Capítulo 1. Escena de un crimen
Steve estaba extrañamente pensativo, en un estado de concentración fuera de lo común. Temprano en la mañana, el veterano detective había llegado a la escena del crimen junto a su compañero de equipo.
Después de la investigación de rigor, había estado enfrascado en el asunto por varias horas dándole vueltas y vueltas. El tiempo apremiaba. Sus conclusiones sólo arribaban a una única solución posible. Y eso le molestaba hasta el punto de irritarle.
Por debajo de la mesa acariciaba su 9 mm, que permanecía enfundada , muda y fría, como esperando pacientemente el momento decisivo del desenlace.
Steve Crettan era un detective de la vieja escuela. Ahora compartía una mesa mientras observaba cómo el humo de su taza de café generaba hilos de vapor que se elevaban por el aire y se entremezclaban para desaparecer de la vista.
Su compañero parloteaba alegremente sobre algún incidente de la noche anterior. Steve no le prestaba demasiada atención al relato de Nesko Cleonis, su compañero.
No podía evitar observarle hipnóticamente. Mientras Nesko hablaba, la boca parecía gesticular lentamente, en una danza grotesca y secuencial que se oponía a la velocidad de su gaznate moviéndose rápidamente arriba y abajo.
Era verano y estaba lloviendo suavemente. La extraña pareja estaba sentada debajo de un precario toldo mientras las gotas caían suaves y constantemente sobre la vereda y la calle. El aire tenía una mezcla de olores típica que recordaba a humedad y ozono. A lo lejos, se sentían los ecos de truenos lejanos. Un clima de mierda.
Los compañeros mataban el tiempo en un rato de ocio, sentados en la mesa del diminuto café. Esperaban la orden de captura del sospechoso, pero los jueces se tomaban su tiempo.
El individuo que debían capturar se encontraba al otro lado de la calle. Le veían intermitentemente a través de las ventanas del edificio. Estaba hospedado en un viejo hotel que había conocido mejores épocas y, por un arrebato de buena suerte que venía de un soborno, el conserje le había dado la habitación que daba a la calle.
Si algún inocente observador miraba detalladamente la imagen del sospechoso, podría ver que sufría de un trémulo temblor que aparecía de a ratos e irregularmente. No era algo muy evidente, pero si observaban en detalle, se podía notar esa falta de naturalidad. La imagen del sospechoso temblaba brevemente, como una señal de televisión inestable y ligeramente desenfocada.
Durante el amanecer, el día parecía prometedor, pero la rutina fue interrumpida por una llamada que atendió Nesko. Un oficial le informó desde la escena de un crimen que se había producido un asesinato . Un vejete desaliñado había presenciado el incidente.
El reporte había resultado fuera de lo común. El viejo describió cómo el asesino se había materializado ante sus ojos. El policía pensó que el viejo estaba borracho como una cuba, pero al mirar la filmación de las cámaras de seguridad, no podía dar crédito a sus ojos.
Después de una investigación preliminar, Nesko había tenido el buen tino de llamar a Crettan. En casos anormales, sólo los detectives a cargo podían investigar.
Steve llegó después que Nesko le tomó una declaración rápida al viejo perturbado.
Este tipo de investigaciones terminaba casi siempre descartando al testigo como chalado, borracho o drogado. Pero este no había sido el caso.
Como se veía en los videos, el relato del anciano mostraba una materialización del sospechoso. Y se había corroborado por las cámaras de seguridad.
El cadáver de la víctima había sido hallado en las inmediaciones del cuartel, sobre la acera, justo debajo del techo de una parada de bus. El infortunado había intentado llegar a la comisaría con sus últimas fuerzas por como podía verse un desde el automóvil. La puñalada había sido profunda.
El muerto resultó ser Lenny Pickford, miembro destacado del Partido Republicano. Tenía unos 36 años y una fortuna interesante, que provenía de un imperio siderúrgico propiedad de su familia.
Si hubiera sido cualquier otra persona, la identificación habría sido más difícil, pero Lenny era un mediático famoso. Su gusto por los medios le había hecho protagonizar algunos pasajes novelescos en noticieros y programas de información.
La víctima tenía vínculos extraños con algunos sindicatos que aún no habían sido identificados del todo. Por lo que se veía, el poder de su dinero había comprado muchas voluntades.
Capítulo 2. Reflexionando sobre la vida
Mientras tomaba el café y se concentraba en la vigilancia, Steve se sentía lleno de una mezcla de nostalgia y lástima. Un sensación incómoda le molestaba, como si estuviera lejos y cerca a la vez. Con las pruebas y evidencias, bajo circunstancias normales, hubiera querido volarle los sesos al sicario directamente con una bala en la frente. El reglamento lo permitía.
Con los años de trabajo, le había tomado cariño a su compañero Nesko. Mientras se debatía internamente con esos sentimientos contradictorios, una sensación de enojo le iba ganando mientras las preguntas surgían de su mente una detrás de otra.
-"¿Por qué Nesko nunca se practicó una vasectomía?"- Pensó el detective.
Mierda. No había forma de quitarse esa idea de la cabeza. ¿Acaso follar libremente no era algo que todo joven disfrutaba? Sexo sin compromiso… ¿Ni siquiera por eso? Si Nesko se hubiera esterilizado, este día no sería tan malo como ahora.
Steve reflexionaba sobre lo embrollada que se había vuelto la vida policíaca de un tiempo a esta parte.
Los crímenes retro-cronológicos se habían multiplicado y los policías simplemente estaban desbordados. Casi siempre estaban envueltos en actos de violencia extrema.
Después de las investigaciones iniciales de la mañana, se había acercado hasta la escena del crimen una chica con buenas tetas, llamada Assel "NoSeQué". Se identificó la novia de la víctima. Se había enterado de la muerte de Pickford por los medios. El padre de Lenny, de nombre Russell estaba de viaje por Moscú para cerrar un contrato.
Crettan sabía esto sería una carrera maratónica contra reloj. Las derivaciones de este asesinato le caerían sobre la cabeza rápidamente, porque las conexiones políticas del clan Pickford iban a condicionar a su jefe de departamento. Puto Lenny. Tenías que morirte justo en mi turno.
Nesko Cleonis había comprobado que Pickford llegó hasta una cuadra del Destacamento de Policía en su automóvil mientras agonizaba. Perdió el control del auto y se estrelló en la vereda. Tambaleante, sus últimos pasos le llevaron a la parada del bus, en donde murió desangrado.
Cleonis era eficiente. Había seguido el rastro del auto a través de las cámaras de seguridad. Y vió a la víctima ser atacada cuando salía de su vivienda.
Después de interrogar al portero del edificio en donde vivía Lenny, Nesko decidió llamar a Steve Crettan. Y allí estaba él, metido hasta el cuello en este asunto poco feliz.
Dos cosas estaban claras después de la investigación preliminar: nunca nadie había visto al sospechoso antes, y el parecido del mismo con su compañero Nesko era muy evidente para Steve. El portero lo corroboraba: el parecido físico entre Nesko y el sospechoso del asesinato era muy acentuado.
Entiéndase bien: el encargado del edificio no acusaba al policía, eso estaba claro. Sólo decía que los dos se parecían mucho.
El que apuñaló a Lenny a la salida del edificio tendría veinte años más que Nesko. Si no fuera por eso, podían pasar por mellizos. Por casualidad esa mañana el joven compañero de Steve había patrullado las inmediaciones al momento del asesinato. Mala cosa.
Steve tomó nota mental del detalle sin decirle nada a Cleonis, se encargó de llevar al portero al destacamento para la declaración y obtener un retrato aproximado del asesino. No había mucho que contar, salvo el hecho extraordinario del parecido que extrañó tanto al vejete gordinflón.
Lo primero que refirió el portero es la aparición de un "fogonazo de luz" y un ruido que describió como un chasquido, seguido de la materialización del asesino, que llegó de la nada.
Esto sucedió justo en el momento en que Lenny salía del edificio, antes de entrar a su automóvil. El hombre que se había materializado de la nada, desprendía humo por el cabello y antes de decir ninguna palabra, apuñaló por la espalda a Lenny Pickford para desaparecer corriendo entre las calles de la ciudad.
Lenny, herido mortalmente, subió al auto y comenzó una carrera que le llevó a terminar definitivamente muerto en la parada del bus. El portero había intentado llamar una ambulancia, pero el ahora occiso, había subido rápidamente a su auto, acelerando a fondo para desesperación del vejete.
Luego de tomarle la declaración inicial, Steve concluyó que era sincero y tenía una certeza muy completa que el asesino era un retro-cronológico.
Capítulo 3. Durante la investigación
El fogonazo, el chasquido y la materialización eran muy significativos para Steve. El humo de la cabeza era típico de los manuales de procedimientos.
Los Detectives como Crettan se ocupaban de casos que la gente catalogaba de "extraños". Materializaciones, ovnis, secuestros inexplicables, contactos extraterrestres y todas esas chorradas que la gente pensaba eran habladurías o locuras, pero que el cuerpo policial tomaba con mucho cuidado.
Este parecía ser un Asesinato Retro-Cronológico. Al parecer el sicario había viajado al presente desde su época para cometer el asesinato.
Disparó un par de órdenes a Nesko para acelerar los acontecimientos.
Si todo resultaba como temía, tenía solamente un margen no mayor a las 72 horas para capturar al asesino, que terminaría retornando a su tiempo esfumándose definitivamente de este mundo. Literalmente, volvería a su época.
Ordenó a uno de los agentes que confiscara los soportes magnéticos de las cámaras de seguridad alrededor del edificio de Lenny. Era prioritario obtener un retrato fiable del atacante. Ordenó un cerco policial alrededor de la escena del crimen. Finalmente, pidió un retrato hablado del asesino a partir de la descripción del viejo portero.
Terminó encargando un helicóptero con cámaras térmicas de alta definición y dio instrucciones a su compañero para que se iniciara la identificación de todo ser humano que reportara más de 40ºC de temperatura corporal. Si algo caracterizaba a los viajeros del tiempo, era su alta temperatura corporal.
La formación de los detectives como Crettan incluía Psiquiatría Forense, Robótica, Informática, Química y Física de Partículas, por lo que sus conocimientos criminalísticos eran sólidos, pero en casos retro-cronológicos como éste, era conveniente refrescar conocimientos.
Mientras Nesko se ocupaba de los detalles menores, decidió hacer una visita al Departamento de Física de la Universidad local.
Había algo que le preocupaba en particular y era el parecido físico entre Nesko y el asesino del puñal, que le daba una angustiante premonición.
Tomó su auto y se dirigió al centro universitario más prestigioso de la ciudad. En la Cátedra de Física, pidió hablar con algún especialista en Mecánica Cuántica, que tuviera dominio de la Relatividad.
Así le derivaron a la Dra Stelle McCollun.
Al llegar al escritorio de la Física, Stelle le miró con aire entre extrañado y condescendiente , preguntándose qué chirimoyas podría preguntarle un policía sobre teoría cuántica.
Steve Crettan le mostró la credencial holográfica de Seguridad Nacional e inmediatamente una sonrisa nerviosa se dibujó en el rostro de la bella mujer. Los asuntos de Seguridad Nacional era altamente clasificados y nadie podía hacer pública la información de las investigaciones bajo pena de arresto y eliminación. Los Detectives estaban autorizados a aniquilar a cualquiera que violara la confidencialidad sin autorización previa.
Después de escuchar pacientemente el relato de Steve, la doctora coincidió con Crettan en que el asesino era un viajero del tiempo. Stelle pidió al detective que le siguiera hasta un laboratorio cercano.
El policía dejó que la doctora se adelantara, retrasándose ligeramente para poder mirarle tranquilamente el culo. Siguió las formas insinuantemente onduladas de sus pantorrillas. Torneadas y sugerentes, le sentaban bien el detalle de los tacones altos. Sería una charla agradable.
La charla, aunque didáctica, no aportó demasiadas cosas nuevas a sus conocimientos. Desde hacía varios años, los departamentos de Seguridad del Estado conocían los viajes en el tiempo.
Se sabía que teóricamente eran posibles, pero aún la humanidad no tenía la tecnología para llevarlos a cabo. Pero desde hacía tiempo recibían viajeros que por diversas razones llegaban del futuro. Principalmente intentaban sacar alguna ventaja alterando acontecimientos.
Seguramente alguien del futuro necesitaba quitar del medio a Lenny.
El conocimiento teórico de la mecánica cuántica había adelantado lo suficiente como para saber que retroceder en el tiempo era posible. Pero el problema radicaba en la cantidad requerida de energía, que aún no estaba disponible. Las fuentes actuales de energía no eran suficientes para alimentar los viajes en el tiempo.
Retrocediendo, hacia finales de 1880 y principios de 1900 la humanidad comenzó a registrar casos de "fantasmas" en diversos lugares de la tierra. A medida que transcurría el tiempo, a los fantasmas se sumaron apariciones extraterrestres, desmaterializaciones y algunos casos inexplicables de desapariciones misteriosas que fueron aprovechadas por diversos charlatanes para vender historias de todo tenor.
La humanidad montó miles de versiones que intentaban explicar esos fenómenos, dando así origen a todo tipo de teorías conspirativas que intentaban explicar estos fenómenos.
Extraterrestres, seres de ultratumba, ensayos militares, civilizaciones pasadas y un millar de ideas habían aparecido durante el siglo XX y el XXI.
Pero lo cierto era que las apariciones de fantasmas durante los siglos pasados eran en realidad apariciones holográficas de baja precisión de viajeros temporales del futuro.
Con los años, el procedimiento de viaje retro-cronológico se perfeccionó y se reemplazó la holografía por verdaderos viajes corporales hacia atrás en el tiempo. En los primeros viajes una distorsión física a nivel atómico cuántico, era interpretada por los testigos oculares como las típicas imágenes translúcidas o sombras acompañadas de alteraciones electromagnéticas que eran percibidas como frío o captadas como pelos erizados en las nucas de los testigos.
Para la época de Steve Crettan, la ciencia sabía que en algún futuro lejano, la humanidad había perfeccionado los viajes en el tiempo como para enviar corporalmente personas por períodos breves.
Los viajeros permanecían por un máximo de 72 horas. Y una consecuencia de la alteración temporal de su estado físico era un aumento significativo de su temperatura corporal.
Concretamente, Crettan consideraba a los viajeros retro-cronológicos como una molestia.
Desde el futuro solían arribar todo tipo de elementos indeseables: asesinos, psicópatas, pedófilos y lo mejor de la escoria humana, que usaban la época actual como un cubo de basura para hacer todo tipo de ilícitos.
Los Detectives como Steve se encargaban de “limpiarlos” de manera definitiva puesto que incluso la humanidad futura había encontrado un modo sencillo y limpio de eliminar sus elementos descartables de las cárceles enviándolos al pasado.
En los últimos años, se habían detectado casos de asesinos retro-cronológicos que llegaban porque algunos empresarios o corporaciones intentaban alterar el pasado, eliminando elementos claves de la sociedad, con el fin de cambiar el flujo de acontecimientos y alterar el status quo en su favor.
Al pobre Lenny probablemente le había borrado del mapa algún competidor futuro de las empresas Pickford, que había enviado a su sicario para quitar del mapa a algún descendiente y eliminar así su imperio industrial.
Mientras Stelle parloteaba alegre y entusiasmada, Crettan meneó su cabeza pensando en todos estos acontecimientos. Notaba cómo el parloteo de la doctora se interrumpía regularmente para llenar de aire sus bonitos pulmones.
El límite de 72 horas se explicaba de un modo simple: por algún motivo que desconocían, en el futuro bombardeaban las partículas atómicas de los viajeros con una carga energética incompleta. Esto generaba una alteración que no era definitiva y después de 72 horas las partículas retornaban a su estado cuántico original, llevando al viajero del tiempo nuevamente al futuro.
Para el asesino era simple: tenía que sobrevivir durante ese período de tiempo para retornar automáticamente y finalizar así su viaje.
Para los detectives como Steve el asunto era aún más simple: no bastaba capturar al sicario porque se desvanecería más tarde o más temprano de sus manos. Había que aniquilarlo. De otro modo, el crimen quedaría impune.
Para detectar a los viajeros, era muy importante rastrear el nivel energético del cuerpo mediante la temperatura corporal. Visualmente eran semejantes a cualquier ser humano, pero su temperatura corporal llegaba a los 43º Centígrados, valor suficiente para detectarlos a través de cámaras termográficas.
Steve dejó hablar a la doctora hasta que terminara la idea y, aprovechando el momento justo en el que tomaba una bocanada de aire, le interrumpió con una pregunta que le inquietaba: ¿por qué los viajeros del futuro aterrizaban siempre materializándose cerca de algún pariente consanguíneo?
La doctora pareció estimulada por la cuestión. Con un gesto de sorpresa ante la pregunta, Stelle respondió levantando un poco las cejas mientras sonreía. La respuesta estaba en la física de partículas. Al parecer los viajes a través del tiempo se podían hacer sólo si los electrones atómicos de lo transportado, tenían una estructura semejante cerca de la zona de aterrizaje.
Algo así como un "gemelo" cercano era un requerimiento para corporizarse. A nivel molecular, los átomos trasportados se estabilizaban cuando una estructura era copiada lo más fielmente posible a partir de átomos residentes locales. Las cadenas de ADN intracelulares debían ser genéticamente cercanas. Eso explicaba que las materializaciones se hicieran en las cercanías físicas de un ascendiente del viajero.
Esto quería decir, en pocas palabras, que la tasa de error de la materialización del viajero era alta cuando se corporizaba lejos de sus parientes cercanos. Incluso podía ser fatal.
La doctora McCollun opinaba que era fascinante. Un ser vivo necesitaba corporizarse cerca de alguien genéticamente similar a su estructura. Si un viajero del futuro quería materializarse en el presente, debía buscar un pariente para que su estructura genética se estabilizara copiando sus cadenas de ADN y corporizarse lo más cerca posible.
Por eso que los viajeros retro-temporales siempre resultaban ser descendientes de alguna persona cercana. Este retro-viajero era pariente de Nesko lo que ya había sido verificado por el detective.
Steve agradeció mentalmente el haberse hecho la vasectomía cuando joven. Ningún chicano del futuro que fuera su descendiente llegaría a esta época. Si bien no había sido esta su motivación inicial (que era la de follar tranquilo), podía considerarse esto un beneficio colateral.
Pobre Nesko, pensó el detective. Algún descendiente del futuro le había fregado llegando al presente. Y para colmo de males, había que aniquilar al sicario antes de las 72 horas.
El procedimiento de manual era claro. La aniquilación del viajero del tiempo era prioritaria y podían usarse TODOS los métodos posibles. TODOS Era la palabra que le molestaba a Steve en este momento. TODOS era los suficientemente ambigua para los policías en general, pero no para los detectives.
Le había tomado cariño a su compañero, pero el manual era claro. Haría lo posible para matar al asesino sin perjudicar a Nesko, pero necesitaba hacerle otra pregunta a la atractiva Doctora.
-”El retorno de un viaje... ¿sigue teniendo un límite de 72 horas ?”- La doctora lo pensó por unos momentos antes de responder.
-”Según las últimas investigaciones,”- Respondió Stelle -”ahora los viajeros del futuro están llegando con períodos de tiempo fluctuantes. Posiblemente en el futuro han perfeccionado la técnica de los viajes.”-
Una señal de alarma se prendió en el cerebro del detective.
- ”¿Hay alguna forma de anticipar el retorno?” - Preguntó Steve
La respuesta de Stelle fue contundente.
- “Si. Hay una franja de tiempo que se abre 10 minutos antes del retorno. En ese período notarás que la imagen corporal del viajero tiembla y fluctúa brevemente” .-
Stelle la describió como una señal de televisión inestable y ligeramente desenfocada.
La conversación se interrumpió con una llamada de Nesko Cleonis. Habían encontrado al sicario, que estaba en un hotel de la ciudad. Nesko esperaba órdenes sentado en un café, frente a la ventana del asesino. Steve le dijo que iría de inmediato.
- “Una última pregunta, Doctora: Durante esos últimos 10 minutos previos al retorno ¿los viajeros eran vulnerables a las balas?” -
Stelle fue enérgica.
- “No, porque la estructura atómica en esa fase es inestable. Debe aniquilarlo antes que su imagen se vuelva inestable.”-
- "Mierda" – Pensó Crettan - "Ahora pueden retornar en cualquier momento y son invulnerables a las balas 10 minutos antes del retorno " -
Mirando su reloj nerviosamente, el Detective se despidió de Stelle con la esperanza de llegar antes que el asesino se esfumara. Mascullando un saludo rápido a la Física de lindas caderas, salió rápidamente a encontrarse con Nesko en el café frente al hotel del sicario.
Capítulo 4. Cuando el final se precipita
Cuando llegó al café, se sentó junto a su compañero, mientras éste le relataba cómo había notado en los últimos minutos que la imagen del viajero temporal parecía desenfocada. Después de la pregunta del Detective, Nesko le dijo que hacían unos 3 minutos de eso. Cleonis le mencionó lo extraño que le resultaba el parecido entre el asesino y su propio padre fallecido.
Steve pensó que ya no había otra solución posible. Esperó pacientemente a que su compañero terminara de tomar el café. Hubiera querido que el joven se hubiera hecho la vasectomía. O que al menos el día no estuviera nublado para que pudiera ver por última vez el sol. Un día de mierda. La lluvia salpicó un poco el rostro de Steve mientras el tiempo se acababa y era hora de terminar.
Sin pensarlo demasiado, Steve apuntó su 9 mm a la frente de Nesko Cleonis y disparó una vez ante el asombro de su amigo.
Los sesos se esparcieron por la pared del fondo, salpicando grotescamente los vidrios transparentes y los azulejos de color violeta. La camarera gritaba histéricamente.
Desde donde estaba, Steve sintió un grito de agonía proveniente del sicario. Percibió por el rabillo del ojo un fogonazo intenso y mientras giraba, escuchó el chasquido característico. Vio una columna de humo en donde antes estaba el cuerpo del asesino, que había dejado de existir antes de retornar a su tiempo.
Crettan había borrado la línea de tiempo del asesino al eliminar a su abuelo paterno, su compañero Nesko Cleonis.
Steve se encogió de hombros. El sicario, después de todo, nunca llegó a nacer y en algún lugar de un universo paralelo, el puto Lenny seguía disfrutando de su vida.
Pensó que TODOS era un término ambiguo. Lo suficientemente ambiguo como para reescribir el manual.
Qué día de mierda, pensó mientras enfundaba su arma.
FIN
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