Curiosidades
Históricas
La Leyenda de Trataria
por
Rodriac Copen
Seguramente has
oído nombrar a “Mister Tartaria”,
seudónimo de Carles Torà, creador de
contenido español que se ha vuelto viral en redes sociales (especialmente
TikTok e Instagram) por promover diversas teorías de la conspiración.
Entre los temas
que difunde se encuentran ideas como la Tierra
Plana, un supuesto muro de hielo en
la Antártida, la existencia antigua de gigantes
y la afirmación de que habría existido un imperio tecnológicamente avanzado
llamado Tartaria que fue borrado de
la historia oficial.
Este fenómeno
comunicacional surgido en redes sociales se caracteriza por relatos personales
extraordinarios y afirmaciones que no
cuentan con respaldo científico verificable.
Ganó notoriedad
tras participar en un debate sobre ciencia y conspiraciones en el podcast The Wild Project de Jordi Wild, donde dialogó con
divulgadores científicos como Javier Santaolalla.
Su contenido ha
sido cuestionado por distintos divulgadores y plataformas de verificación
debido al carácter pseudocientífico de muchas de sus afirmaciones.
De
donde surge esta "Leyenda" de Tartaria
La llamada “leyenda de Tartaria” tiene un origen
bastante claro: nace de una confusión histórica real que, siglos después, fue
reinterpretada y amplificada hasta convertirse en mito y luego en teoría
conspirativa.
La
“Tartaria” en los mapas antiguos
Entre los siglos
XIII y XIX, los cartógrafos europeos usaban el término Tartaria (o “Gran Tartaria”)
para designar enormes regiones poco conocidas del norte y centro de Asia.
No era un país ni
un imperio unificado. Era una etiqueta geográfica vaga, aplicada a territorios
habitados por pueblos túrquicos, mongoles y siberianos.
El nombre
proviene de los “tártaros” (nombre
que los europeos daban a diversos pueblos de las estepas). Tras las invasiones del
Imperio Mongol en el siglo XIII, Europa agrupó a muchos pueblos bajo ese
mismo rótulo.
En muchos mapas
antiguos aparece “Great Tartary”
ocupando buena parte de Siberia y Asia Central, simplemente porque:
·
Europa tenía escasa información
detallada.
·
La cartografía de la época era más
descriptiva que política.
·
Se usaban grandes categorías para
territorios poco explorados.
La
confusión moderna
En el siglo XIX y
especialmente el XX, Rusia expandió
su control sobre Siberia.
Y el nombre “Tartaria” cayó en desuso. Los mapas
modernos ya no usaban ese término. Y algunos investigadores aficionados
empezaron a notar que:
·
“Tartaria” aparecía en muchos mapas
antiguos.
·
Luego “desaparecía” sin explicación
clara.
Esto generó
preguntas del tipo “Si existía un territorio llamado Tartaria, ¿qué pasó con él?”
La respuesta
histórica es simple: era una denominación geográfica amplia y ambigua, no un estado
que colapsó.
Como
se produjo el salto a la teoría conspirativa (siglo XXI)
En internet,
especialmente desde la década de 2010, surgió la llamada teoría de la “Gran Tartaria”.
Según esta
versión alternativa, Tartaria habría
sido un imperio tecnológicamente avanzado, habría existido una civilización
global borrada de la historia. Y su legado estaría oculto en arquitectura
monumental.
Un supuesto “cataclismo de barro” (“mud flood”) habría destruido sus
ciudades y las potencias modernas habrían reescrito la historia para ocultarlo.
Obviamente no
existe evidencia arqueológica ni documental que respalde estas afirmaciones. Se
trata de una reinterpretación moderna basada en estos mapas antiguos mal
comprendidos, fotografías antiguas que se sacan de contexto. Y por supuesto,
desconfianza hacia la historia académica y el establishment.
¿Por
qué la leyenda es atractiva para los cerebros conspiranoicos?
La idea funciona
narrativamente porque combina varios elementos poderosos: vacíos históricos
reales, mapas antiguos, arquitectura monumental, imperios desaparecidos y la
sugestiva noción de una “historia oculta”.
Es una premisa
que despierta imaginación y curiosidad. Pero la atracción emocional que genera
no sustituye la necesidad de evidencia.
“Tartaria” fue un término geográfico
europeo para regiones de Asia. No fue un imperio global oculto.
La teoría
conspirativa moderna surge de interpretaciones erróneas de mapas antiguos y del
consumo de información fuera de contexto, amplificado por la cultura digital
contemporánea.
Edificios
clásicos usados como “prueba”
En la narrativa
de “Tartaria”, ciertos edificios
clásicos del siglo XVIII y XIX son usados como “prueba” porque encajan
muy bien con la idea de una civilización avanzada olvidada.
Muchas ciudades
de América y Rusia tienen edificios neoclásicos enormes construidos en el siglo
XIX, como ser: capitolios, estaciones de tren, palacios administrativos,
exposiciones universales
Uno de los tantos
"ejemplos típicos" de Tartaria que circula en foros de
internet es el Capitolio en Washington,
D.C. o la Exposición Universal de
1893 en Chicago.
La pregunta
conspirativa pasa por ¿Cómo pudieron construir algo tan monumental
en tan poco tiempo?
La respuesta
histórica es simple y se puede comprobar por una investigación mínima: durante
la revolución industrial, la mano de obra era abundante, se usaron técnicas
avanzadas de construcción en hierro, acero y prefabricación.
Pero visualmente,
esos edificios parecen “demasiado antiguos” para la fecha
oficial de construcción.
Muchas fotos
antiguas muestran ventanas parcialmente bajo el nivel de la calle, puertas más
bajas que el nivel actual y escaleras descendentes hacia entradas.
Eso se usa como
evidencia del “mud flood”, pero en realidad se debe a la elevación progresiva
del nivel de las calles, construcción de semisótanos, rellenos urbanos para
nivelar y cambios de pavimentación a lo largo de décadas.
En Seattle (EEUU) existe la “Seattle Underground” por la
reconstrucción tras el incendio de 1889. En Chicago la ciudad fue literalmente elevada varios metros para
mejorar el drenaje.
La teoría dice
que si en 1850 construían como en Roma
antigua, ¿no será que heredaron edificios? Pero el estilo neoclásico fue
una moda arquitectónica global inspirada en Grecia y Roma. Eso no significa
que los edificios sean antiguos, por el contrario significa que estaban
copiando un estilo prestigioso.
Un punto muy
usado en esta teoría del reino desaparecido de Tartaria es la Exposición
Colombina de 1893 en Chicago. Las imágenes muestran palacios
enormes, cúpulas colosales y esculturas monumentales.
La teoría
conspirativa afirma que no pudieron construir eso en dos años porque ya estaba
ahí.
Pero los
registros históricos muestran que la mayoría eran estructuras temporales hechas
con yeso, madera y acero liviano (“staff”), diseñadas para durar solo durante la feria. De hecho, se demolieron porque no
estaban pensadas para ser permanentes.
Obviamente los conspiranoicos no muestran fotos
antiguas con los andamios, el proceso de construcción ni la infraestructura
previa, lo que genera la sensación de “aparecieron
de la nada”.
Pero en realidad
sí existen los planos, los contratos, los archivos municipales y las
fotografías del proceso constructivo. Simplemente porque no se hacen circular
en las redes conspirativas.
El verdadero
motivo psicológico por lo que estos edificios funcionan como “prueba” es porque son visualmente
impactantes, y parecen demasiado sofisticados para el relato popular de “ciudades de madera”.
Hay una brecha
entre la percepción intuitiva y la realidad histórica documentada. Esa brecha
es la que permite que narrativas simplificadas resulten convincentes cuando no
se revisan las fuentes originales.
Que
es el mud flood
El “mud flood” (literalmente, “inundación de barro”) es una teoría
conspirativa moderna asociada a la leyenda de Tartaria.
Según esta
narrativa alternativa en el siglo XVIII o XIX habría ocurrido una catástrofe
global que cubrió ciudades enteras con barro, enterrando edificios hasta varios
pisos y borrando una civilización avanzada de la historia.
No existe
evidencia histórica, geológica ni arqueológica que respalde esa afirmación.
¿De
dónde sale la idea? El concepto empezó a circular con
fuerza en foros de internet alrededor de 2016–2018,
ligado a la teoría de la “Gran Tartaria”.
Quienes sostienen la teoría se basan principalmente en fotos antiguas donde se
ven edificios con ventanas “a nivel del
suelo” que parecen estar medio enterradas, construcciones con sótanos
profundos y edificios clásicos del siglo XIX con arquitectura monumental.
Según la versión
conspirativa, existía una civilización global avanzada (a veces identificada con
Tartaria), pero un evento
catastrófico cubrió el mundo con barro y los sobrevivientes ocuparon los
edificios “desenterrados”.
Según ellos, la
historia fue reescrita para ocultarlo.
Algunas variantes
incluso lo vinculan con tecnologías de energía libre, manipulación climática y
el "reset civilizatorio".
¿Por
qué Tartaria se volvió popular? Porque combina
varios elementos narrativamente poderosos como sensación de historia oculta,
desconfianza generalizada hacia las instituciones clásicas, fotografías
antiguas misteriosas. Y sobre arquitectura monumental difícil de imaginar
construida sin tecnología moderna.
Mapas
reales de Tartaria
Hay numerosos
mapas históricos auténticos en los que aparece el nombre “Tartaria” o “Great Tartary”,
usados por cartógrafos europeos entre los siglos XVI y XIX para representar
regiones poco conocidas del norte y centro de Asia. En realidad no son
“pruebas
de un imperio secreto”, sino mapas convencionales de su época cuando la
información geográfica era incompleta.
🗺
Mapas clásicos donde
aparece Tartaria
🔹
Mapa de Great Tartary por Herman Moll
(ca. 1732–1736)
Un mapa detallado
de Asia septentrional que lleva ese título y muestra vastas zonas desde Rusia
hasta China.
https://www.davidrumsey.com/maps4540.html
🔹
Mapa de Great Tartary de Giacomo
Cantelli da Vignola (1683)
Cartografía del
siglo XVII que representa la región central de Asia bajo ese nombre.
https://commons.wikimedia.org/wiki/File%3A1683_map_of_Great_Tartary_by_Giacomo_Cantelli_da_Vignola.jpg
🔹
Mapas del siglo XVII de Tartaria
Hay una categoría
entera de mapas de esa época —por ejemplo de Mercator-Hondius, Ortelius y
otros— en los que Tartaria aparece como región del continente asiático.
https://commons.wikimedia.org/wiki/Category%3A17th-century_maps_of_Tartary
🔹
Mapa de Tartary (1814) por John Thomson
Representa el
territorio llamado Tartary incluyendo partes como Mongolia, Tíbet y rutas de la
antigua Ruta de la Seda (mostrado en mapas británicos del siglo XIX).
https://commons.wikimedia.org/wiki/File%3A1814_Thomson_Map_of_Tartary_%28_Mongolia%2C_Tibet_%29_-_Geographicus_-_Tartary-t-1814.jpg
🔹
Mapas tempranos
de fines del siglo XVI
Como el mapa de
Tartary publicado en Amsterdam en 1599/1600 en atlas holandeses, también
etiquetando internas de Asia con ese término.
https://www.alteagallery.com/product/langenes-tartary-21289/
Conclusión
La historia
humana es compleja y está en permanente revisión. Pero esa revisión se basa en
documentos, registros arqueológicos, análisis científicos y fuentes
contrastables.
La llamada “Tartaria” no fue un imperio oculto
borrado por una élite secreta, sino un término cartográfico utilizado en mapas
antiguos para designar regiones poco exploradas de Asia.
La
reinterpretación moderna de ese nombre como prueba de una civilización avanzada
suprimida es un ejemplo claro de cómo puede construirse desinformación a partir
de datos reales sacados de contexto.
Vivimos en una
época donde cualquier afirmación puede viralizarse en cuestión de horas. Pero
la viralidad no equivale a veracidad.
Antes de aceptar
como cierta una teoría impactante, conviene hacer algo simple: verificar.
Consultar fuentes
primarias, contrastar con especialistas, buscar documentación histórica. O
puedes incluso, consultar a alguna inteligencia artificial.
La curiosidad es
valiosa, pero el pensamiento crítico es indispensable para evitar caer en
errores groseros de interpretación.
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