jueves, 22 de enero de 2026

Conversaciones Imposibles: "Pileta, Calor y Malas Decisiones - EP#14"

 



Conversaciones Imposibles - Episiodio #14 (Humor)


Pileta, Calor y Malas Decisiones
por Rodriac Copen


Estábamos con Juana en casa sufriendo esa mezcla de temperaturas tan típica de Mendoza, que no sabés si se debe al verano, al Zonda o a una venganza personal del clima. De ese calor que te hace pensar que todo lo que se hace es un esfuerzo innecesario y estresante.

Mirando descaradamente el traste de mi jermu, le propuse a Juana simplificar el atuendo pasando a vestir absolutamente nada y, como segunda opción, usar ropa más adecuada... como por ejemplo trajes de baño aptos para irnos a piletear ferozmente.

Después de quedarnos alegremente como Adán y Eva en invierno (sin hojas a la vista), intenté por todos los medios posibles manotear las curvas de Juana, pero su táctica evasiva fue tan eficiente que no logré rozarle ni un cacho de piel. Se movía con la destreza de alguien entrenado para sobrevivir en territorio hostil, esquivándome como Rambo en la selva, convencida de que cualquier contacto podía terminar en un ataque sorpresa devastador.

Sabiendo que el calor aplastaba, agarré la heladerita de camping, le puse hielo, coca, fernet, un par de birras y nos mandamos al fondo del terreno, buscando desesperadamente la pileta.

Chupando como terneros mamones, nos dirigimos al agua y, sin fingir buenas costumbres, nos zampamos de cabeza, haciendo un alarde de flotabilidad celulítica.

Después de un rato de furiosa dedicación natatoria, nos tranquilizamos un poco, ya aliviados del calor, cada uno con su vaso de gaseosa mezclada con algún brebaje cordobés. Los perros iban y venían, mojando todo lo que no debería mojarse, como los sánguches de mortadela.

La manguera quedó tirada como prueba que alguien intentó en algún momento ordenar heroicamente, pero fracasó en ese territorio incivilizado que es nuestra casa.

Juana se quejó diciendo:

—"Esto no es una pileta. Es una tregua climática."—

—"Como nuestra política exterior: calor, agua y cero responsabilidad."— le respondí.

Juana continuó razonando:

—"Esta gaseosa tiene un gusto sospechoso."—

Yo, que me hacía el boludo para embriagarla y bajarle las defensas en un ataque libidinoso, respondí:

—"Puede ser, che."— restándole importancia con displicencia fingida.

A la gurisa le pegaba relojeadas sin disimular demasiado. El bikini ajustado de Juana me volvió imposible la tarde.

Juana, que se resistía a mis insinuaciones babosas, me dijo:

—"Si vas a seguir mirándome así, avisame y me preparo psicológicamente."—

Le respondí, elegantemente ofendido:

—"No estoy mirando. Más bien aprecio el contexto."—

Juana dudó de mi caballerosidad y retrucó:

—"Parece que el contexto se te cayó de la cara y me quedó entre las tetas."—

No la noté muy ofendida, así que me acerqué un poco, haciéndome el salame. Lo suficiente como para que pareciera casual y no una maniobra calculada.

Dije melosamente:

—"Se me ocurrió una idea."—

Mientras tanto intenté manotearle el trasero.

Juana me esquivó metódicamente y respondió:

—"Me preocupa el tono de tu idea."—

—"Un juego."— le propuse —"Un juego de roles."—

Juana apoyó el vaso en el borde de la pileta. Eso ya era una señal.

—"¿Qué tipo de roles?"— preguntó, entre intrigada y sonriente.

—"No sé... nada complejo. Yo soy el enfermito, vos la enfermera con calor... el resto se imagina solo."—

Juana se rió y respondió:

—"Imposible. Necesito referencias. ¿Realismo? ¿Romanticismo tardío? ¿Algo posmoderno con culpa?"—

Le dije, riendo:

—"Pará, loca... la idea es garchar, no montar una obra de teatro. ¿Te das cuenta de que estás analizando personajes y lo único que hay que hacer es desvestirse rápido como Dios manda?"—

Juana hizo un mohín:

—"Es para motivarme."—

—"Mi motivación ya está a mil con ese trajecito que te pusiste"— le dije.

Juana sonrió ampliamente:

—"Pero yo necesito preparación. Soy una chica tímida."—

Me reí como cómplice de un crimen:

—"De tímida, anoche no tenías nada..."—

Nos reímos los dos. Los perros, alertados por el buen momento, se acercaron como si esto fuera parte del plan. En medio de la distracción me moví muy cerquita de Juana.

—"No empieces..."— dijo. No sonaba muy convencida.

—"No empecé."—respondí —"Apenas aflojé una hipótesis."—

En un movimiento rápido, el nudo del bikini cedió con precisión sospechosa.

—"¡Rodriac!"— gritó.

Cuando estaba a punto de lograr la tan deseada victoria, Juana salió corriendo por el jardín, riéndose mientras intentaba mantener el corpiño en su lugar, esquivando perros y una reposera traicionera.

—"¡Esto no estaba pactado!"— me gritó.

—"La improvisación nunca se pacta."— le respondí, mientras la encerraba.

Los perros se enredaron entre nuestras piernas. Había agua, gritos, risas, un vaso que cayó y una tanga que casi se desliza.

Terminamos los cuatro en la pileta, chapoteando como chicos sin permiso.

Un momento después logré atraparla. Respiraciones fuertes. Sol. La tarde.

—"Bueno... admito que improvisar tiene su encanto."— dijo Juana.

—"¿Viste? A veces hay que pensar menos."
 dije mientras le robaba un beso.

Los perros se sacudían el agua.

Terminamos en las reposeras, con un par de cervezas... y tomados de la mano.


 FIN

🔹 Volver a la Sección "Conversaciones Imposibles” 

🔹 Ir a la Sección “Mapa del Sitio” 

🔹 Ir a la Sección “Novedades de Esta Web” 






Tags:

#ConversacionesImposibles
#HumorAdulto
#RelatosBreves
#HumorInteligente
#VidaEnPareja
#PicardíaConClase
#HumorIrreverente
#IroníaCotidiana
#HumorArgento
#CrónicaDoméstica
#Mendoza
#Calor
#Pileta
#Zonda
#TardesDeVerano
#RodriacCopen

No hay comentarios:

Publicar un comentario