jueves, 22 de enero de 2026

Laboratorio de Rodriac: "Escritura Eficaz III - Lección #8"

 


Taller de Escritores

 

Laboratorio #8 - Escritura Eficaz III

Capítulos, Diálogos y Emociones

por Rodriac Copen

 

Los capítulos (en novelas, cuentos y narraciones) deben adaptarse para ser leídos en períodos breves de tiempo.

Y no por capricho o moda, sino por el ritmo cerebral de tus lectores.

En mi experiencia como editor y escritor, veo que el cerebro moderno lee en trayectos de viajes, en pausas laborales, en interrupciones o en esperas (de atención médica, turnos de trámites, etc.). Y todo esto se lo debemos a los smartphones (o celulares).

Muchas personas han reemplazado los libros por EBooks reader o Tablets. Pero muchísimos más todavía, directamente usan los celulares como lectores de libros. Sin ir más lejos, yo mismo tengo alrededor de 15 libros en mi celular... y los voy leyendo de tanto en tanto en breves brechas de tiempo, en días libres, en vacaciones... en fin... cuando puedo. Apuesto a que a tí te pasa lo mismo.

No sé si te has enterado, pero yo, que tengo una editorial, te lo digo: el libro en papel ha dejado de ser el medio dominante de lectura masiva. Se seguirá usando, claro, pero NO MASIVAMENTE.

Como ahora las lecturas o los períodos de tiempo de los que dispone una persona son muy acotados, se hace necesario el uso de capítulos cortos. Novelas que clásicamente constaban de 300 páginas hoy tienen muchas más dificultades para ser leídas de forma continua.

Los capítulos cortos actualmente le generan al lector la sensación de avance, facilitándole la sensación de “me falta un rato para terminar el capítulo y cierro”, aumentando también la continuidad emocional del lector que permite hacer que se identifique con tu obra.

Un capítulo hoy puede ser una escena, una decisión, una conversación o una revelación mínima.

No hay reglas.



📌 No importa la longitud, importa que cierres con una tensión.

 

Y esa tensión permitirá la sensación de "estar enganchado" que hace que tu lector no abandone.

Además de los capítulos breves, puedes aprovechar otros trucos "sucios" como los diálogos.

Si los trabajas bien, los diálogos hacen trampa a tu favor (y por eso funcionan).

El diálogo moderno no explica: actúa como un facilitador y condensador de ideas, además de hacer más dinámica la idea de la lectura en sí misma.

 

Mira como una idea clásica se trasmitía en forma de narrativa explicativa:

"Estaban nerviosos porque sabían que el plan podía fallar y que eso tendría consecuencias graves."

Diálogo actual que condensa ideas:

—¿Seguro que esto va a funcionar?— preguntó nervioso

—No.

—Entonces hazlo rápido para comprobar si sirve o no.

 

Quizá tienes la misma cantidad de palabras, pero en tres líneas: muestras que hay miedo, urgencia y riesgo.

Al mismo tiempo, se rompe la dinámica que yo llamo "clase magistral" del escritor que explica todo a una forma más envolvente, en donde tu escribes una parte y el lector completa el resto.

Y cuando el lector completa... se involucra y al mismo tiempo la historia es más dinámica, porque le permite salir del lugar pasivo que antes ocupaban los lectores.

Durante siglos, la literatura fue concebida como un monólogo del autor. El lector escuchaba. Hoy, el lector participa.

 

Ejemplos de lo que no deberías hacer ahora

Esto no lo digo desde una postura académica, sino desde mi experiencia como lector, editor y escritor contemporáneo. Te daré algunas muestras de "clásicos" de la "vieja escuela" de escritores que validan lo que digo. Estos autores son gigantes de la literatura, pero su estilo responde a un lector del siglo XIX: paciente, pasivo y dispuesto a leer lento, durante mucho tiempo (no había internet, tv ni vida moderna) y sin urgencias. El lector actual no es peor: es distinto.

 

Típicos escritores del tipo "pared de letras":

📖 Fiódor Dostoyevski (Crimen y castigo, Los hermanos Karamázov): Escribe párrafos de una página o más, inserta monólogos interiores interminables, hay ideas reiteradas desde múltiples ángulos, deja poco espacio para que el lector “complete” el sentido. Dostoyevski no confía en el silencio ni en la elipsis: lo explica todo, lo repite y lo subraya.

📖 Marcel Proust (En busca del tiempo perdido): es un ejemplo extremo, porque una sola frase puede ocupar media página, hace observaciones microscópicas sobre estados emocionales con cero dinamismo narrativo. Cuando se lee, el lector no avanza: se hunde.

📖 Thomas Mann (La montaña mágica, Muerte en Venecia): muestra una densidad intelectual excesiva, genera reflexiones constantes que interrumpen la acción, es un narrador omnipresente y explicativo. Su narración es tan densa que no deja respirar al texto para dar lugar a que el lector piense o razone.

📖 Honoré de Balzac (La comedia humana): hace descripciones exhaustivas de ambientes, ropa, linajes, escribe páginas enteras antes de que ocurra algo. Es tan descriptivo que el lector moderno siente que no necesita que le describan cada mueble para entender una escena.

📖 Víctor Hugo (Los miserables): puede citarse como el ejemplo perfecto de "pared de palabras", porque genera capítulos completos sobre cloacas, historia de París o batallas, incluyendo digresiones que rompen el ritmo. Escribe como si el lector no tuviera prisa. Y en su momento, eso podía ser cierto, pero hoy la tiene.

📖 León Tolstói (Guerra y paz, Anna Karénina): genera narraciones densas, extensas y reflexivas. Es típico que explique el mundo; el escritor moderno debe sugerirlo.

 

Desde la mirada actual, esos escritores producían obras para lectores con tiempos y estímulos radicalmente distintos a los actuales. Volvían a casa después de la jornada laboral y a veces conversaban, pero otras veces debían llenar algunas horas hasta la cena y el momento de dormir. Sin radio, sin televisión sin celulares ni internet, no conocían el mundo. Muchas veces vivían y morían en la misma locación, sin saber lo que era viajar, sin conocer otras culturas. El mundo era limitado y completamente desconocido.

Estos escritores no eran terribles ni pésimos comunicadores: escribían para un mundo que ya no existe. Entiende que mi apreciación NO ES DESPECTIVA. Es DESCRIPTIVA.

Fueron escritores que produjeron obras para un mundo diferente. Incluso algunos escritores de los años 60, 70 y aún los 80, que no he mencionado, envejecieron mal. No todos, pero muchos... si. Te dejo el trabajo de buscarlos. Y de ser honesto contigo mismo.

No porque seas escritor tienes la obligación de ser erudito y haber leído todo. A mi Borges, por ejemplo, me impresiona por la imaginación, la fertilidad y la anticipación en la creación de géneros literarios. Pero leerlo a veces en lo personal, me da la impresión de un escritor cuyo vocabulario se ha despegado tanto de lo cotidiano o normal, que no escribe para todos. Solo para una elite de lectores cultos.

Eso último es lo que debes evitar con tus escritos... si quieres ser leído, por supuesto.

 

Para terminar, hablemos de las EMOCIONES

Si hay una regla de oro para los escritores modernos, es la de saber mostrar emociones sin nombrarlas.

 

Te daré un ejemplo de escritura emocional antigua:

> Ella estaba triste, decepcionada y sentía un profundo dolor interior.

En escritura emocional moderna, se debería expresar:

> Ella asintió.

> Dijo que estaba bien.

> Rompió el vaso al lavarlo.

 

En esas líneas el escritor no declara la emoción, que se filtra por las acciones de los protagonistas.

El impacto es mayor porque el lector la descubre solo. Pero... ¿ a qué se debe esto ? Bueno, ten en cuenta que desde los años 40, 50 y en adelante, la televisión y el cine fueron los reyes del entretenimiento.

El entretenimiento multimedia invadió el mundo, y el público no solo lo disfrutó... gradualmente fue auto instruyéndose en lo que es el mundo de la representación teatral, la comunicación actoral visual, la entonación vocal de emociones, estados y situaciones. La gesticulación empezó con el cine mudo, pero la incorporación de voces, sonidos y efectos especiales, terminaron modificando las habilidades perceptivas de la gente.

Hasta llegar al lector moderno, que también sigue evolucionando.

Estos consejos de escritura que lees, seguramente serán obsoletos en pocos años. Sería ingenuo de tu parte si no lo admitieras.

Todos los escritores (de cualquier época), están en permanente evolución. Y esa evolución implica saber leer a los lectores de tu época para evitar ser ignorado.

La escritura moderna no elimina la profundidad de sus contenidos. La disimula.

Antes, los escritores usaban párrafos extensos, explicaciones frontales y contextos históricos explícitos. Ahora requiere de información incrustada en los diálogos, un mundo revelado por decisiones de los personajes, una historia sugerida por silencios y reacciones.

El lector moderno no busca descripciones perfectas en tus escritos. Busca reconocerse a sí mismo, identificarse con tus personajes. Los personajes que dudan, se contradicen, se equivocan y que no tienen discursos brillantes todo el tiempo... son humanos.

Tú no te identificaría nunca con superman. ¿Acaso puedes volar? ¿Puedes salvar al mundo?

Ten en cuenta que la imperfección de lo cotidiano genera empatía. La solemnidad, genera distancia.

 

Conclusiones de estas tres notas sobre escritura eficaz

La escritura moderna no es más pobre. No creas que todo lo pasado fue mejor. Ese es un pensamiento de viejos (y te lo dice un viejo). Lo mejor está por llegar. Lo más interesante de la vida está en el futuro. La escritura moderna debe ser menos literaria, menos clásica y más contemporánea.

Y si te vuelves futurista, sufrirás lo que sufrió Borges, un adelantado en su tiempo, un incomprendido que terminó siendo juzgado por pares que no estaban preparados para entender lo que estaba ofreciendo: un género demasiado adelantado a su tiempo. ( Te invito a leer mi nota sobre Borges )

Tu escritura debe ser más consciente del lector, más rítmica, más participativa

Estas no son reglas eternas ni verdades absolutas. Son observaciones surgidas de escribir, leer y editar en este tiempo.

El escritor ya no debe decirlo todo. Como autor, debes diseñar espacios para que el lector entre. Y cuando lo haga... la historia debe pertenecerle también. Porque la historia, una vez que sale de tu cabeza y llega al mundo, ya no es solo tuya.

 

 ¡Buena escritura! 🚀✍️

 

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