Saga
Steve Crettan & Sonja Holten
Querida Mamá
por Rodriac
Copen
Capítulo
1: Kendra por la mañana
Kendra estaba
exhausta. Había salido varias veces al escenario. Y había sido una buena
jornada. Los clientes le habían regalado jugosas propinas a cambio de mirar sus
curvas. Cuando le ofrecieron el trabajo había tenido serias dudas. Pero ser
estríper había sido conveniente para su misión y sumamente rentable.
Klass Hunziker había hablado
con ella entre baile y baile. Le urgía a una reunión porque debía darle una
nueva misión. La voluptuosa morocha no había tenido tiempo para descansar y al
terminar su turno, se había vestido rápidamente. Llamó a su novio Marcus para avisarle que se retrasaría
y ahora se dirigía a un café para desayunar frugalmente antes de encontrarse
con su jefe Klass.
Hunziker tenía un aire
inescrutable. De personalidad introspectiva, muy respetuoso y generalmente
cordial, para la curvilínea Kendra
era un hombre intrigante y misterioso. Acostumbrada a guiar las conversaciones
y a percibir el sensual deseo que despertaba en los hombres, estaba
acostumbrada a dominar las situaciones. Pero con Klass, todos sus trucos parecían dejarle indefensa.
Nunca podía discernir
lo que el austríaco pensaba. Por lo que sabía la estríper, Hunzinker había llegado proveniente de Austria desde hacía más de veinte años. Ya desde ese entonces era,
dentro de la organización una de las personas más influyentes. Y su reputación
de hombre duro y eficaz se había incrementado con los años.
Cada vez que Kendra se reunía con su
jefe, una sensación de incomodidad le recorría cada fibra de su ser. Nunca
podía saber a ciencia cierta si sus encantos penetraban la coraza de la que Klass se rodeaba. Nunca podía leer en
sus profundos ojos negros lo que el jefe escondía.
No podía quejarse, claro que no. Siempre el jefe de la organización le había
tratado bien. Estaba atento a sus necesidades, se preocupaba constantemente de
su seguridad y se comunicaba regularmente para hablar alegremente de
trivialidades. Pero sabía bien que no había nada trivial en su jefe. Y que
cuando le sugería algo, por pequeño que fuese, era una orden que no podía
eludirse.
Como era costumbre,
durante la conversación telefónica no había dejado escapar ninguna pista sobre
la misión que le encomendaría.
Kendra operaba como agente
encubierta de la organización y su trabajo en el club nocturno sólo era una tapadera
que le permitía alejar sospechas sobre su identidad y al mismo tiempo le
facilitaba entablar relaciones y vínculos inadvertidamente. Se entretenía, y al
mismo tiempo le gustaba llevar ventaja en ese juego sensual de mostrarse y
sentirse deseada en la pasarela.
El trabajo también
tenía algunas desventajas. La mayor de ellas era tener que lidiar con diversos
tipos de babosos y borrachos de diferentes calibres. Pero sabía bien que la
pasarela era sólo una tapadera temporal. La seducción era un arma filosa en
este mundo y un medio de obtener el control sobre diferentes personas:
empresarios, políticos, jueces, policías y un enjambre enorme de individuos que
se dejaban seducir por sus curvilíneos encantos.
Su novio Marcus policía de
profesión, conocía bien su trabajo en el club nocturno. Se habían conocido
durante una investigación de la división de policía que se llevaba a cabo en el
interior del local. A Kendra le
había gustado la ingenuidad del oficial que le había interrogado, que no era
otro que Marcus y poco a poco, se
había acercado por diversos medios a él.
Marcus estaba casado, pero el
policía ya no convivía con su ex mujer. Cuando la estríper le conoció durante
la investigación, le había encontrado renuente a entablar una relación, por lo
que había tenido que invertir tiempo y esfuerzo para conectar con el alto
oficial de policía.
Ahora convivía con Marcus en un pequeño departamento del
centro de la ciudad, en medio de un barrio elegante. Todo fluía bien entre
ellos, pero aun así, Kendra mantenía
en secreto su faceta de prostituta de lujo. Su novio creía que trabajaba todas
las noches en el club “Appetite”,
pero muchas noches no acudía al club, sino a citas personales que le eran
asignadas por la organización en la que los clientes eran cuidadosa y
discretamente seleccionados.
Klass alquilaba
para ello un discreto departamento, lujosamente amoblado y pagado directamente
por la organización. Allí, en un cuarto secreto, guardaba una meticulosa
colección de material grabado en la que videos, fotografías, capturas de chats,
mensajes grabados y todo tipo de material comprometedor formaba una verdadera
biblioteca de recursos que eran usados para la obtención de múltiples favores y
la concreción de miles de negocios.
La organización para la que Kendra
trabajaba en modo alguno era formada por alcahuetes. Todos los agentes
(incluido el jefe Hunziker) eran
voluntarios que se habían ofrecido para trabajar en el planeta Tierra. Si
alguno de ellos no cumplía con lo que se le encomendaba, podía ser reubicado en
otro destino y reemplazado rápidamente, no sin antes sufrir algún tipo de
castigo.
Los humanos eran seres
de baja vibración y sus apetitos sensuales eran en cierto modo, su perdición. A
Kendra no le disgustara el sexo, al
contrario. Pero le resultaba algo asqueroso hacerlo con esos patéticos
bicharracos que le asignaban cuando ejercía de prostituta. Había algo salvaje y
desagradable en esos cuasi-animales que eran los humanos.
Pero era todo lo
contrario cuando se trataba de su novio Marcus.
El policía era un ser de buen corazón y en cierto modo, no encajaba en un mundo
tan difícil y denso como la Tierra.
Marcus era policía y
estaba saliendo de un matrimonio infeliz con una mujer que a la postre había
resultado ser fría y sin corazón. De alguna manera, la candidez y sencilla
personalidad del policía le habían encandilado. Como decían los humanos, su
“alma” era cálida, libre y generosa. Ella le había conocido en un momento en
que el hombre estaba herido y vulnerable por dentro y eso había sido captado
por la belleza morena que era Kendra.
En cierto modo la
estríper temía el momento en el que Marcus
averiguara que además era prostituta, pero sabía bien que era un daño
colateral al que estaba expuesta. La evolución de la especie humana era de baja
vibración, al contrario de los agentes. Así es que en definitiva con los
humanos nunca podía saberse de antemano sus reacciones. Casi siempre tenían
componentes emotivos y no prácticos.
La mujer estaba pensando en todas esas cosas cuando miró el reloj. Apuró el
bocadillo que tenía en la mano engulléndolo rápidamente, terminó el café y se
dirigió resueltamente a la oficina. Caminando por la calle, estaba acostumbrada
a generar miradas masculinas. Según los estándares terrícolas, su cuerpo era
considerado voluptuoso.
Entró al edificio saludando discretamente al conserje. Se montó al elevador
para llegar al piso cinco. Salió del ascensor, se acercó a la oficina dieciséis
y terminó pulsando decididamente el timbre. Después de unos segundos, le
recibió la delgada figura de Piotr Borak,
cediéndole el paso con una leve sonrisa de bienvenida. Borak tenía algo que enervaba los sentidos de Kendra. Era silencioso e inescrutable. Una figura muy conocida
entre los miembros de Bilderberg.
-“Bienvenida, querida
Kendra. Klass le espera”- le recibió sin ceremonia mientras le guiaba al
despacho del jefe.
Al trasponer la
puerta, la figura del Jefe en la Tierra, Klaas
Hunziker se acercó mientras le recibía en un sincero abrazo cordial. El
jefe siempre se mostraba transparente frente a sus agentes de campo.
-“Hermosa Kendra, simpre es un gusto verle.”- Hunziker le señaló un amplio asiento frente a su escritorio. Klaas rodeó el mueble y se sentó al
otro lado para respaldarse en el cuero marrón.
Frente a sí, la hermosa mujer tenía un par de bandejas en las que se veía
cuidadosamente preparadas varias infusiones: café, té de diversas especies.
Todo estaba acompañado de crema, algunos bocadillos terráqueos y exquisiteces
que reconoció rápidamente que venían del Planeta
Madre.
Al jefe le gustaba
agasajar a sus agentes. Y en cierto modo, demostraba genuino aprecio por cada
uno de ellos.
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Steve Crettan & Sonja Holten
Querida Mamá
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Capítulo
2: El crimen
Steve llegó primero
a la escena del crimen. Un par de minutos después llegó su compañera Sonja, la siquiatra.
El lugar al que habían
convocado a la pareja de detectives era un barrio residencial de categoría
media-alta en los suburbios cercanos a Dragør
y del Aeropuerto Kastrup.
El lugar parecía tranquilo y seguro, de esos en donde las familias pueden vivir
cómodamente. Las casas eran grandes y bien mantenidas, con jardines bien
cuidados. Los techos a dos aguas con viejas tejas rojizas le recordaban a Steve los viejos cuentos tradicionales
con los que su abuelo le entretenía cuando niño.
Las calles se veían
limpias y bien iluminadas. Algunas calles dejaban ver árboles y vegetación, lo
que le daba un ambiente tranquilo y apacible. Hubiera sido un buen lugar para
recorrer fuera de las actuales circunstancias.
Las calles eran variadas y algunas estaban empedradas. Tenían en su mayoría dos
pisos, con cuatro o cinco dormitorios. La casa que visitaban ahora Steve y Sonja contaba con un garaje y un patio trasero grande. Los jardines
de las casas vecinas se veían bien cuidados y algunos tenían árboles, arbustos
y flores. El jardín de la casa en donde estaba la víctima no estaba bien
cuidado.
Había un par de
policías locales apostados en las dos entradas estratégicas de la casa. En el
interior se podía ver a unas cuatro personas más del equipo forense que estaban
documentando la escena y eran fácilmente identificables por sus chaquetas. Los
flashes de la cámara inundaban las habitaciones con pequeñas explosiones de
luces.
La escena del crimen era un pequeño desastre. La sangre era abundante y estaba
por todas partes, salpicaba las paredes, el suelo y los muebles. El cuerpo de
la víctima yacía en el suelo, boca abajo, con lo que parecía ser un profundo
corte en el cuello.
La víctima era una
mujer de mediana edad. A pesar de la lividez del rostro, Steve calculó su edad en alrededor de unos cuarenta y cinco o
cincuenta años. Se lo comentó a Sonja,
que asintió con la cabeza coincidiendo con Crettan.
El detective inspector
local que estaba a cargo se acercó al cuerpo con cuidado. Limpió cuidadosamente
una lapicera y se acercó a la víctima para apartar el cabello negro y observar
mejor el corte en el cuello. Mientras hacía eso, Sonja y Steve pudieron
ver que estaba vestida con ropa de calle, jeans y una camiseta.
El detective saludó rápidamente a la pareja de Seguridad Nacional mientras continuaba examinando el cuerpo en
busca de pistas. A primera vista no había signos de lucha, lo que indicaba que
la víctima había sido asesinada por sorpresa. El arma homicida parecía ser un
cuchillo de cocina, que yacía a un lado del cuerpo.
El detective se
levantó y miró a su alrededor. La habitación estaba en un estado de aparente
desorden. Los muebles revueltos y habían objetos tirados por el suelo.
Steve y Sonja permanecían discretamente debajo
del marco de una de las puertas que daban a la habitación, intentando no
perturbar el trabajo del equipo de la policía local. Ya tendrían tiempo de
preguntar el por qué los locales habían convocado a la Seguridad Nacional, que abría las puertas a investigaciones que
podían abarcar indagaciones internacionales.
Después de una
concienzuda investigación, el detective salió de la habitación y se dirigió al
resto de la casa. No encontró nada más que pudiera ayudar a su investigación
preliminar. Se dirigió a la pareja de detectives y les comentó sobre lo que
había visto:
-"El asesinato
parece ser un crimen pasional. Por lo que veo, la víctima fue asesinada de un
solo golpe, lo que me indica que el asesino estaba enfurecido."- Sonja y Steve asintieron.
-"No hemos
encontrado cerraduras forzadas, por lo que concluyo o, que la víctima conocía a
su victimario y le permitió el ingreso o, que el asesino tenía alguna llave o
artefacto para abrir la cerradura. Quizá una ganzúa."- Comentó con el
entrecejo arrugado.-"Por cierto, soy el detective Dalgaard"-
Acotó sonriendo.
-"Encantado. Mi compañera es la oficial Sonja Holten y mi nombre es
Steve Crettan, para servirle."- Terminaron de presentarse mutuamente.
-"Por cierto, ¿Por qué fue convocada la Seguridad Nacional,
detective?"- Preguntó Sonja
interesada.
-"Oh. ¿No les
advirtieron? La fallecida es la actual ministra de energía, la doctora Frida
Kristensen. Este caso va a explotar en una horas".- El gesto de Dalgaard fue elocuente
Kristensen se
desempeñaba como ministra de energía de Dinamarca
desde hacía tres años. Con una imagen impecable, esta abogada trataba a
nivel ministerial con jefes de estado y operadores políticos de primera línea
asuntos tan importantes como la agenda energética del país y el impacto
ambiental.
Casada desde hacía más
de veinte años, su esposo era profesor universitario de profesión y tenía dos
hijos adolescentes que estudiaban en el IT
University de Copenhagen.
-"¿Qué hacía en esta casa? Me imagino que esta no es la vivienda de una
de las ministras más importantes del pais..."- Sonja preguntó interesada.
-"Claro que no. Estaba cuidando por unos días a su hermana inválida."-
Contestó el inspector -"Según su marido, pasó la noche anterior
acompañandola porque tenía un pequeño problema de salud."-
-"Desafortunadamente,
esa hermana no puede aportar mucha información. Escuchó el sonido del disparo y
algunos ruidos más, pero por su condición no pudo ver al agresor. Lamentable.
Dadas las circunstancias, le ha hemos trasladado a una clínica privada."-
El inspector remarcó sus reflexiones meneando la cabeza.
El grupo forense de investigación había terminado con la ronda preliminar, y
procedió a volver boca arriba al cadáver de la desafortunada ministra. Ante los
ojos de los investigadores, pudieron ver una perforación en el centro del pecho,
entre los senos. Un inequívoco orificio de bala mostraba rastros de sangre
coagulada con lo que parecían ser los restos de pólvora que manchaban la
sudadera de la víctima.
-"No presenta orificio de salida en la espalda. Quizá podamos recuperar
la bala para hacer algunas pericias."- Murmuró lúgubremente Crettan.
-"Por los rastros que vienen desde la cama, no sería descabellado que
le disparasen allí y le remataran rebanándole el cuello mientras se arrastraba
por el piso. Pobre mujer"- Sentenció el detective Dalgaard.
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Capítulo
3: Los amantes
Kendra y Jonas permanecían en penumbras en el
departamento. Apenas unos instantes antes habían terminado de hacer el amor.
Las luces permanecían apagadas, pero por las ventanas entraba la claridad de la
ciudad que nunca dormía.
Era de noche, pero todavía temprano. Por la ventana entreabierta se pudo sentir
el sonido de un coche que se detuvo silencioso mientras apagaba el motor. Jonas Karlsen, el marido de la doctora Frida Kristensen, actual ministra de
energía de Dinamarca, levantó la
cabeza algo sobresaltado y miró a su alrededor.
Kendra, que
permanecía despierta y estaba completamente desnuda debajo de una bata
trasparente, estaba reclinada sobre su brazo junto a su amante. Sonrió
divertida por el sobresalto y deslizó la palma de la mano por el pecho del
hombre calmándolo mientras le tranquilizaba:
-“Tranquilo, querido.
Sólo te dormiste por un par de minutos, sabes que aquí estamos a salvo.”- El susurro
tranquilo de la dulce morena consiguió el efecto de relajar al catedrático de
la Universidad de Aalborg.
No había nada que le
produjera un mayor temor a Jonas que
ser descubierto por su esposa en la cama junto a su amante. El miedo provenía
principalmente de perder todos los privilegios de los que gozaba y que le daba
el actual estatus de su mujer.
Dinero en abundancia, respeto social por ser el marido de la ministra y algunos
lujos como contactos académicos que, gracias a la influencia de Frida, se veían benévolamente
inclinados a aceptar y publicar sus trabajos científicos sin demasiado
esfuerzo.
Interiormente, Kendra pensaba en cómo abordar el
problema que su jefe Klaas le había
planteado. Era necesario tomar medidas y provocar de algún modo al inseguro e
indefinido Jonas para precipitar el
final de la era de Frida Kristensen
al frente de la cartera del gobierno danés.
La voluptuosa morena
que, noche a noche se desnudaba sin pudor en el “Appetite”, no había sido la primer opción del jefe Klaas Hunziker. Su idea principal había
sido corromper a la ministra llevándola a los brazos de un ocasional amante,
pero Frida había sido muy evasiva a
las insinuaciones. Pensando que podía ser bisexual o lesbiana, tampoco había
caído bajo el embrujo de ninguna agente mujer.
Así había resultado
que Kendra formaba parte del “plan
b”.
No había sido fácil arrastrar al doctor Jonas
Karlsen hasta el “Appetite” y
provocar el encuentro con la sexy Kendra.
Pero después de mucho batallar con operaciones aceitadas y discretas, la
organización había logrado que el trabajo se acumulara en el escritorio de la
ministra de energía de Dinamarca.
Fueron muchas noches
de llegar tarde a casa y de un trabajo concienzudo sobre el inseguro Jonas hasta que lograron convencerlo de
entrar al bar nudista de la agente estrella de la organización: Kendra. El resto fue relativamente
sencillo.
La organización sabía que la voluptuosidad de la bailarina y su personal
encanto serían suficientes para hacer modrer el anzuelo al inocente catedrático
que era el esposo de Frida Kristensen.
Tenían cuantiosas
horas de grabación porque el departamento estaba lleno de cámaras que grababan
permanentemente. Podrían hacer de Jonas
una verdadera estrella porno, si ese fuera el objetivo real de la operación.
Pero la principal idea no era la de lograr un chantaje burdo y previsible. Eso
era investigación fácil para los policías terrestres.
Crear un complot en donde nadie sospechara segundas intenciones era el
verdadero objetivo de la organización.
De un modo u otro, cualquier solución generaba numerosos riesgos colaterales
que tenían que ser cuidadosamente controlados. Kendra convivía con Marcus,
su novio. Y él era un espectador inocente. Uno de los pocos en este tipo de
juegos de espías. Y era policía.
Jonas se había levantado de la cama
y observaba hacia el exterior mientras se le veía reflexivo. El edificio de
enfrente era de ladrillo. Parecía muy viejo, como si fuera de una época lejana
o de la posguerra. La ventanas lucían en su mayoría oscuras, pero aquí y allá
habían luces en las que se podían distinguir siluetas. El doctor Karlsen parecía melancólico.
La despampanante amante de cabellos negros vio en medio de la melancolía una
oportunidad. Se levantó de la cama y, abriendo su bata transparente, se apretó
contra la espalda de Jonas dejando a
sus pezones desnudos tomar contacto con la piel del hombre.
Le rodeó con sus brazos mientras sus palmas deslizaban sobre el pecho de Karlsen y acercó su rostro a la cara
para susurrarle:
-“¿Qué sucede,
Jonas?”- Murmuró en apenas un susurro.
-“Nada sólo veía. En
aquella ventana las luces están encendidas. Hay una pareja, como nosotros.”- Respondió
Kendra no dijo nada
porque de alguna manera intuyó que la idea aún no había terminado.
-“Me pregunto si se
harán compañía todas las noches”- concluyó Jonas.
Sin demostrarlo, Kendra se puso alerta. Parecía que su
intuición no le había fallado. Quizá si jugaba cuidadosamente sus cartas,
lograría el objetivo que esperaban de ella.
-“¿Te sientes solo?”- Preguntó la
estriper mientras le acariciaba el cabello.
-“Bueno, la verdad es
que mi mujer nunca está por las noches… al menos en las últimas semanas. Y
contigo sólo nos vemos una o dos veces a la semana.”- Dijo algo
triste el catedrático.
-“Pero nuestros
encuentros son de mucha calidad, querido”- Kendra movió lentamente la mano llevándola muy cerca de la
ingle de Jonas en un acto provocativo de insinuación inequívoca .-“¿Quieres
volver a la cama?”- Susurró la morena.
-“Estoy bien, gracias.
Es que me siento algo solo en estos días.”- El hombre sacudió la
cabeza.
-“Sabes que estoy
dispuesta a vivir contigo.”- Mintió Kendra. –“Deja a tu mujer.”- Mientras
susurraba esas palabras estrechó el contacto de su cuerpo desnudo con en el de Jonas.
-“No es posible por
ahora. El escándalo me arruinaría.”- Jonas se resistió a la tentación de aceptar la oferta.
-“Ok. Puede ser así
como dices… pero… hay otras alternativas.”- Dijo la mujer en un
modo entre sensual e intrigante.
-“¿A que te refieres,
Kendra?”- Las palabras de la escultural belleza intrigaron al profesor de la Universidad de Aalborg
-“Quiero decir que…
las desgracias siempre pueden sucederle a las personas”- La voz
susurrante parecía imitar a una serpiente.
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Capítulo
4: El Dominio
En la sala de juntas
de la organización, un hombre de mediana edad, estaba sentado detrás de un
escritorio. De edad indefinida, era la primera vez que las autoridades
terrestres le veían. Era el representante del Dominio Miroslav. Junto a él, estaba sentada una imponente mujer
joven que había sido presentada como Vesela.
Inmunes a su belleza fría, los tres extraterrestres le trataban como a un
superior.
Las jerarquías estaban bien definidas en los mandos actuales de la Tierra, que además no eran
influenciados por sensaciones como la empatía ni cualidades como la belleza.
Fríos, metódicos y pragmáticos tomaban decisiones que influían en miles de
millones de terráqueos sin ninguna duda o temor. Incluso cuando sus directivas
afectaban las vidas individuales de millares de seres.
La mesa de discusión
era completada por la presencia del jefe local Klass Hunziker, que comandaba la organización de las operaciones en
el planeta y su secretario Piotr Borak.
Ambos ostentaban una cuota de poder extraordinaria, pero que no era
significativa si se comparaba con el poder que detentaba el Consejo de Planetas a través de Miroslav.
Esta era la segunda visita de un regente en menos de un año. Y eso no era una
buena señal. Durante el breve intercambio de opiniones, Vesela desarrollaba sus ideas y respondía contestando con un poder
equivalente al del regente.
-“Entonces, ¿cuál es
tu opinión?”- Le preguntó Miroslav
a su segunda al mando.
-“Creo que estamos
llegando a un punto de inflexión, regente. La humanidad está cambiando a un
ritmo cada vez más rápido, y el gobierno local no parece estar seguro de hacia
dónde se dirigen los humanos.”- Vesela parecía imperturbable.
-“¿Crees que nos
estamos dirigiendo a un futuro mejor o peor? Ten en cuenta los patrones básicos
de la misión en la Tierra, por supuesto.””- Miroslav esperó pacientemente mientras la co-regente buscaba las
palabras exactas.
-“Es difícil de decir.
Por un lado, en este último tramo del desarrollo la humanidad ha encontrado la
capacidad de hacer cosas increíbles para su nivel tecnológico e intelectual.
Han logrado encontrar la cura para algunas enfermedades crónicas, se han
expandido y comenzado a explorar el espacio y han empezado a experimentar con
la inteligencia artificial, que es el primer escalón para la investigación de
nuevas formas de vida.”- La mujer fue concienzuda en su análisis.
-“Pero por otro lado,
también hemos visto el potencial de destrucción y su escasa capacidad de
integración. Después de la limitación de los tratados de proliferación de armas
nucleares, Con las nuevas guerras, hemos visto que han vuelo a la creación de
armas de destrucción masiva, el daño al medio ambiente ha entrado en una etapa
irreversible. La última pandemia ha mostrado pruebas irrefutables de la
experimentación con armas biológicas sin medios de contención y seguridad
adecuados. ¿Quiere que siga con mi análisis?”- La expresión
que reflejó el rostro de Miroslav
mientras escuchaba, mostraba más decepción que dolor.
-“Eso es cierto. Creo
que ahora más que nunca el futuro de la humanidad depende de nosotros. La
intervención del año pasado fue a todas luces insuficiente. Tenemos que decidir
rápidamente qué tipo de futuro queremos crear para la humanidad. Y trazar un
plan que pueda completarse sin dilaciones.”- El regente fue
vehemente al disparar la última oración.
-“¿Y qué tipo de futuro quieren trazar en nuestro plan?”- Intervino Klaas sin demostrar turbación por el
argumento. De un modo u otro, los planes anteriores no habían resultado
exitosos y como jefe local, Hunziker era
el único responsable.
-“Creo que hay que
bajar la belicosidad para que los humanos atraviesen algunos años de paz y
armonía. Y mejorar definitivamente el acceso a la educación, incrementar la
atención médica y redistribuir el dinero porque mientras haya hambre con
abundancia de recursos necesarios, no podrán vivir una vida plena ni en paz.”- Vesela era pragmática
-“Eso es un objetivo noble. Pero ¿cómo vamos a lograrlo? Los terráqueos se
han puesto conspiranoicos últimamente. Se hace difícil para la organización
local operar sobre los gobiernos sin dejar algún rastro de manipulación
externa. Los humanos deben creer que son dueños de su propio destino. En caso
contrario descubriremos nuestra presencia en el planeta y el experimento habrá
acabado.” - Piotr Borak no
acostumbraba a hablar tanto cuando había un regente cerca, pero la urgencia de
la reunión lo ameritaba.
-“No lo sé. Pero creo
que es importante empezar a hablar sobre ello. Tenemos que empezar a pensar en
otro futuro para la humanidad y cómo podemos crear un mundo mejor para nuestros
fines. No podemos seguir así.”- Miroslav fue vehemente
-“En la última pandemia que asoló a este planeta tuvimos una oportunidad.
Las condiciones estaban dadas para distribuir a toda la población algún
dispositivo sutil de control. El problema fue que no pudimos hacerlo por la
mala distribución del dinero.”- Klaas
intentó explicar la situación. Ante el silencio expectante, siguió con su idea:
-“De alguna manera la idea terminó filtrándose a la sociedad. Y aparecieron
cientos de opiniones en las redes sobre tonterías de microchips en las vacunas.
En realidad las vacunas no fueron modificadas, pero la idea original de
nuestros grupos terminó filtrándose y los humanos se volvieron más desconfiados
al respecto.”- Klaas hizo un
gesto con los hombros.
-“En la última reunión
del Consejo, se habló de la creciente influencia de la activista Eda Meyer y la
posibilidad de un gran conflicto catastrófico en este planeta. Fue un tema
urgente e importante, si no me equivoco.”- Inquirió Vesela.
-“Como dije antes. Las
ideas se esparcen como plaga en este planeta. Esta activista, Meyer, ha logrado
ser el centro de atención en diversos medios y de algún modo ha contactado a
funcionarios importantes. El caso es que ha iniciado una relación cercana con
la ministra de energía Frida Kristensen. Lo concreto es que esta mujer, Frida,
ha sido impregnada con las ideas medioambientales de Meyer, y maneja una
cartera estrechamente relacionada a la contaminación.”- Hunziker intentaba explicar la
extremadamente compleja situación.
-“Lo más acuciante
ahora es que Elda mantiene una estrecha relación con Kaitlyn Nørgaard,
secretaria del ministerio de asuntos exteriores. Y su influencia en las
decisiones internas del gabinete gubernamental se hizo muy fuerte.”-completó el
secretario Piotr.
-“¿Y qué hicieron
ustedes al respecto?”- Se interesó Miroslav.
-“Anulamos al marido de la secretaria Nørgaard y logramos infiltrar a un
agente nuestro, Gunnar Holm, para convertirlo en amante de la funcionaria.
Ahora esa franja del problema está controlada con información de primera
mano.”- Hunziker se esforzaba
tratando de dejar una buena impresión.
-“Es decir que el
problema urgente a tratar es el ministerio de Energía…”-Intervino fríamente
Vesela.
-“Exacto. Nuestra
urgencia ahora es Kristensen. Frida Kristensen.”- Asintió Klaas Hunziker, jefe de la organización
local.
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Capítulo
5: El viudo
-“No olvides los
papeles en el auto, Sonja.”-Dijo Steve mientras se bajaban del vehículo.
Se refería a los informes del laboratorio que habían retirado temprano. Habían
estacionado frente a la residencia de la difunta ministra Frida Kristensen. -“Arrópate bien, es un día frío."
Sonja sonrió disimuladamente. Se
sentía halagada cuando Crettan se
mostraba condescendiente. Sabía bien que Steve
le consideraba igual o quizá superior a sus compañeros en cuanto a habilidades
policiales. Sólo por eso no se sentía ofendida.
La casa de la extinta
ministra estaba en las afueras de la ciudad. No era un barrio lujoso, pero la
casa sobresalía del promedio y destacaba por el aspecto exterior y el
mantenimiento de su amplio jardín.
Los detectives habían
llegado hasta ahí para hablar con el viudo de Kristensen, el doctor Jonas
Karlsen, catedrático de la Universidad
de Aalborg. Sabían que el detective local Dalgaard y alguno de sus hombres ya le habían interrogado. De
hecho, llevaban entre sus manos un copia de la entrevista, junto a los análisis
que los forenses habían hecho en la escena del crimen.
Tocaron el timbre de
la casa y los recibió un hombre de mediana edad, con un poco de sobrepeso. Alto
y de cabellos rubios. Después de las presentaciones, les permitió el paso y
entraron a una sala de estar. Habían pasado unos tres días del asesinato de su
esposa, la abogada Frida Kristensen.
Steve no lo notó
muy adolorido, pero no dijo nada. Estaban sentados en unos sillones cuando una
criada trajo discretamente una taza de té. La habitación tenía muebles de
madera que parecía caoba. Un estilo lujoso, pero de ninguna manera de alcurnia.
El aire estaba
impregnado a un delicioso olor a pino que producía un efecto agradable que
hacía inhalarlo por puro disfrute.
El doctor Karlsen estaba sentado rígidamente
mientras tomaba la taza de té que estaba apoyada en una deliciosa mesa de
madera profusamente tallada, que dejaba ver por debajo del vidrio varios
documentos distribuidos desordenadamente.
La criada se retiró de
la estancia. Vestía un uniforme algo desordenado, y una cofia anticuada que le
ataba el largo pelo que casi le llegaba a la cintura. La cofia parecía haberse
deslizado hacia atrás. Steve pudo apreciar unas hermosas curvas debajo del
uniforme y unas contorneadas pantorrillas en medias negras muy sensuales.
El viudo tenía un
rostro algo ancho y una pequeña barba pelirroja y espesa. Sus ojos eran de un
azul brillantes y en ese momento las mejillas rubicundas delataban algo de
agitamiento. Sonja era muy
observadora y se preguntó internamente si el ligero rubor del catedrático tenía
algo que ver con el desarreglo del uniforme de la criada y su cofia deslizada
hacia atrás.
A la detective Holten sólo le bastó una mirada a Crettan para darse cuenta que él mismo
había llegado a un par de conclusiones semejantes a la suya propia.
Después de las preguntas preliminares, la pareja de detectives comenzó con el
verdadero centro del interrogatorio:
-“Dígame, doctor
Karlsen. ¿Tiene alguna idea del motivo del asesinato de su esposa?”- Preguntó Steve.
-“Honestamente me desconcertaron
los dichos del detective Dalgaard, que estuvo antes que ustedes.”- Jonas pareció consternado -“Dijo que
no robaron nada de la casa… que era probable que el asesinato fuera por otro
motivo…”- Respondió mientras apretaba la taza de té entre sus manos.
-“Bueno, no se
descarta ninguna hipótesis.”- Confirmó Sonja. -“Puede ser que el atraco se
complicara o que el asesino no haya tenido tiempo de buscar algo de valor.
También puede haber intentado hacerlo parecer un robo.”-
-“Ciertamente sé poco
del trabajo de mi esposa. La mayoría de su labor era estrictamente
confidencial. No discutía casi nada conmigo.”- Respondió el
doctor Karlsen. Parecía genuinamente
dolido. Steve no pudo determinar si
el dolor era por la muerte de su mujer o por su falta de confianza. Sonja tomó partido por la confianza.
- “¿La señora
Kristensen tenía una agenda cargada? ¿Pasaba mucho tiempo en casa?”-
Inquirió el detective Crettan. Tenía
los horarios de la difunta en la carpeta de informes, pero el policía quería
investigar un punto.
-“Ciertamente desde
que tomó el cargo paraba poco tiempo en casa. Casi no la veía. Llegaba muy
tarde.”- El viudo meneó la cabeza.
-“¿Y sus hijas?¿Veía
más frecuentemente a sus hijas?”- Preguntó Sonja.
-“Lamentablemente ellas la veían menos que yo. Las chicas sólo pasan algún
que otro fin de semana aquí y Frida casi siempre trabajaba o se reunía los
fines de semana.”- Contestó el doctor.
-“¿Tiene algún arma en
casa, doctor?”- Preguntó Steve directamente.
El informe de la autopsia indicaba que a Frida
Kristensen le habían descerrajado un tiro en el pecho con una 9 milímetros
desde una distancia de alrededor de un metro.
-“No. Nunca hemos
tenido armas en esta casa”- Respondió el viudo precipitadamente.
Tanto a Steve como a Sonja veían algunos detalles que no terminaban de cerrar respecto
al informe forense de la escena del crimen.
Sin cerraduras ni
entradas forzadas en la casa donde se había cometido el crimen. La dueña de
casa hermana de la víctima, era parapléjica y no podía abandonar la cama
rápidamente bajo ningún aspecto. En la casa sólo pernoctaban ella y la doctora Kristensen en habitaciones separadas.
Quizá eso le había
salvado la vida a la superviviente. Porque haber visto al asesino seguramente
le habría costado la vida.
La principal hipótesis
de Steve y Sonja era que el asesino conocía a Frida o a la hermana. En primer lugar no había forzamiento
perimetral. Le habían dejado pasar o tenía acceso mediante una llave.
Probablemente el asesino sabía de la discapacidad de la hermana y no le
consideraba un riesgo potencial.
Probablemente estaba
familiarizado con la distribución de la casa lo suficiente como para ubicar las
habitaciones. Finalmente se había podido acercar lo suficiente como para
dispararle desde muy cerca.
La bala no le dio en
el corazón, sino a un lado. No era experto: la mala puntería le hizo fallar un
tiro directo. Por otro lado, un profesional probablemente le habría volado la
cara para estar seguro. No así un conocido. Tal cual dicen los libros de
psicología criminal, un conocido no te volará la cara dejándote destrozado.
Cuando Frida sobrevivió al disparo, intentó
ganar la calle o llegar al teléfono arrastrándose por el piso. Allí su
victimario le terminó rebanando el cuello con un cuchillo de la cocina. Tuvo
tiempo de buscar el cuchillo y rematarla sin perderse en la casa y evitando ser
vista por la hermana, que ya estaba despierta por el disparo y gritando a su
hermana mayor.
La última pregunta
para el viudo fue por puro formulismo.
-“¿Qué tal sus
hábitos, doctor?”- Preguntó Steve
distraídamente. –“¿Sale mucho de noche?”- El detective hizo la pregunta
sin mirarle directamente, mientras simulaba escribir en una libreta de mano.
-“Bueno suelo ir de cuando en cuando a tomar algo a algún bar para evitar
aburrirme solo. Pero vuelvo antes de medianoche.”- Contestó el viudo.
Steve y Sonja habían hablado previamente con Dalgaard al respecto. Lo que no sabía Jonas Karlsen era que su esposa, al
formar parte del gabinete de gobierno, estaba bajo custodia permanente del
servicio secreto, así como sus familiares directos.
Y el servicio secreto
les había entregado los informes de seguimiento a Crettan y Holten, que
pertenecían a Seguridad Nacional.
Esto no lo sabía la policía local. Y esos informes decían que Jonas Karlsen iba casi todas las noches
al club de striptease “Appetitte”. Y
muy seguido salía acompañado.
Sonja y Steve ahora se preguntaban por qué
ocultaba Karlsen algo tan trivial
como sus visitas al bar nudista. ¿Vergüenza u otro motivo?
Y lo más importante:
¿Qué estaba haciendo la custodia del servicio secreto de Frida Kristensen al momento del asesinato?
Saga
Steve Crettan & Sonja Holten
Querida Mamá
por Rodriac
Copen
Capítulo
6: El regente
Por la mañana la pareja despertaba con los primeros rayos del sol
atravesando las ventanas. Sonja se levantó de la cama y se despojó de su
ropa interior para encaminarse al baño. Abrió el agua de la ducha y aguardó
algunos momentos antes de entrar. No le gustaba el agua muy fría.
Steve le miró en silencio disfrutando de la imagen de sus contorneadas piernas
y la espléndida desnudez de su cuerpo. Estaba pensando cuando comenzó a sentir
el murmullo del agua que imaginó cayendo sobre el cuerpo de la siquiatra que
era su compañera en la investigación.
Unos momentos después, terminó de sacudirse la modorra de una plácida
noche y se acercó a la puerta del baño. Comenzó a charlar con la rubia agente
mientras veía su silueta dibujarse a través de la mampara del baño. Steve
intentaba razonar sobre las posibles causas de la ineficacia del Servicio
Secreto en este caso.
¿Podían haber descuidado de algún modo la vigilancia de la víctima? Desde
que les habían asignado juntos al caso de Nordjordeid en Noruega,
Steve encontraba fascinante el ejercicio de contrastar sus ideas con el
modo de razonar de Sonja.
La analítica de la forense difería notoriamente de la suya propia. Steve
Crettan se enfrascaba en los hechos y tendía a buscar motivaciones
primarias, mientras que su pareja parecía apostar a muchas motivaciones
subconscientes debido a su sólido pasado como siquiatra.
El caso ameritaba de un modo u otro, analizar y descartar pistas: un
descuido deliberado, un simple error, una estrategia mal planteada.
En el interrogatorio del día anterior, los agentes del Servicio Secreto
no habían sido convincentes. La doctora Frida Kristensen dormía en la
casa de su hermana. Era la ministra de energía. Y el Servicio le había vigilado
por tres años completos. Según su propio testimonio, nada les había alertado de
algún problema potencial. Le controlaban desde un vehículo aparcado en la acera
de enfrente a unos pocos metros.
La casa vigilada no era un punto habitual que frecuentara la víctima, por
lo que no tenía incorporadas cámaras en su interior. Pero ellos sabían de
antemano, con 48 horas de anticipación que Frida pasaría una o dos
noches como huésped de su parapléjica hermana. Habían tenido tiempo más que
suficiente para mandar un equipo e instalar un sistema de vigilancia por video.
¿Inoperancia, descuido, casualidad?
Steve era un agente suspicaz, que tendía a buscar una segunda lectura antes
que a quedarse con la hipótesis más obvia.
-“¿Que sacas en
conclusión del interrogatorio de ayer? ¿Qué impresión te han generado los
agentes de la secreta?”- Preguntó Steve.
-“Si tomamos los
hechos y el testimonio, parecería que fue un descuido”- Respondió Sonja mientras se lavaba el cabello debajo de la ducha.
-“Te has preguntado
¿Cómo es que puede pasar algo así?”- Inquirió el hombre.
-“A decir verdad, no
lo veo consistente, Steve. Ayer no tenía casi ninguna idea, pero con el pasar
de las horas, hay varias teorías conspirativas que se me cruzan por la cabeza.
Pero lo más probable es que haya sido un descuido.”- Respondió la desnuda rubia.
-“¿Un descuido? ¿Cómo
es posible? ¿Por qué lo dices?”- Steve se interesó en ese razonamiento.
-“Los servicios de
inteligencia suelen estar muy saturados. A veces, los agentes de alto valor
tienen que vigilar a sospechosos de casos importantes. mismo tiempo. Es fácil
que en casos rutinarios sean asignados los menos calificados.”- Sonja era práctica en ese planteo.
-“Pero la doctora
Kristensen era un potencial objetivo de alto perfil. No entiendo cómo no le
prestaron más atención.”- Dijo Crettan.
-“De ahí las teorías
conspirativas que me rondan por la cabeza, Steve. Tal vez los agentes estaban
cansados o distraídos. O quizás les dieron instrucciones erróneas. Lo cierto es
que no me parecieron los más listos del Servicio Secreto.”- Sonja terminó de ducharse y abrió la mampara dejando ver su cuerpo desnudo.-“Pásame
la toalla, querido.”-
Steve le acercó una toalla, con la que comenzó secarse el cuerpo. Mientras
tanto, continuó con su razonamiento:
-“No creo que los
agentes estén involucrados. Creo que no son los más aptos. Y creo que fueron
convenientemente asignados justamente por eso.”- Steve no pudo dejar de apreciar el cuerpo de la joven mientras se secaba la
suave piel de su abdomen.
Steve se espabiló moviendo la cabeza de un modo peculiar mientras decía:
-“Apuestas a un nivel
alto. A una orden de arriba.”-No le preguntaba a la hermosa Sonja. Simplemente afirmaba lo que
él también intuía.
-“Me temo que a partir de ahora deberemos manejarnos con
cuidado.”- Terminó afirmando Crettan
mientras la rubia le dejaba la ducha disponible.
Un par de días más tarde, Steve y Sonja desayunaban en el
departamento que compartían juntos. La cocina era
de mediano tamaño, acogedora y con paredes pintadas de un color blanco cálido.
El suelo estaba cubierto de baldosas de madera, que brillaban con la luz del
sol que se filtraba por la ventana.
Estaban sentados en la
mesa uno frente al otro. La mujer de cabello largo y castaño claro, casi rubio,
llevaba una blusa rosa que cubría con un traje entallado de color gris ceniza. Steve,
de cabello oscuro y corto, estaba vestido con una camisa blanca y una corbata
fina anudada delicadamente.
Ambos estaban
sumergidos en sus propios pensamientos. En el centro de la mesa había una
bandeja con café, tostadas, huevos y fruta. La siquiatra acababa de servirse
una taza de café, mientras el hombre estaba cortando una tostada cuando
recibieron instrucciones a través de un mensaje de texto. El jefe les esperaba
en la oficina.
La ventana que daba al
frente del edificio, dejaba ver la arboleda y el parque de enfrente, con
grandes espacios verdes. Un par de días
más tarde, Steve y Sonja desayunaban en el departamento que
compartían juntos. La cocina era
de mediano tamaño, acogedora y con paredes pintadas de un color blanco cálido.
El suelo estaba cubierto de baldosas de madera, que brillaban con la luz del
sol que se filtraba por la ventana.
Estaban sentados en la
mesa uno frente al otro. La mujer de cabello largo y castaño claro, casi rubio,
llevaba una blusa rosa que cubría con un traje entallado de color gris ceniza. Steve, de cabello oscuro y corto,
estaba vestido con una camisa blanca y una corbata fina anudada delicadamente.
Ambos estaban
sumergidos en sus propios pensamientos. En el centro de la mesa había una
bandeja con café, tostadas, huevos y fruta. La siquiatra acababa de servirse
una taza de café, mientras el hombre estaba cortando una tostada cuando
recibieron instrucciones a través de un mensaje de texto. El jefe les esperaba
en la oficina.
La ventana que daba al
frente del edificio, dejaba ver la arboleda y el parque de enfrente, con
grandes espacios verdes. La gente empezaba a llenar las veredas mientras se
veían algunos perros corretear disfrutando de la libertad.
Mientras los amantes
se hablaban tocando algunos temas personales, reían disfrutando de la mutua
compañía. Antes de salir la mujer se inclinó para darle al hombre un beso en la
mejilla.
Después de algunos minutos de viaje, llegaron al buró principal en el
edificio de oficinas del equipo. Era un edificio de estilo gubernamental en
donde Seguridad Nacional tenía el cuartel central de Dinamarca.
Les estaba esperando un hombre maduro, de aspecto serio y decidido. Era Nikolai Wessermann, jefe del equipo.
Solían llamarle el Regente.
-“Bien, ¿qué tienen para decirme?”- Inquirió el Regente.
-“En base a los hechos
que investigamos, hemos
elaborado algunas hipótesis por separado. Y llegamos a las mismas conclusiones.
Hay ciertos puntos que nos hacen pensar que el asesinato fue programado desde
dentro del sistema.”- Steve hizo
referencia a que los mismos que debían proteger a la abogada asesinada podían
haber facilitado su entrega.
-“No es la
primera vez que escucho esta teoría de la conspiración sobre un control en las
sombras fuera del gobierno.”- Nikolai endureció sus expresiones.
-“Hemos
encontrado algunos datos que parecen confirmarla.”- La blonda Sonja intervino para reafirmar los
dichos de su compañero.
-“¿Qué datos?”- Preguntó el Regente.
-“Hemos descubierto que varias personas influyentes,
como políticos, empresarios y líderes ecoambientalistas, tienen demasiadas
coincidencias que los vinculan entre sí.”- La afirmación de la
teniente Holten reflejaba las
investigaciones de las últimas cuarenta y ocho horas.
-“También hemos encontrado evidencia que algunas de
estas personas se reúnen en secreto para discutir asuntos de importancia
global.”- Comentó Crettan.
-“Esto es muy inquietante. ¿Pueden corroborar esos
rumores? ¿O ya dejaron de serlo? ¿Hay pruebas?“- Se interesó
el jefe Wessermann.
-“No podemos saberlo con certeza, pero los datos que
hemos encontrado son muy convincentes.”- Steve no parecía querer dar más información que la estrictamente
necesaria.
-“Creemos que es posible que esta élite esté utilizando
su poder para controlar las decisiones del gobierno y a personas influyentes de
la sociedad.”- Completó algo más Sonja.
-“¿Para qué fines?”- El Regente se mostraba interesado.
-“Es difícil decirlo con certeza, pero podría ser para
obtener beneficios económicos, políticos… incluso ideológicos.”- Steve no quería sumergirse en el mundo
de la especulación. Sentía que faltaba más investigación profunda.
-“Algunas acciones podrían ser para mantener el statu quo y evitar que se
produzcan cambios repentinos en el mundo.”- Sonja fue cuidadosa en sus palabras.
-“Esto es muy grave. Si esta teoría es cierta, significa
que estamos ante una amenaza que intenta controlar la democracia y la
libertad.”- El jefe Nikolai
se puso de pie.
-“Sí, señor. Hay evidencia que los agentes encargados de
proteger a Frida fueron deliberadamente elegidos por su escaso entrenamiento.
Además les dieron instrucciones débiles y poco específicas. Fue muy evidente.
Es por eso que hemos decidido investigar a fondo.”- Crettan no parecía
demasiado perturbado por las implicancias.
-“Bien,
continúen con su investigación. Quiero saber toda la verdad sobre esta élite.
Sólo reportarán en mi despacho.”- El jefe Wessermann despidió a los agentes con
un gesto.
-“Sí, señor.”- Sonja y Steve respondieron
al unísono.
Los agentes salieron de la oficina mientras el jefe quedó pensativo.
-“Si algo de esto es cierto, todos estamos en serio
peligro.”- Susurró el Regente
en voz alta.
Saga
Steve Crettan & Sonja Holten
Querida Mamá
por Rodriac
Copen
Capítulo
7: Interrogatorios
Sten y Greta eran un par de jóvenes típicos
que estudiaban en la universidad, por lo que su estadía en casa era bastante
limitada desde hacía unos dos años, que habían ingresado a la casa de estudios.
Aún les quedaban un par de años para terminar sus estudios.
Los dos jóvenes se
notaban molestos por el interrogatorio y doloridos. Los miembros de la
seguridad nacional Steve Crettan y
la doctora Sonja Holten no notaban
nada extraño en sus reacciones, habida cuenta que habían perdido a su querida
madre recientemente.
A través del
interrogatorio al que los estaban sometiendo los investigadores, no parecían
congeniar muy bien con su padre, el catedrático Jonas Karlsen.
La pareja de
detectives no había querido llevarlos a una sala de interrogatorio y habían
optado por acudir a la tranquilidad de su propio hogar para charlar un poco más
relajadamente con los jóvenes. En ese momento, el doctor Karlsen estaba dando clases.
Los adolescentes estaban sentados en una pequeña mesa frente a los dos
policías. Después de las preguntas iniciales, pensadas no tanto en investigar
el caso, sino en romper el frío hablando sobre sus actividades habituales y la
relación entre los familiares, llegó el momento de investigar algunos temas
puntuales:
-"Ahora, si nos lo permiten, nos gustaría hablar con ustedes sobre su
madre"-Inició Crettan.
-"¿Mi madre? ¿Qué
pasa con ella? ¿Acaso somos sospechosos?"- Los ojos
oscuros de Sten parecieron
encenderse.
-"No, para nada.
Sabemos que no la veían mucho, pero así y todo queríamos hacerles algunas
preguntas."-Suavizó Sonja.
-"Sí, es verdad. Nuestra madre trabajaba mucho."- A Greta se le escaparon un par de
lágrimas. Era comprensible.
-"¿Y cómo se
llevaban con ella?"- Steve trató de
preguntarlo con suavidad.
-"Bien,
supongo."- Sten era algo
difícil de interrogar. Usaba muy pocas palabras y parecía de ánimo retraído.
-"Sí, era una
buena madre. Pero habría querido pasar más tiempo con ella."- Greta parecía dolida.
-"¿Por qué lo
dices?"-Se interesó Steve.
-"Desde que
consiguió ese puesto en el gobierno... pasaba poco tiempo en casa. Casi no la
veíamos cuando veníamos. Tampoco papá."- Greta se secó algunas lágrimas que le resbalaban por la mejilla.
-"¿Y qué tal era
la relación entre sus padres?"- Sonja soltó la pregunta distraídamente.
-"Era...
fría."-Contestó Sten.
-"No se llevaban
muy bien."-Confirmó Greta.
-"¿Pueden
contarnos más sobre eso?"- Sonja trató de que
su frase fuera relajada.
-"No mucho.
Siempre estaban discutiendo."- Greta subió los hombros quitando la importancia de sus palabras.
-"Mi padre muchas
noches se acostaba a dormir porque se cansaba de esperar por ella a la
noche."- Sten terminó
explicando las palabras de su hermana
-"Mi madre era
muy independiente."-Terminó Greta
-"¿Alguna vez vieron a sus padres discutir físicamente?"-Preguntó
Sonja.
-"No, nunca."-Dijo Greta.
-"No, nunca."-Confirmó casi al mismo tiempo Sten
-"¿Y alguna vez escucharon a sus padres hablar de divorcio?"-Quiso
saber Crettan.
-"No,
nunca."- La pareja contestó al unísono mientras movían
negativamente sus cabezas.
-"De acuerdo.
Gracias por su colaboración."- Steve terminó el interrogatorio después de preguntarle silenciosamente a Sonja si quería saber algo más.
-"¿Eso es
todo?"-Preguntó Sten.
-"Sí, por
ahora."- Dijo la rubia siquiatra Sonja mientras la pareja de policía se levantaba de la mesa para
dirigirse a la puerta.
Antes de salir, Steve Crettan guiado por un impuso
preguntó:
-"Su padre dijo
que no habían armas en la casa. ¿Ustedes pueden corroborarlo?"-
-"Si es verdad,
no la hay."-Dijo Sten.
-"Pero tú
practicas tiro en la universidad. ¿No lo haces cuando vienes a tu casa?"- Insistió el
detective.
-"Así es. Pero
cuando quiero practicar le pido el arma a mi tío, el hermano de papá"- Ni los gestos
corporales ni la voz de Sten
mostraban incomodidad mientras respondía.
Una vez solos en el
auto, Sonja preguntó a su compañero:
-"¿Qué te
parece?"-
-"Parecen sinceros. Pero ahora no estoy seguro. Tendremos que buscar al
hermano del doctor Karlsen. Por lo de la pistola"- Steve no se mostraba convencido con la
situación en general.
-"Sí, a mí
también. Tendremos que averiguar el calibre de esa pistola"- Concluyó Sonja.
Luego de interrogar a los adolescentes, se dirigieron a un edificio
gubernamental del distrito gubernamental. El agente que se encargaba de
coordinar las custodias se llamaba Frederic
Hansen. Había sido el encargado de asignar a la custodia de la difunta
doctora Kristensen y su familia.
El agente del
gobierno, de unos 40 años, estaba sentado en un pequeño escritorio, con pocos
papeles a la vista. Una computadora y un par de teléfonos celulares parecían
ser su improvisado sistema de comunicación. Frente a él, la pareja de policías
formada por Sonja Holten y Steve Crettan, permanecían sentados.
Sonja estaba en ese
momento llevando el hilo de la conversación:
-“Agente, ¿Podría explicarnos cómo es que se hace la selección de los
efectivos asignados a las custodias?”-
-“Bueno… tenemos un protocolo que seguimos con rigurosidad”- Respondió Hansen.
-“La noche del asesinato de Frida Kristensen ¿Porqué fueron asignados los
agentes? Tenemos entendido que eran agentes novatos y recién ingresados”- Intervino
Steve.
-“No entiendo a qué se
refieren.”-Contestó el agente con evidente nerviosismo.
-“No nos mienta.
Tenemos acceso a todos los expedientes. Sabemos que eran novatos.”- Medió Sonja.
-“Sí, es cierto, lo
eran. Pero eran buenos novatos.”- Frederic Hansen intentaba mantener ocupadas sus manos. Se le notaba
cierto nivel de nerviosismo.
-“¿Buenos agentes? No
tenían ni un año de servicio. Y tenían que proteger a una ministra de primera
línea”- Esta vez fue Steve Crettan en
que hizo la observación.
Hansen se ponía más
nervioso al notar que las preguntas venían de los dos agentes que estaban
investigando la muerte de la ministra.
-“No los habría
enviado a esa misión si no pensara que estaban preparados. No parecía haber
peligro inminente.”-Respondió nervioso.
-“Pero repasando las asignaciones, hasta el día anterior les había asignado
a otros agentes con más de 10 años de experiencia.”-Objetó Sonja sin darle respiro.
-“Habían otras
prioridades. Y la doctora Kristensen estaría en una locación segura. ¡Era la
casa de su propia hermana! No pensé que habría algún
peligro inminente.”-
-“Eso es lo que nos preocupa. En seguridad no suelen haber cambios de
planes”- Dijo Sonja.
-“¿Sabe lo que
pienso?”-Inquirió Steve con cara de póker-“Usted
es un hombre experimentado y no creo que tome decisiones al azar. ¿Alguien le
sugirió estos nombres para esa noche?”-
El agente se quedó
callado, sin saber qué decir. Mientras movía negativamente la cabeza.
-“¿Hay algo más que
pueda decirnos?”- Sonja lanzaba las
frases mientras fingía escribir en una libreta de mano. -“Esto será una
mancha importante en su foja de servicios.”-
-“Lo sé.”- Dijo Hansen.
-“Podemos
protegerlo.”- El tono de voz de Steve había bajado notoriamente al decir esta última frase.
-“Lo dudo mucho,
agente. El destino de Frida Kristensen estaba marcado.”-Los ojos y la
expresión de Frederic Hansen
parecían sinceros.
-“¿Qué quieres decir
con eso? Lo estamos escuchando.”- Respondió Steve mientras él apagaba el grabador y
con un gesto le indicó a Sonja que
hiciera lo mismo.
Ese gesto de confianza
pareció darla más confianza al agente de seguridad.
-“Soy un agente del
gobierno, pero no todas las órdenes vienen de mis superiores. Hay ministros y
puestos altos que envían directivas ineludibles. Hay una cadena de mandos no
oficial que interviene en algunos casos.”- El tono de voz de Hansen era casi inaudible.
Los agentes cruzaron
sus miradas brevemente.
-“¿Un línea de mando
secreta?”-Preguntó Steve
Crettan.
-“La línea ha existido desde siempre, y ha estado manipulando muchos
acontecimientos para su propio beneficio. No sólo aquí. En el mundo entero.”-Replicó
el jefe de custodios.
-“¿Y qué es lo que quieren?”- Preguntó Sonja.
-“Yo sólo soy un operador de gobierno. Puedo sacar alguna conclusión aquí y
allá.”- Hansen se sacó un par de
gotas de sudor de la frente.-”Sólo se que a veces una voz que no
conozco viene por una linea de gobierno que no permite objeciones. ”-
-“¿Y usted cómo lo sabe?”- Fue Sonja
Holten la que preguntó
-“Porque todos los que trabajamos para el gobierno tenemos que obedecerles.”-
Hansen miraba hacia todos lados
buscando indicios que le indicaran cerrar su boca.
Los agentes trataban
de procesar la información. Sonja
preguntó:
-“¿Y por qué nos está
confesando todo esto?”-
El tono íntimo de la
conversación parecía darle confianza a Hansen,
que respondió:
-“Porque con su visita
ya estoy en la mira. Puedo ser el próximo blanco. Y también me he cansado de
mentir y manipular.”- Finalmente pareció descansar y relajarse.
Steve Crettan salió de la
habitación para comunicarse con Nikolai
Wessermann, el Regente. Tras un
breve intercambio, regresó a la habitación. Le entregó al jefe de custodios un
localizador mientras decía:
-“Téngalo consigo de
día y de noche. Puede que le vaya la vida en ello.”- Crettan terminó diciendo –“A partir
de ahora el servicio de seguridad le estará custodiando.”-
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Steve Crettan & Sonja Holten
Querida Mamá
por Rodriac
Copen
Capítulo
8: Emergencia
Kendra
Fergusson, la voluptuosa estriper del bar “Appetitte”,
estaba sentada frente al escritorio de su jefe, revisando absorta los mensajes
de su celular. Klass Hunziker, el
jefe local, entró a la oficina acompañado de Gunnar Holm.
-"¿Cómo está,
Kendra? ¿Hay novedades que pueda contarnos?"- Preguntó Klass.
-"Sí bueno... hay
algunas novedades."- Respondió nerviosamente la escultural morena. -"Como
bien sabe, seduje a Jonas Karlsen por el tema de la eliminación de Frida
Kristensen. Hasta ahí la operación se desarrolló bien."- Su mirada se
cruzó con Gunnar Holm, que asintió
tranquilamente.
Gunnar Holm era un
empleado gubernamental de alto rango. Trabajaba como segundo al mando de Kaitlyn Nørgaard, secretaria de asuntos
exteriores de Noruega. También era
su actual esposo. Había sido el encargado de neutralizar al primer marido de Kaitlyn y ocupar su lugar en el
matrimonio para tener un control completo de las actividades de la funcionaria
de gobierno.
El joven Gunnar Holm era el que había advertido
a Klass Hunziker del acercamiento de
Frida Kristensen a Kaitlyn Nørgaard por los asuntos
medioambientales. Y en definitiva también era el responsable de planificar la
eliminación de la doctora Kristensen
mediante la manipulación sexual sobre su esposo, Jonas Karlsen.
A Kendra Fergusson le había sido encomendada la tarea de seducir
sexualmente a Karlsen para lograr
que el viejo profesor académico quitara del medio a Frida, con la promesa implícita de formar una nueva familia con la
estriper del "Appetitte".
-"Y por lo que
deduzco... ¿hay algún tipo de problema?"- Inquirió el
flemático jefe Hunziker.
-"Si bueno... el
plan era que Gunnar manipulara al jefe de custodios y controlara los nexos ante
la obvia investigación policial..."- Dijo Kendra.
-"Así lo hice. El
jefe de custodios no dirá nada sobre la guardia de esa noche."- Gunnar Holm se mostró algo
molesto por lo que parecía ser una observación sobre su trabajo. Era muy
meticuloso y creía haber controlado todo el asunto.
-"Bueno, no puedo
decirte exactamente qué pasó. Pero anoche en el club fui interrogada por una
pareja de detectives que me relacionaron con Karlsen. Sabían de nuestra
relación. Sabían que me acuesto con él. Incluso saben del departamento que
tenemos."- Kendra no
quería confrontar a Gunnar, pero era
evidente que estaba intranquila y no estaba cómoda con ello.
-"¿Estás seguro
que el custodio no dijo nada?"- Hunziker preguntó directamente el joven Gunnar.
-"Él sabe bien
que su vida y la de su familia penden de un hilo"- Gunnar estaba seguro al
respecto. –“No dirá nada”-
-"¿El custodio te
conoce personalmente?"- Hunziker siguió indagando.
-"No. Para él soy
una voz distorsionada en el teléfono"- Gunnar parecía categórico. Kendra intervino:
-"Si el jefe de
la custodia no habló ¿Cómo llegaron a mí los detectives? ¿Por la custodia que
seguía a Karlsen? ¿Quizá fueron ellos?"- Kendra estaba insegura.
-“Mira… quizá hicieron
un seguimiento de las videocámaras con la policía local”- Gunnar se mostraba seguro. –“O
alguna de tus amiguitas del bar te delató. Y si fuera así ¿Qué importa? Tú no
disparaste el arma. A lo sumo te apuntarán como la puta de Jonas Karlsen, pero
no serás acusada de asesinato.”-
-“Es cierto. Para la
policía debe ser un asesinato planeado por un vejete que quiso eliminar a su
esposa.”- Klass Hunziker era pragmático
como siempre. –“Lo importante es que no sospechen que la idea provino de
nosotros, ni del interés que tenemos en eliminar el contacto entre Kristensen y
la secretaria Nørgaard”-
-“Ni Miroslav ni
Vesela dejaron mucho espacio de maniobra en la última reunión.” – Dijo el jefe Klaas refiriéndose a las visita de los
representantes del Dominio. –“Espero
que no te equivoques, Gunnar. En esto apostamos nuestras cabezas.”-
Sentenció el austríaco mientras meneaba la cabeza en un acto de impotencia.
Mientras tanto, en la
oficina central de la Seguridad Nacional,
Steve Crettan y Sonja Holten, los investigadores a cargo del asesinato de Frida Kristensen discutían las últimas
novedades del caso.
Sonja inició la
conversación:
-“He estado
investigando los movimientos financieros de Karlsen. He descubierto que ha
realizado una serie de transacciones desde las cuentas de su difunta esposa a
cuentas societarias que no son de su propiedad”- La siquiatra
mostraba una cara que intentaba especular al respecto.
-“Eso es importante.
Podría indicar que están tratando de ocultar algo. Deberíamos investigar todos
sus estados financieros.”- Steve se
veía alerta al respecto.
-“Lo hice en parte.
Karlsen está agobiado de deudas que son impagables con sus ingresos. La muerte
de su esposa, que proviene de una familia rica, le resultó muy conveniente.
Además, he descubierto que algunos de sus acreedores tienen vínculos con
políticos de alto nivel en varios países.”- Sonja realmente había trabajado intensamente en las últimas
horas.
-“Esto es grave. Mientras te enfrascabas para averiguar eso que dices,
interrogué al hermano del profesor Karlsen. Me dijo que la famosa pistola 9 mm
se la prestó al profesor un par de semanas antes del asesinato.”- Steve
hacía referencia a que Frida Kristensen
había sido ultimada con disparos de una 9 mm.
-“Y no todo queda ahí.
Los videos de seguridad durante la noche del asesinato, en la casa de la
hermana de Frida Kristensen… fueron borrados. No podemos ver quién entró o
salió de la casa.”- Steve Crettan
cerró los labios demostrando un sentimiento de furia.
-“Está lo del
encubrimiento de los custodios y la orden de arriba para asignar novatos
inexpertos…”- Sonja dejó
inconclusa la frase.
-“Y el nidito de amor del doctor con la estriper…¿Kendra se llamaba? ¿Por
qué el departamento está a nombre de una sociedad? Sin contrato de alquiler
está prácticamente cedido a esa prostituta. Todo es muy extraño. Esa sociedad
es tan secreta que no puedo rastrear el dueño real del apartamento”- El
agente expresó la frustración crispando sus manos.
-“Todo pinta mal. El
arma en manos de Karlsen. Sus encuentros sexuales con una stripper. Los videos
de seguridad borrados de las cámaras en el domicilio de la hermana.”- La rubia
siquiatra concordaba en todo con su compañero –“Todo apunta a que fue
Karlsen el que mató a su esposa. Creo que ese asunto está resuelto. Lo que me
preocupa es quién estuvo ajustando los hilos para matar a Frida Kristensen.
Alguen manipuló muy bien al esposo.”- Concluyó Sonja.
- "Veremos que sale de esto. Algo está podrido en
Dinamarca"- Cerró Steve Crettan,
de la Seguridad Nacional.
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Steve Crettan & Sonja Holten
Querida Mamá
por Rodriac
Copen
Capítulo
9: Conspiracion
-“Los forenses han
cerrado el cerco alrededor del Dr. Karlsen, Steve.”- La voz de Sonja recibió a Crettan cuando entraba a la oficina.
-“¿Qué encontraron?”-Preguntó
interesado el detective.
-“Una bala 9 mm. Las estrías coinciden con las balas extraídas del cadáver
de la ministra Frida Kristensen”- La rubia siquiatra se detuvo apenas un
momento para reflexionar y continuó. –“Y el hermano de Karlsen dice que le
prestó una 9 mm a su sobrino para que practicara tiro. Fue unos 15 días antes
del crimen”- La detective terminó de ojear el informe, pero ya había
transmitido lo más importante.
Steve Crettan respondió:
-“Libera una orden de
arresto autorizada por algún juez. Descubrí que
Kristensen tenía una póliza de seguro por un par de millones y al parecer, su
esposo está ahogado en deudas.”- El detective seguía pensativo.
-“Hemos resuelto el
caso, Steve. A pesar de no encontrar la pistola, tenemos dos balas salidas del
arma homicida que estuvo en esa casa, los encuentros sexuales de Karlsen con la
estriper, las deudas, el seguro… Simplemente lo tenemos.”- Sonja daba por zanjado el
asunto.
-“No me preocupa eso
ahora, Sonja. Había una señal de alarma que sonaba en mi cerebro sobre el
departamento en donde la estriper se acostaba con el marido de Kristensen.”- Steve tenía una expresión
de profunda reflexión.
-“Pertenece a una sociedad
anónima. ¿Y a que no sabes quién figura entre esos nombres?”- Preguntó el
investigador a su pareja
Sonja levantó las
cejas con gesto de resignación:
-“No imagino quién
puede ser…”- Respondió
-“Un tal Gunnar Holm.
Es el secretario de confianza y al mismo tiempo esposo de Kaitlyn Nørgaard, que
trabaja en el Ministerio de Asuntos Exteriores”- Disparó Crettan.
-“¡Vaya! Un alto
funcionario de gobierno dueño de un departamento de citas. No parece muy
apropiado.”- Sonjapresentía que las noticias no habían acabado.
-“Efectivamente no lo es. ¿Pero sabes qué es más intrigante? Cómo llegó a la
cama de Nørgaard. Durante una reunión de Bilderberg de hace un par de años,
explotó un escándalo que involucró al exesposo de Kaitlyn Nørgaard, y a la
referente medioambiental Eda Meyer.
La cuestión es que el esposo de Nørgaard fue declarado demente y encerrado
de por vida en un psiquiátrico. Eda Meyer fue secuestrada y casi le matan. Uno
de sus captores se parece mucho a Gunnar Holm. Y el que investigó el caso es un
policía que resultó ser esposo de la Striper Kendra. Y para terminar, otro
miembro de la sociedad que explota el departamento de putas es miembro del
grupo de Bilderberg. Se llama Klass Hunziker”- Steve Crettan se notaba sumamente preocupado.
-“Demasiadas coincidencias que giran en torno a muy pocas personas. Y
personas muy importantes, Sonja. Estamos sentados en una bomba a punto de
explotar”- El detective se notaba preocupado - “Tal como van las cosas,
debemos movernos con mucho cuidado”-
-“Suena mucho peor de
lo que nos dijo el jefe de custodios, Steve. Es por eso que estaba aterrado”- Sonja coincidió con el
juicio de su compañero.
-“Es tan delicado que no sé si decirle a nuestro jefe Wessermann. No sé si
hay canales seguros para manejar esto. Me temo que ni Wessermann puede
protegernos”- El panorama sonaba sombrío.
Entre ambos detectives, estaban descubriendo una madeja oculta y enquistada
dentro del gobierno central. Algunos miembros de alto rango parecían formar
parte de una organización encargada de regir los destinos políticos de las
naciones desarrolladas. Y al mismo tiempo formaban parte de una organización
supranacional con ramificaciones en todo el mundo.
La agenda de Eda Meyer giraba sobre
la crisis del calentamiento global y anticipaba la crisis mundial de alimentos
y agua que se avecinaba según los informes de los investigadores
independientes.
La clave de la trama parecía girar alrededor de Kaitlyn Nørgaard y, según veían los detectives, cualquier intento
de llevar esa agenda al Ministerio del
Interior, era cortado de raíz.
Eda Meyer aún estaba
viva por poco. Rolt Borup, el
exmarido de Nørgaard permanecía
silenciado en un psiquiátrico de por vida. La ministra Frida Kristensen había sido asesinada por su marido a instancias de
una estriper que tenía encuentros sexuales en un departamento que pertenecía a
un funcionario de alto perfil como Gunnar
Holm.
Al rastrear cada pista y desentrañar cada ruta de la investigación, la pareja
de detectives encontraba una red de intrigas que se tejía en las sombras.
Evidentemente se estaba filtrando información confidencial a un grupo
desconocido que buscaba desestabilizar el gobierno. Pero lo más alarmante era
que posiblemente el entregador se acostaba con Kaitlyn Nørgaard, una funcionaria clave del Ministerio del Exterior y que se perfilaba como una futura posible Secretaria de Gobierno.
Con el tiempo
corriendo en su contra, Steve y Sonja se propusieron exponer la verdad
y desenmascarar la red de espías y manipulación que contaminaba al gobierno
central.
Debían hacerlo antes
que el plan de sabotaje llegara a su punto culminante, cualquiera fuera éste.
Las conexiones
develaban una verdadera organización criminal que buscaba instaurar el caos para
sus propios fines. La tensión aumentaría a medida que se acercaran al núcleo de
la conspiración.
Saga
Steve Crettan & Sonja Holten
Querida Mamá
por Rodriac
Copen
Capítulo
10: Atentado
Steve y Sonja estaban desayunando en la cocina
de la casa que alquilaban en los suburbios de Copenague, en Hellerup.
Era una mañana
tranquila en la que el sol brillaba sobre los edificios y las calles empezaban
a llenarse de autos y gente que comenzaban la rutina diaria.
La casa de los
detectives estaba retirada de la acera. La ventana, atravesada por los primeros
rayos del sol de la mañana, dejaba ver un jardín bien cuidado. El perímetro
exterior estaba rodeado de un muro cubierto con una frondosa enredadera que no
dejaba ver los ladrillos de la pared.
Del otro lado de la
calle, un edificio de cuatro o cinco pisos, dejaba ver un par de filas de
ventanas.
Sonja estaba
preparándose una tostada con mermelada mientras compartía las conclusiones
sobre las investigaciones que la pareja había hecho el día anterior. El cálido
aroma del café, el suave murmullo de a algún ave escondida en el jardín les
rodeaba. Podían oír un suave murmullo que provenía de la gente que transitaba
por la acera.
El detective Crettan y Sonja Holten disfrutaban del ambiente relajado cuando, de repente, Steve se tensó al máximo. El hombre se
precipitó rápidamente sobre la mujer para arrollarla y tirarla contra el piso.
La quietud de la
mañana fue interrumpida por el sonido de un disparo que resonó rompiendo el
vidrio de la ventana. La luz de una mira láser jugueteaba contra la pared de la
cocina. La joven gritó aturdida con el cuerpo de Steve sobre ella. El detective
había alcanzado a ver la mira láser que apuntaba a la mujer desde el piso
superior del edificio de enfrente.
Steve gritó una
maldición, le preguntó rápidamente si estaba bien y, ante la respuesta aturdida
de Sonja Holten que afirmaba estar
bien, el detective se levantó del suelo mientras desenfundaba su pistola, abría
la puerta y salía de la casa para buscar al perpetrador del atentado.
La adrenalina subió al máximo en un instante. Sus instintos entrenados lo
alertaron y evitó salir precipitadamente ante el peligro inminente. Apenas se
asomó por el marco de la puerta, el sonido apagado de una nueva bala disparada
con silenciador le llegó a los oídos, mientras un golpe seco en el marco de la
puerta hacía saltar pedazos de madera.
Se asomó rápidamente
sin pensarlo demasiado. Vio una tenue luz roja en la ventana del edificio que
tenía adelante. Calculó mentalmente unos sesenta metros. Sabía que su 9 mm
tenía un alcance efectivo de 50 a 90 metros, por lo que pensó que podía darle
al atacante.
El problema era tener
los cinco segundos libres que necesitaba para apuntar adecuadamente. Le gritó a
Sonja, que permanecía agazapada y
fuera de la mira del asesino, que tomara una banqueta y la arrojara a través de
la ventana del frente.
Sin discutir ni
preguntar, la entrenada agente lo hizo de inmediato.
Steve reaccionó como el rayo
saltando a la abertura de la puerta y con una rodilla en el piso apuntó lo más
rápido que pudo mientras sonaba el disparo que buscaba la ventana. Sin
titubear, disparó una andanada de cuatro disparos en dos segundos contra la
ventana en la que se escondía el atacante.
Inmediatamente después se arrojó rápidamente a su derecha buscando salir de la
mira en caso de fallar. Mientras caía pesadamente al piso pudo ver el láser del
rifle que perdía estabilidad y apuntaba hacia arriba y la derecha, lo que era
un indicio de que al menos el agresor había sido herido.
Se levantó como un
rayo mientras el caos se había desatado entre los transeúntes, que huían en
todas direcciones. Por el rabillo del ojo pudo ver que Sonja estaba telefoneando. Seguramente llamaba refuerzos mientras
sacaba su pistola de la cartera que estaba colgada en el perchero de la cocina.
No la esperó. Corrió
frenéticamente atravesando la calle, disparó dos balas para romper el vidrio de
la puerta del edificio y subió frenéticamente los cuatro pisos. Calculó
mentalmente la distancia para elegir la puerta del departamento en donde estaba
el agresor.
De una patada derribó
la puerta que se astilló en la cerradura. El departamento estaba vacío de
muebles. Frente a la ventana que daba a la calle, estaba el cadáver del
agresor. Había sido alcanzado en el cuello. Ambas manos mantenían un gesto
inútil que intentaba evitar la pérdida de sangre. El rostro del hombre tenía
una mezcla de asombro y terror. No le conocía.
En un par de segundos
pudo sentir que Sonja llegaba para
ayudarle. Se detuvo detrás de él, jadeando. A la derecha del occiso estaba el
rifle con la mira. Un par de casquillos completaban el desolador panorama.
Aún aturdida por la experiencia, Sonja
le preguntó:
-"¿Estás
bien?"- Mientras revisaba el cuerpo del hombre, asegurándose
de que no estuviera herido.
-"No lo sé."- Respondió Crettan.
Sonja encontró un rasguño en el
hombro derecho del hombre. La primer bala, destinada a ella, le había terminado
acertando. Temblando ligeramente, Sonja
le agradeció:
-"Gracias por
salvarme, Steve."-
-"Antes a mí que a ti, querida."-Respondió el hombre. Sonja Holten sabía que lo decía en
serio
El detective le sonrió
un instante y rápidamente se dirigió hacia el atacante fallecido. Mientras le
tomaba el pulso en el cuello, le enderezó la cara para mirarlo fijamente.
Crettan murmuró unas
palabras apenas audibles:
-"No saben con
quién se están metiendo."- No pudo reconocer el
rostro, aunque apostaría todo a que era un viejo conocido del trío que formaban
Gunnar Holm, Klass Hunziker y la seductora Kendra.
Las sirenas de los refuerzos resonaron en la calle. No habían transcurrido más
de cinco o seis minutos desde la tranquilidad del desayuno con Sonja y el caos actual.
Después de asegurarse
de que la situación estaba bajo control, Steve
sacó su teléfono y llamó a Wessermann,
su supervisor. Describió la situación y proporcionó detalles sobre el atentado.
Mientras llegaba la ayuda al departamento, sacó una foto del rostro del asesino
antes que llegara el equipo forense. No había forma de saber si el cadáver
sería cambiado o desechado de alguna manera. No estaba dispuesto a correr
riesgos.
Pensó en la valentía de Sonja y en
cómo había reaccionado protegiéndose y siguiendo sus instrucciones. El
entrenamiento les había salvado. A estas alturas, Steve sabía que sin Sonja estaría
perdido.
El forense y sus
ayudantes llegaron unos instantes después del equipo de emergencia, y la pareja
de detectives entregaron la escena a las autoridades correspondientes. La
amenaza había sido neutralizada, pero el incidente dejó una marca en la mente
de los dos agentes.
En los días que
siguieron, la investigación reveló un complot más grande de lo que nadie
hubiera imaginado. El atacante no sólo era parte de una red criminal que la
policía local había estado investigando durante meses. Tal como lo habían
pensado, era parte de la sociedad propietaria del departamento de Kendra.
El tranquilo desayuno
aparentemente normal en la pequeña casa que habitaban con Sonja se había convertido en el escenario de un enfrentamiento
crucial.
El acto de valentía de
Steve y la cooperación entre ambos
agentes no solo les había salvado, sino que también permitió exponer la
profundidad de una conspiración altamente peligrosa.
FIN

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