martes, 1 de abril de 2025

Reflexión: "Reembolso Emocional"

 


Reembolso Emocional

El desamor es como un mal servicio al cliente: uno invierte tiempo, energía y esperanzas, solo para descubrir que la garantía no cubre corazones rotos. Pero, ¿qué hacemos después? ¿Nos quedamos en la línea de espera del drama? ¡No! Pedimos un reembolso emocional y seguimos adelante.  

Porque, admitámoslo, en la vida amorosa, todos hemos sido alguna vez el cliente insatisfecho. Alguien nos prometió "amor eterno", pero al final resultó ser solo una oferta por tiempo limitado. Y claro, duele. Pero también enseña. Porque cada historia fallida es una maestría acelerada en "Cómo No Ignorar las Señales de Advertencia".  

La clave está en no quedarnos pegados en el departamento de quejas del pasado. El amor es como la moda: lo que hoy nos parece el último grito, mañana puede parecer un error garrafal... sí, como esos pantalones con bolsillos gigantes que creímos geniales en los 2000. 

  
Así que, en lugar de llorar sobre lo que pudo ser, lanza tu mejor maldición y celebra lo que aprendiste. Cada final es el prólogo de una nueva aventura. ¿Y si el próximo capítulo es uno en el que somos más sabios, más fuertes y con una habilidad inigualable para detectar banderas rojas a kilómetros de distancia?  

El amor se reinventa, al igual que nosotros. Y si alguien te deja con el corazón en ruinas, pues bien, es hora de hacer remodelaciones: agrega ventanas más grandes, una terraza con vista al futuro y una entrada con detector de sicópatas.  

Porque, al final del día, el amor no es algo que te lleva a perder. Es algo que te ayuda a dar lo  mejor... y el que pierde es el que no acepta lo mejor de tí.  

La próxima vez, con un poco de suerte, iniciarás una sociedad sin cláusulas ocultas.





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