domingo, 22 de febrero de 2026

Conversaciones Imposibles: "La Intermitencia del Amor Conyugal"

 



Conversaciones Imposibles

La Intermitencia del Amor Conyugal

por Rodriac Copen

 

Nos juntamos tres parejas en casa, como quien organiza un simposio filosófico… pero con cerveza, gaseosa y maní salado.

—“Hoy elevamos el nivel cultural.”— anuncié con solemnidad —“Vamos a ver algo de cine clásico.”—

—“¿Clásico tipo Bergman?”— preguntó Juana Kafka, acomodándose el pelo con esa elegancia pedagógica que intimida hasta a la Real Academia.

—“Mejor.”— dijo Ray Fiamma, que estaba eligiendo la peli tirándose en el sillón —“Thriller erótico.” —

Y ahí apareció en pantalla Basic Instinct, con Sharon Stone dominando la escena como si el resto del mundo fuera utilería.

A los quince minutos, Ray ya estaba en modo comentarista deportivo.

—“Mirá cómo lo manipula… yo apenas logro que me firmen la póliza sin leer la letra chica.”—

Carolina le dio un codazo cariñoso.

—“Porque sos obvio, amor. A vos te manejan con un post-it.”—

Cuando llegó la escena, el silencio fue tan solemne que parecía misa de domingo. Sharon cruzó las piernas y los hombres pestañeamos al unísono tratando de perforar la oscuridad.

Lola Ficción aplaudió divertida.

—“Caballeros, ¿les traigo un desfibrilador o todavía hay pulso?”—

El Loco Pérez carraspeó.

—“Yo no vi nada… estaba llenándome el vaso de gaseosa.”—

—“Claro, por eso todavía te tiembla el pulso…”— dijo Juana con dulzura de profe —“Y yo soy la Madre Teresa de Calcuta.”—

—“Lo que me impresiona,”— dije yo —“es la seguridad. Esa mujer tiene más autoestima que el Banco Central imprimiendo billetes.”—

—“Eso es actitud.”— sentenció Carolina —“Yo cruzo las piernas así en el barrio y me bajan el alquiler.”—

Cuando terminó la peli, pedimos pizza. El delivery prometió “veinte minutos”. Sabíamos que eso, en idioma argentino, significa “en algún momento antes de la medianoche”.

Con la pantalla en negro y las copas medio vacías, el Loco lanzó la bomba:

—“Che… ¿y qué pasa cuando la película termina y el entusiasmo… no arranca?” —

Hubo un silencio incómodo. Juana me miró con esa ceja arqueada que anuncia debate.

Carolina fue la primera en tirarse a la pileta:

—“¿Probaste reiniciarlo?”—

—“¿Cómo se reinicia eso?”— preguntó Lola, divertida.

—“No sé… con una pastillita azul o algo así. Que hablen los hombres, que son los que usan el equipo…”—

El Loco levantó el dedo.

—¡De eso no se habla! Eso es como la maldición de Voldemort. Se insinúa, no se pronuncia. — y tocó madera.

—“¿Por qué…? ¿Es una Palabra Prohibida?” — pregunté.

—“Exacto.”— respondió él —“Eso no se dice” —

Ray se acomodó la camisa.

—“Yo probé una vez un producto chino que traían antes. Te dejaba firme como soldado en campaña.”—

—“¿Y?”— preguntó Juana interesada vaya a saber por qué.

—“Lo prohibieron. Resultó que era estimulante para caballos.”—

Carcajada general. Carolina estalló:

—“¡Con razón andabas alzado todo el día! ¡Relinchabas cuando sonaba el timbre!” —

Lola tomó la posta:

—“¿Y un masaje prostático?”—

Todos la miraron.

—“Bueno, che…”— dijo ella con elegancia peligrosa —“el problema es logístico. Solo hay que tener confianza digital.”—

No pudimos dejar de reírnos. Juana tosió con delicadeza.

—“Propongo que hablemos en términos metafóricos.”—

—“Claro, como decir que tenemos una caída del sistema.”— dije yo, bien  técnico.

—“Exacto.”— asintió Ray —“O decir que falta actualización del software.”—

—“Y nosotras ¿Qué podemos mejorar en el área de entusiasmo?”—preguntó Lola como si liderara un workshop.

—“Menos cara de culo y más humor.”— disparó el Loco —“Eso siempre ayuda, che.” —

—“O comé apio.”— recomendó Ray.

—“Por ahí leí que eso es falta de magnesio.”— intervino Juana.

—“No, yo creo que eso es falta de vacaciones… estrés.”— agregó Carolina.

Yo intervine:

—“Hay mucha gente que consulta Google, pero eso es peligroso. Consultás tres minutos y ya tenés diecisiete enfermedades y una jubilación anticipada.” —

—“O hacés dos cócteles para motivarte,”— dijo Ray —“y terminás en pedo abrazando la heladera.”—

Lola suspiró teatralmente y dijo pícara:

—“La lencería nunca falla.”—

Juana sonrió.

—“Dependerá del lector.”—

—“Yo quiero intentar un baile erótico.”— dijo Carolina —“Para romper los ‘tabúses’. Estoy ensayando en el caño…”—

Nos reímos. Juana levantó la mano.

—“’Tabúes’, sin ese.” — dijo cándidamente.

—“Gracias, profe.”— respondió ella riendo —“¿Ves? Así cualquiera pierde concentración.” —

El Loco preguntó de golpe:

—“¿Alguien probó el Kamasutra?”—

Todos miramos el techo como si buscáramos humedad, pero nadie quiso admitir la culpabilidad..

Ray murmuró:

—“Yo lo abrí… pero parecía manual de yoga con riesgo laboral para mi edad.” —

—“Las bombachas comestibles son un buen intento.”— dijo el Loco —“Hasta que te atragantás. No son muy gourmet.” —

Carolina agregó:

—“Leí un artículo que decía “diez formas de sorprender a tu pareja”. Si hago las diez en una noche, me internan.” —

—“Bajar al aljibe siempre motiva.”— dijo Lola con voz sugestiva.

—“Agarrar el cucurucho también.”— respondió Ray.

—“El aditivo del helado no es bueno en invierno”— acotó Juana con una sonrisa que no era de maestra.

Las risas fueron generales.

Yo concluí:

—“Quizá el problema no sea la intermitencia del equipo… sino el miedo a hablar.”—

Lola lanzó la última granada de la noche:

—“Y las pelis porno… ¿los motivan o dan envidia?”—

La pregunta quedó en el aire. En ese exacto instante sonó el timbre. El delivery. Todos respiramos aliviados como si hubiera llegado la ONU.

—“¡Pizza!”— gritó el Loco —“La única redonda que nunca falla.” —

Y así, entre muzzarella y carcajadas, el simposio se disolvió entre bocados, cerveza fría y gaseosas.

Cuando todos se fueron y quedó el silencio oscuro de la casa, fui a apagar la luz del dormitorio para acostarme.

Abrí la puerta.

Juana estaba de pie, bajo la lámpara tenue, estrenando un conjunto nuevo. Elegante. Sutil e impecable como su ortografía.

Me miró sonriendo mientras decía:

—“Profesor… creo que el sistema se ha actualizado.”—

—“¿Para práctica intensiva?”— pregunté.

—“Para evaluación continua.”— respondió.

Cerré la puerta con una sonrisa.

La Intermitencia del Amor Conyugal, pensé, no es otra cosa que un asunto de buena conversación… y excelente compañía.

 

FIN


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sábado, 21 de febrero de 2026

Laboratorio de Rodriac: "Usar Ideas de Otros Autores (Laboratorio#21)"

 



Laboratorio de Rodriac #21

Usar Ideas de Otros Autores
por Rodriac Copen


Todo escritor atraviesa ese momento incómodo en que lee algo brillante y piensa: “Esa idea podría desarrollarse mucho más” o "que idea tan genial... me gustaría usarla".

La pregunta inevitable que llega con ese relámpago es ¿puedo usarla sin meterme en problemas?

La respuesta corta es: sí, pero debes andarte con cuidado.


1. Las ideas no tienen dueño (pero su forma sí)

En términos generales de derecho de autor, lo que se protege no es la idea en sí, sino la expresión concreta de esa idea. Ojo con esto, porque en sociedades maduras, se suele reconocer al autor de la idea original, pero en Latinoamérica... muchos productores "roban" ideas y no pagan al genio que la creó. Ya he mencionado antes a productores "famosos" que son llamados "geniales"... y solo son "robadores" seriales de ideas.

Si quieres algo más concreto, lee mi artículo "La Propiedad Intelectual NO ES un Escudo".
En nuestro caso concreto...para darte ejemplos:

  • La idea de un viaje en el tiempo no pertenece a nadie.
  • La idea de una ciencia que predice el comportamiento humano tampoco.
  • La idea de una sociedad distópica controlada por tecnología es de uso libre.

Lo que está protegido es:

  • La historia específica.
  • Los personajes identificables.
  • El universo narrativo particular.
  • Los textos, diálogos y descripciones concretas.

No puedes copiar la estructura narrativa ni los elementos distintivos de una obra, pero sí puedes trabajar sobre el concepto general desde tu propia mirada.

Como NO HACERLO:

Un científico victoriano construye una máquina metálica con palancas y una silla central. La activa en su laboratorio londinense y viaja cientos de miles de años al futuro. Allí descubre que la humanidad se ha dividido en dos especies: una superficial y despreocupada que vive en la superficie, y otra subterránea que la explota.

Aunque cambies los nombres de los personajes, esta estructura es demasiado similar a la desarrollada por H. G. Wells en "La máquina del tiempo".

No estás usando solo la idea de “viajar en el tiempo”.

Estás reutilizando:

  • El mismo contexto histórico.
  • El mismo tipo de protagonista.
  • El mismo dispositivo narrativo.
  • La misma consecuencia evolutiva de la humanidad.
  • La misma estructura de descubrimiento.

Eso ya no es "inspiración": es reconfiguración superficial.



2. Inspiración no es copia

Hay una diferencia enorme entre inspirarte en un concepto, y reproducir el mismo sistema con nombres cambiados.

Si el lector puede decir “Esto es básicamente la misma obra disfrazada”, entonces estás en zona de riesgo.

En cambio, si tomas una premisa y la transformas, la tensionas, la cuestionas o la llevas a otro contexto, ya estás creando algo nuevo.



3. El peligro de los elementos reconocibles

Los problemas legales suelen aparecer cuando utilizas:

  • Personajes concretos.
  • Nombres propios distintivos.
  • Sistemas o conceptos con una identidad muy ligada a una obra específica.
  • Universos narrativos reconocibles.

Aunque no copies texto, si tu obra depende estructuralmente de un mundo ajeno claramente identificable, podrías enfrentarte a reclamaciones.



4. Cómo usar una idea ajena de forma segura

Aquí algunas pautas prácticas:

Cambia el enfoque: Si la obra original trataba la idea desde la épica, tú puedes abordarla desde el drama íntimo o el thriller.

Cambia el funcionamiento: Altera las reglas del concepto. Introduce límites, fallas o consecuencias distintas.

Cambia el contexto: Traslada la idea a otro entorno histórico, cultural o tecnológico.

Añade conflicto propio: Tu conflicto central debe ser distinto al de la obra original.



5. La clave es aportar algo nuevo

El verdadero criterio no es solo legal, sino creativo.

Si lo que estás escribiendo podría existir sin la obra que te inspiró, entonces estás construyendo algo propio.

Si tu historia solo funciona como extensión directa de la obra ajena, entonces aún no has transformado la idea lo suficiente.



6. Una reflexión final

  • La literatura siempre ha dialogado consigo misma.
  • Los mitos se reescriben.
  • Las ideas migran.
  • Los conceptos evolucionan.

La diferencia entre homenaje y copia no está en la inspiración, sino en la transformación.

El escritor no debe preguntarse únicamente “¿Es legal?”

También deberías preguntarte “¿Es verdaderamente mío?”

Cuando la respuesta a la segunda pregunta es sí, la primera casi siempre deja de ser un problema.

Espero haberte ayudado, colega 😀 


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viernes, 20 de febrero de 2026

Cuento: "Washington Espinoza y el Portal de los Lemuarianos Perdidos (Humor - Comedia - Sátira)"

 


🎭 Humor - Comedia - Satira

🌎 Washington Espinoza y el Portal de los Lemurianos Perdidos

por Rodriac Copen


📖 Sinopsis


En Villa Ballester, Washington Espinoza y su novia Dolores Head venden pulseras que miden la energía lemuriana y cristales capaces de armonizar vibraciones políticas. Cuando el éxito digital les sonríe en plena era de chanchullos online, deciden emprender una “expedición científica interdimensional” a California.

Entre inspecciones aduaneras sospechosamente minuciosas, taxistas filosóficos, panchos místicos en Venice Beach y un guía espiritual del Bronx que vende mapas dudosos, la pareja termina financiada por una sociedad secreta más ridícula que clandestina. El destino los lleva a Mount Shasta y la legendaria Lemuria subterránea.

Lo que sigue es una travesía delirante entre hongos psicodélicos, selfies “científicas”, whisky barato y revelaciones que desafían tanto la lógica como el sentido común.

Una comedia satírica sobre la espiritualidad comercial, la credulidad digital y el talento humano para convertir cualquier fracaso en emprendimiento.

 

  

 

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