martes, 14 de marzo de 2023

Historia: "Querida Mamá (Saga de Steve Crettan & Sonja Holten)"

 


Saga Steve Crettan & Sonja Holten


Querida Mamá
por Rodriac Copen

Capítulo 1: Kendra por la mañana

 

Kendra estaba exhausta. Había salido varias veces al escenario. Y había sido una buena jornada. Los clientes le habían regalado jugosas propinas a cambio de mirar sus curvas. Cuando le ofrecieron el trabajo había tenido serias dudas. Pero ser estríper había sido conveniente para su misión y sumamente rentable.

Klass Hunziker había hablado con ella entre baile y baile. Le urgía a una reunión porque debía darle una nueva misión. La voluptuosa morocha no había tenido tiempo para descansar y al terminar su turno, se había vestido rápidamente. Llamó a su novio Marcus para avisarle que se retrasaría y ahora se dirigía a un café para desayunar frugalmente antes de encontrarse con su jefe Klass.

Hunziker tenía un aire inescrutable. De personalidad introspectiva, muy respetuoso y generalmente cordial, para la curvilínea Kendra era un hombre intrigante y misterioso. Acostumbrada a guiar las conversaciones y a percibir el sensual deseo que despertaba en los hombres, estaba acostumbrada a dominar las situaciones. Pero con Klass, todos sus trucos parecían dejarle indefensa.

Nunca podía discernir lo que el austríaco pensaba. Por lo que sabía la estríper, Hunzinker había llegado proveniente de Austria desde hacía más de veinte años. Ya desde ese entonces era, dentro de la organización una de las personas más influyentes. Y su reputación de hombre duro y eficaz se había incrementado con los años.

Cada vez que Kendra se reunía con su jefe, una sensación de incomodidad le recorría cada fibra de su ser. Nunca podía saber a ciencia cierta si sus encantos penetraban la coraza de la que Klass se rodeaba. Nunca podía leer en sus profundos ojos negros lo que el jefe escondía.

No podía quejarse, claro que no. Siempre el jefe de la organización le había tratado bien. Estaba atento a sus necesidades, se preocupaba constantemente de su seguridad y se comunicaba regularmente para hablar alegremente de trivialidades. Pero sabía bien que no había nada trivial en su jefe. Y que cuando le sugería algo, por pequeño que fuese, era una orden que no podía eludirse.

Como era costumbre, durante la conversación telefónica no había dejado escapar ninguna pista sobre la misión que le encomendaría.

Kendra operaba como agente encubierta de la organización y su trabajo en el club nocturno sólo era una tapadera que le permitía alejar sospechas sobre su identidad y al mismo tiempo le facilitaba entablar relaciones y vínculos inadvertidamente. Se entretenía, y al mismo tiempo le gustaba llevar ventaja en ese juego sensual de mostrarse y sentirse deseada en la pasarela. 

El trabajo también tenía algunas desventajas. La mayor de ellas era tener que lidiar con diversos tipos de babosos y borrachos de diferentes calibres. Pero sabía bien que la pasarela era sólo una tapadera temporal. La seducción era un arma filosa en este mundo y un medio de obtener el control sobre diferentes personas: empresarios, políticos, jueces, policías y un enjambre enorme de individuos que se dejaban seducir por sus curvilíneos encantos.

Su novio Marcus policía de profesión, conocía bien su trabajo en el club nocturno. Se habían conocido durante una investigación de la división de policía que se llevaba a cabo en el interior del local. A Kendra le había gustado la ingenuidad del oficial que le había interrogado, que no era otro que Marcus y poco a poco, se había acercado por diversos medios a él.

Marcus estaba casado, pero el policía ya no convivía con su ex mujer. Cuando la estríper le conoció durante la investigación, le había encontrado renuente a entablar una relación, por lo que había tenido que invertir tiempo y esfuerzo para conectar con el alto oficial de policía.

Ahora convivía con Marcus en un pequeño departamento del centro de la ciudad, en medio de un barrio elegante. Todo fluía bien entre ellos, pero aun así, Kendra mantenía en secreto su faceta de prostituta de lujo. Su novio creía que trabajaba todas las noches en el club “Appetite”, pero muchas noches no acudía al club, sino a citas personales que le eran asignadas por la organización en la que los clientes eran cuidadosa y discretamente seleccionados.

Klass alquilaba para ello un discreto departamento, lujosamente amoblado y pagado directamente por la organización. Allí, en un cuarto secreto, guardaba una meticulosa colección de material grabado en la que videos, fotografías, capturas de chats, mensajes grabados y todo tipo de material comprometedor formaba una verdadera biblioteca de recursos que eran usados para la obtención de múltiples favores y la concreción de miles de negocios.

La organización para la que Kendra trabajaba en modo alguno era formada por alcahuetes. Todos los agentes (incluido el jefe Hunziker) eran voluntarios que se habían ofrecido para trabajar en el planeta Tierra. Si alguno de ellos no cumplía con lo que se le encomendaba, podía ser reubicado en otro destino y reemplazado rápidamente, no sin antes sufrir algún tipo de castigo.

Los humanos eran seres de baja vibración y sus apetitos sensuales eran en cierto modo, su perdición. A Kendra no le disgustara el sexo, al contrario. Pero le resultaba algo asqueroso hacerlo con esos patéticos bicharracos que le asignaban cuando ejercía de prostituta. Había algo salvaje y desagradable en esos cuasi-animales que eran los humanos.

Pero era todo lo contrario cuando se trataba de su novio Marcus. El policía era un ser de buen corazón y en cierto modo, no encajaba en un mundo tan difícil y denso como la Tierra.

Marcus era policía y estaba saliendo de un matrimonio infeliz con una mujer que a la postre había resultado ser fría y sin corazón. De alguna manera, la candidez y sencilla personalidad del policía le habían encandilado. Como decían los humanos, su “alma” era cálida, libre y generosa. Ella le había conocido en un momento en que el hombre estaba herido y vulnerable por dentro y eso había sido captado por la belleza morena que era Kendra.

En cierto modo la estríper temía el momento en el que Marcus averiguara que además era prostituta, pero sabía bien que era un daño colateral al que estaba expuesta. La evolución de la especie humana era de baja vibración, al contrario de los agentes. Así es que en definitiva con los humanos nunca podía saberse de antemano sus reacciones. Casi siempre tenían componentes emotivos y no prácticos.

La mujer estaba pensando en todas esas cosas cuando miró el reloj. Apuró el bocadillo que tenía en la mano engulléndolo rápidamente, terminó el café y se dirigió resueltamente a la oficina. Caminando por la calle, estaba acostumbrada a generar miradas masculinas. Según los estándares terrícolas, su cuerpo era considerado voluptuoso.

Entró al edificio saludando discretamente al conserje. Se montó al elevador para llegar al piso cinco. Salió del ascensor, se acercó a la oficina dieciséis y terminó pulsando decididamente el timbre. Después de unos segundos, le recibió la delgada figura de Piotr Borak, cediéndole el paso con una leve sonrisa de bienvenida. Borak tenía algo que enervaba los sentidos de Kendra. Era silencioso e inescrutable. Una figura muy conocida entre los miembros de Bilderberg.

-“Bienvenida, querida Kendra. Klass le espera”- le recibió sin ceremonia mientras le guiaba al despacho del jefe.

Al trasponer la puerta, la figura del Jefe en la Tierra, Klaas Hunziker se acercó mientras le recibía en un sincero abrazo cordial. El jefe siempre se mostraba transparente frente a sus agentes de campo.

-“Hermosa Kendra, simpre es un gusto verle.”- Hunziker le señaló un amplio asiento frente a su escritorio. Klaas rodeó el mueble y se sentó al otro lado para respaldarse en el cuero marrón.

Frente a sí, la hermosa mujer tenía un par de bandejas en las que se veía cuidadosamente preparadas varias infusiones: café, té de diversas especies. Todo estaba acompañado de crema, algunos bocadillos terráqueos y exquisiteces que reconoció rápidamente que venían del Planeta Madre.

Al jefe le gustaba agasajar a sus agentes. Y en cierto modo, demostraba genuino aprecio por cada uno de ellos.

 

 


Saga Steve Crettan & Sonja Holten


Querida Mamá
por Rodriac Copen

 

Capítulo 2: El crimen

 

Steve llegó primero a la escena del crimen. Un par de minutos después llegó su compañera Sonja, la siquiatra.

El lugar al que habían convocado a la pareja de detectives era un barrio residencial de categoría media-alta en los suburbios cercanos a Dragør y del Aeropuerto Kastrup.

El lugar parecía tranquilo y seguro, de esos en donde las familias pueden vivir cómodamente. Las casas eran grandes y bien mantenidas, con jardines bien cuidados. Los techos a dos aguas con viejas tejas rojizas le recordaban a Steve los viejos cuentos tradicionales con los que su abuelo le entretenía cuando niño.

Las calles se veían limpias y bien iluminadas. Algunas calles dejaban ver árboles y vegetación, lo que le daba un ambiente tranquilo y apacible. Hubiera sido un buen lugar para recorrer fuera de las actuales circunstancias.

Las calles eran variadas y algunas estaban empedradas. Tenían en su mayoría dos pisos, con cuatro o cinco dormitorios. La casa que visitaban ahora Steve y Sonja contaba con un garaje y un patio trasero grande. Los jardines de las casas vecinas se veían bien cuidados y algunos tenían árboles, arbustos y flores. El jardín de la casa en donde estaba la víctima no estaba bien cuidado.

Había un par de policías locales apostados en las dos entradas estratégicas de la casa. En el interior se podía ver a unas cuatro personas más del equipo forense que estaban documentando la escena y eran fácilmente identificables por sus chaquetas. Los flashes de la cámara inundaban las habitaciones con pequeñas explosiones de luces.

La escena del crimen era un pequeño desastre. La sangre era abundante y estaba por todas partes, salpicaba las paredes, el suelo y los muebles. El cuerpo de la víctima yacía en el suelo, boca abajo, con lo que parecía ser un profundo corte en el cuello.

La víctima era una mujer de mediana edad. A pesar de la lividez del rostro, Steve calculó su edad en alrededor de unos cuarenta y cinco o cincuenta años. Se lo comentó a Sonja, que asintió con la cabeza coincidiendo con Crettan.

El detective inspector local que estaba a cargo se acercó al cuerpo con cuidado. Limpió cuidadosamente una lapicera y se acercó a la víctima para apartar el cabello negro y observar mejor el corte en el cuello. Mientras hacía eso, Sonja y Steve pudieron ver que estaba vestida con ropa de calle, jeans y una camiseta.

El detective saludó rápidamente a la pareja de Seguridad Nacional mientras continuaba examinando el cuerpo en busca de pistas. A primera vista no había signos de lucha, lo que indicaba que la víctima había sido asesinada por sorpresa. El arma homicida parecía ser un cuchillo de cocina, que yacía a un lado del cuerpo. 

El detective se levantó y miró a su alrededor. La habitación estaba en un estado de aparente desorden. Los muebles revueltos y habían objetos tirados por el suelo.

Steve y Sonja permanecían discretamente debajo del marco de una de las puertas que daban a la habitación, intentando no perturbar el trabajo del equipo de la policía local. Ya tendrían tiempo de preguntar el por qué los locales habían convocado a la Seguridad Nacional, que abría las puertas a investigaciones que podían abarcar indagaciones internacionales.

Después de una concienzuda investigación, el detective salió de la habitación y se dirigió al resto de la casa. No encontró nada más que pudiera ayudar a su investigación preliminar. Se dirigió a la pareja de detectives y les comentó sobre lo que había visto:

-"El asesinato parece ser un crimen pasional. Por lo que veo, la víctima fue asesinada de un solo golpe, lo que me indica que el asesino estaba enfurecido."- Sonja y Steve asintieron.

-"No hemos encontrado cerraduras forzadas, por lo que concluyo o, que la víctima conocía a su victimario y le permitió el ingreso o, que el asesino tenía alguna llave o artefacto para abrir la cerradura. Quizá una ganzúa."- Comentó con el entrecejo arrugado.-"Por cierto, soy el detective Dalgaard"- Acotó sonriendo.

-"Encantado. Mi compañera es la oficial Sonja Holten y mi nombre es Steve Crettan, para servirle."- Terminaron de presentarse mutuamente.

-"Por cierto, ¿Por qué fue convocada la Seguridad Nacional, detective?"- Preguntó Sonja interesada.

-"Oh. ¿No les advirtieron? La fallecida es la actual ministra de energía, la doctora Frida Kristensen. Este caso va a explotar en una horas".- El gesto de Dalgaard fue elocuente

Kristensen se desempeñaba como ministra de energía de Dinamarca desde hacía tres años. Con una imagen impecable, esta abogada trataba a nivel ministerial con jefes de estado y operadores políticos de primera línea asuntos tan importantes como la agenda energética del país y el impacto ambiental.

Casada desde hacía más de veinte años, su esposo era profesor universitario de profesión y tenía dos hijos adolescentes que estudiaban en el IT University de Copenhagen.

-"¿Qué hacía en esta casa? Me imagino que esta no es la vivienda de una de las ministras más importantes del pais..."- Sonja preguntó interesada. 

-"Claro que no. Estaba cuidando por unos días a su hermana inválida."- Contestó el inspector -"Según su marido, pasó la noche anterior acompañandola porque tenía un pequeño problema de salud."-

-"Desafortunadamente, esa hermana no puede aportar mucha información. Escuchó el sonido del disparo y algunos ruidos más, pero por su condición no pudo ver al agresor. Lamentable. Dadas las circunstancias, le ha hemos trasladado a una clínica privada."- El inspector remarcó sus reflexiones meneando la cabeza.

El grupo forense de investigación había terminado con la ronda preliminar, y procedió a volver boca arriba al cadáver de la desafortunada ministra. Ante los ojos de los investigadores, pudieron ver una perforación en el centro del pecho, entre los senos. Un inequívoco orificio de bala mostraba rastros de sangre coagulada con lo que parecían ser los restos de pólvora que manchaban la sudadera de la víctima.

-"No presenta orificio de salida en la espalda. Quizá podamos recuperar la bala para hacer algunas pericias."- Murmuró lúgubremente Crettan.

-"Por los rastros que vienen desde la cama, no sería descabellado que le disparasen allí y le remataran rebanándole el cuello mientras se arrastraba por el piso. Pobre mujer"- Sentenció el detective Dalgaard.




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Querida Mamá
por Rodriac Copen

 

Capítulo 3: Los amantes

 

Kendra y Jonas permanecían en penumbras en el departamento. Apenas unos instantes antes habían terminado de hacer el amor. Las luces permanecían apagadas, pero por las ventanas entraba la claridad de la ciudad que nunca dormía.

Era de noche, pero todavía temprano. Por la ventana entreabierta se pudo sentir el sonido de un coche que se detuvo silencioso mientras apagaba el motor. Jonas Karlsen, el marido de la doctora Frida Kristensen, actual ministra de energía de Dinamarca, levantó la cabeza algo sobresaltado y miró a su alrededor. 

Kendra, que permanecía despierta y estaba completamente desnuda debajo de una bata trasparente, estaba reclinada sobre su brazo junto a su amante. Sonrió divertida por el sobresalto y deslizó la palma de la mano por el pecho del hombre calmándolo mientras le tranquilizaba:

-“Tranquilo, querido. Sólo te dormiste por un par de minutos, sabes que aquí estamos a salvo.”- El susurro tranquilo de la dulce morena consiguió el efecto de relajar al catedrático de la Universidad de Aalborg

No había nada que le produjera un mayor temor a Jonas que ser descubierto por su esposa en la cama junto a su amante. El miedo provenía principalmente de perder todos los privilegios de los que gozaba y que le daba el actual estatus de su mujer.

Dinero en abundancia, respeto social por ser el marido de la ministra y algunos lujos como contactos académicos que, gracias a la influencia de Frida, se veían benévolamente inclinados a aceptar y publicar sus trabajos científicos sin demasiado esfuerzo.

Interiormente, Kendra pensaba en cómo abordar el problema que su jefe Klaas le había planteado. Era necesario tomar medidas y provocar de algún modo al inseguro e indefinido Jonas para precipitar el final de la era de Frida Kristensen al frente de la cartera del gobierno danés.

La voluptuosa morena que, noche a noche se desnudaba sin pudor en el “Appetite”, no había sido la primer opción del jefe Klaas Hunziker. Su idea principal había sido corromper a la ministra llevándola a los brazos de un ocasional amante, pero Frida había sido muy evasiva a las insinuaciones. Pensando que podía ser bisexual o lesbiana, tampoco había caído bajo el embrujo de ninguna agente mujer.

Así había resultado que Kendra formaba parte del “plan b”. 

No había sido fácil arrastrar al doctor Jonas Karlsen hasta el “Appetite” y provocar el encuentro con la sexy Kendra. Pero después de mucho batallar con operaciones aceitadas y discretas, la organización había logrado que el trabajo se acumulara en el escritorio de la ministra de energía de Dinamarca.

Fueron muchas noches de llegar tarde a casa y de un trabajo concienzudo sobre el inseguro Jonas hasta que lograron convencerlo de entrar al bar nudista de la agente estrella de la organización: Kendra. El resto fue relativamente sencillo.

La organización sabía que la voluptuosidad de la bailarina y su personal encanto serían suficientes para hacer modrer el anzuelo al inocente catedrático que era el esposo de Frida Kristensen.

Tenían cuantiosas horas de grabación porque el departamento estaba lleno de cámaras que grababan permanentemente. Podrían hacer de Jonas una verdadera estrella porno, si ese fuera el objetivo real de la operación. Pero la principal idea no era la de lograr un chantaje burdo y previsible. Eso era investigación fácil para los policías terrestres.

Crear un complot en donde nadie sospechara segundas intenciones era el verdadero objetivo de la organización.

De un modo u otro, cualquier solución generaba numerosos riesgos colaterales que tenían que ser cuidadosamente controlados. Kendra convivía con Marcus, su novio. Y él era un espectador inocente. Uno de los pocos en este tipo de juegos de espías. Y era policía.

Jonas se había levantado de la cama y observaba hacia el exterior mientras se le veía reflexivo. El edificio de enfrente era de ladrillo. Parecía muy viejo, como si fuera de una época lejana o de la posguerra. La ventanas lucían en su mayoría oscuras, pero aquí y allá habían luces en las que se podían distinguir siluetas. El doctor Karlsen parecía melancólico.

La despampanante amante de cabellos negros vio en medio de la melancolía una oportunidad. Se levantó de la cama y, abriendo su bata transparente, se apretó contra la espalda de Jonas dejando a sus pezones desnudos tomar contacto con la piel del hombre.

Le rodeó con sus brazos mientras sus palmas deslizaban sobre el pecho de Karlsen y acercó su rostro a la cara para susurrarle:

-“¿Qué sucede, Jonas?”- Murmuró en apenas un susurro.

-“Nada sólo veía. En aquella ventana las luces están encendidas. Hay una pareja, como nosotros.”- Respondió 

Kendra no dijo nada porque de alguna manera intuyó que la idea aún no había terminado.

-“Me pregunto si se harán compañía todas las noches”- concluyó Jonas.

Sin demostrarlo, Kendra se puso alerta. Parecía que su intuición no le había fallado. Quizá si jugaba cuidadosamente sus cartas, lograría el objetivo que esperaban de ella.

-“¿Te sientes solo?”- Preguntó la estriper mientras le acariciaba el cabello.

-“Bueno, la verdad es que mi mujer nunca está por las noches… al menos en las últimas semanas. Y contigo sólo nos vemos una o dos veces a la semana.”- Dijo algo triste el catedrático.

-“Pero nuestros encuentros son de mucha calidad, querido”- Kendra movió lentamente la mano llevándola muy cerca de la ingle de Jonas en un acto provocativo de insinuación inequívoca .-“¿Quieres volver a la cama?”- Susurró la morena.

-“Estoy bien, gracias. Es que me siento algo solo en estos días.”- El hombre sacudió la cabeza.

-“Sabes que estoy dispuesta a vivir contigo.”- Mintió Kendra. –“Deja a tu mujer.”- Mientras susurraba esas palabras estrechó el contacto de su cuerpo desnudo con en el de Jonas.

-“No es posible por ahora. El escándalo me arruinaría.”- Jonas se resistió a la tentación de aceptar la oferta.

-“Ok. Puede ser así como dices… pero… hay otras alternativas.”- Dijo la mujer en un modo entre sensual e intrigante.

-“¿A que te refieres, Kendra?”- Las palabras de la escultural belleza intrigaron al profesor de la Universidad de Aalborg

-“Quiero decir que… las desgracias siempre pueden sucederle a las personas”- La voz susurrante parecía imitar a una serpiente.




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Querida Mamá
por Rodriac Copen

 

Capítulo 4: El Dominio

 

En la sala de juntas de la organización, un hombre de mediana edad, estaba sentado detrás de un escritorio. De edad indefinida, era la primera vez que las autoridades terrestres le veían. Era el representante del Dominio Miroslav. Junto a él, estaba sentada una imponente mujer joven que había sido presentada como Vesela. Inmunes a su belleza fría, los tres extraterrestres le trataban como a un superior.

Las jerarquías estaban bien definidas en los mandos actuales de la Tierra, que además no eran influenciados por sensaciones como la empatía ni cualidades como la belleza. Fríos, metódicos y pragmáticos tomaban decisiones que influían en miles de millones de terráqueos sin ninguna duda o temor. Incluso cuando sus directivas afectaban las vidas individuales de millares de seres.

La mesa de discusión era completada por la presencia del jefe local Klass Hunziker, que comandaba la organización de las operaciones en el planeta y su secretario Piotr Borak. Ambos ostentaban una cuota de poder extraordinaria, pero que no era significativa si se comparaba con el poder que detentaba el Consejo de Planetas a través de Miroslav.

Esta era la segunda visita de un regente en menos de un año. Y eso no era una buena señal. Durante el breve intercambio de opiniones, Vesela desarrollaba sus ideas y respondía contestando con un poder equivalente al del regente. 

-“Entonces, ¿cuál es tu opinión?”- Le preguntó Miroslav a su segunda al mando.

-“Creo que estamos llegando a un punto de inflexión, regente. La humanidad está cambiando a un ritmo cada vez más rápido, y el gobierno local no parece estar seguro de hacia dónde se dirigen los humanos.”- Vesela parecía imperturbable.

-“¿Crees que nos estamos dirigiendo a un futuro mejor o peor? Ten en cuenta los patrones básicos de la misión en la Tierra, por supuesto.””- Miroslav esperó pacientemente mientras la co-regente buscaba las palabras exactas.

-“Es difícil de decir. Por un lado, en este último tramo del desarrollo la humanidad ha encontrado la capacidad de hacer cosas increíbles para su nivel tecnológico e intelectual. Han logrado encontrar la cura para algunas enfermedades crónicas, se han expandido y comenzado a explorar el espacio y han empezado a experimentar con la inteligencia artificial, que es el primer escalón para la investigación de nuevas formas de vida.”- La mujer fue concienzuda en su análisis.

-“Pero por otro lado, también hemos visto el potencial de destrucción y su escasa capacidad de integración. Después de la limitación de los tratados de proliferación de armas nucleares, Con las nuevas guerras, hemos visto que han vuelo a la creación de armas de destrucción masiva, el daño al medio ambiente ha entrado en una etapa irreversible. La última pandemia ha mostrado pruebas irrefutables de la experimentación con armas biológicas sin medios de contención y seguridad adecuados. ¿Quiere que siga con mi análisis?”- La expresión que reflejó el rostro de Miroslav mientras escuchaba, mostraba más decepción que dolor.

-“Eso es cierto. Creo que ahora más que nunca el futuro de la humanidad depende de nosotros. La intervención del año pasado fue a todas luces insuficiente. Tenemos que decidir rápidamente qué tipo de futuro queremos crear para la humanidad. Y trazar un plan que pueda completarse sin dilaciones.”- El regente fue vehemente al disparar la última oración.

-“¿Y qué tipo de futuro quieren trazar en nuestro plan?”- Intervino Klaas sin demostrar turbación por el argumento. De un modo u otro, los planes anteriores no habían resultado exitosos y como jefe local, Hunziker era el único responsable. 

-“Creo que hay que bajar la belicosidad para que los humanos atraviesen algunos años de paz y armonía. Y mejorar definitivamente el acceso a la educación, incrementar la atención médica y redistribuir el dinero porque mientras haya hambre con abundancia de recursos necesarios, no podrán vivir una vida plena ni en paz.”- Vesela era pragmática

-“Eso es un objetivo noble. Pero ¿cómo vamos a lograrlo? Los terráqueos se han puesto conspiranoicos últimamente. Se hace difícil para la organización local operar sobre los gobiernos sin dejar algún rastro de manipulación externa. Los humanos deben creer que son dueños de su propio destino. En caso contrario descubriremos nuestra presencia en el planeta y el experimento habrá acabado.” - Piotr Borak no acostumbraba a hablar tanto cuando había un regente cerca, pero la urgencia de la reunión lo ameritaba.

-“No lo sé. Pero creo que es importante empezar a hablar sobre ello. Tenemos que empezar a pensar en otro futuro para la humanidad y cómo podemos crear un mundo mejor para nuestros fines. No podemos seguir así.”- Miroslav fue vehemente

-“En la última pandemia que asoló a este planeta tuvimos una oportunidad. Las condiciones estaban dadas para distribuir a toda la población algún dispositivo sutil de control. El problema fue que no pudimos hacerlo por la mala distribución del dinero.”- Klaas intentó explicar la situación. Ante el silencio expectante, siguió con su idea:

-“De alguna manera la idea terminó filtrándose a la sociedad. Y aparecieron cientos de opiniones en las redes sobre tonterías de microchips en las vacunas. En realidad las vacunas no fueron modificadas, pero la idea original de nuestros grupos terminó filtrándose y los humanos se volvieron más desconfiados al respecto.”- Klaas hizo un gesto con los hombros.

-“En la última reunión del Consejo, se habló de la creciente influencia de la activista Eda Meyer y la posibilidad de un gran conflicto catastrófico en este planeta. Fue un tema urgente e importante, si no me equivoco.”- Inquirió Vesela

-“Como dije antes. Las ideas se esparcen como plaga en este planeta. Esta activista, Meyer, ha logrado ser el centro de atención en diversos medios y de algún modo ha contactado a funcionarios importantes. El caso es que ha iniciado una relación cercana con la ministra de energía Frida Kristensen. Lo concreto es que esta mujer, Frida, ha sido impregnada con las ideas medioambientales de Meyer, y maneja una cartera estrechamente relacionada a la contaminación.”- Hunziker intentaba explicar la extremadamente compleja situación.

-“Lo más acuciante ahora es que Elda mantiene una estrecha relación con Kaitlyn Nørgaard, secretaria del ministerio de asuntos exteriores. Y su influencia en las decisiones internas del gabinete gubernamental se hizo muy fuerte.”-completó el secretario Piotr.

-“¿Y qué hicieron ustedes al respecto?”- Se interesó Miroslav

-“Anulamos al marido de la secretaria Nørgaard y logramos infiltrar a un agente nuestro, Gunnar Holm, para convertirlo en amante de la funcionaria. Ahora esa franja del problema está controlada con información de primera mano.”- Hunziker se esforzaba tratando de dejar una buena impresión. 

-“Es decir que el problema urgente a tratar es el ministerio de Energía…”-Intervino fríamente Vesela.

-“Exacto. Nuestra urgencia ahora es Kristensen. Frida Kristensen.”- Asintió Klaas Hunziker, jefe de la organización local.




Saga Steve Crettan & Sonja Holten


Querida Mamá
por Rodriac Copen

 

Capítulo 5: El viudo

 

-“No olvides los papeles en el auto, Sonja.”-Dijo Steve mientras se bajaban del vehículo. Se refería a los informes del laboratorio que habían retirado temprano. Habían estacionado frente a la residencia de la difunta ministra Frida Kristensen. -“Arrópate bien, es un día frío."

Sonja sonrió disimuladamente. Se sentía halagada cuando Crettan se mostraba condescendiente. Sabía bien que Steve le consideraba igual o quizá superior a sus compañeros en cuanto a habilidades policiales. Sólo por eso no se sentía ofendida. 

La casa de la extinta ministra estaba en las afueras de la ciudad. No era un barrio lujoso, pero la casa sobresalía del promedio y destacaba por el aspecto exterior y el mantenimiento de su amplio jardín.

Los detectives habían llegado hasta ahí para hablar con el viudo de Kristensen, el doctor Jonas Karlsen, catedrático de la Universidad de Aalborg. Sabían que el detective local Dalgaard y alguno de sus hombres ya le habían interrogado. De hecho, llevaban entre sus manos un copia de la entrevista, junto a los análisis que los forenses habían hecho en la escena del crimen.

Tocaron el timbre de la casa y los recibió un hombre de mediana edad, con un poco de sobrepeso. Alto y de cabellos rubios. Después de las presentaciones, les permitió el paso y entraron a una sala de estar. Habían pasado unos tres días del asesinato de su esposa, la abogada Frida Kristensen.

Steve no lo notó muy adolorido, pero no dijo nada. Estaban sentados en unos sillones cuando una criada trajo discretamente una taza de té. La habitación tenía muebles de madera que parecía caoba. Un estilo lujoso, pero de ninguna manera de alcurnia.

El aire estaba impregnado a un delicioso olor a pino que producía un efecto agradable que hacía inhalarlo por puro disfrute.

El doctor Karlsen estaba sentado rígidamente mientras tomaba la taza de té que estaba apoyada en una deliciosa mesa de madera profusamente tallada, que dejaba ver por debajo del vidrio varios documentos distribuidos desordenadamente.

La criada se retiró de la estancia. Vestía un uniforme algo desordenado, y una cofia anticuada que le ataba el largo pelo que casi le llegaba a la cintura. La cofia parecía haberse deslizado hacia atrás. Steve pudo apreciar unas hermosas curvas debajo del uniforme y unas contorneadas pantorrillas en medias negras muy sensuales.

El viudo tenía un rostro algo ancho y una pequeña barba pelirroja y espesa. Sus ojos eran de un azul brillantes y en ese momento las mejillas rubicundas delataban algo de agitamiento. Sonja era muy observadora y se preguntó internamente si el ligero rubor del catedrático tenía algo que ver con el desarreglo del uniforme de la criada y su cofia deslizada hacia atrás.

A la detective Holten sólo le bastó una mirada a Crettan para darse cuenta que él mismo había llegado a un par de conclusiones semejantes a la suya propia.

Después de las preguntas preliminares, la pareja de detectives comenzó con el verdadero centro del interrogatorio:

-“Dígame, doctor Karlsen. ¿Tiene alguna idea del motivo del asesinato de su esposa?”- Preguntó Steve.

-“Honestamente me desconcertaron los dichos del detective Dalgaard, que estuvo antes que ustedes.”- Jonas pareció consternado -“Dijo que no robaron nada de la casa… que era probable que el asesinato fuera por otro motivo…”- Respondió mientras apretaba la taza de té entre sus manos.

-“Bueno, no se descarta ninguna hipótesis.”- Confirmó Sonja. -“Puede ser que el atraco se complicara o que el asesino no haya tenido tiempo de buscar algo de valor. También puede haber intentado hacerlo parecer un robo.”-

-“Ciertamente sé poco del trabajo de mi esposa. La mayoría de su labor era estrictamente confidencial. No discutía casi nada conmigo.”- Respondió el doctor Karlsen. Parecía genuinamente dolido. Steve no pudo determinar si el dolor era por la muerte de su mujer o por su falta de confianza. Sonja tomó partido por la confianza.

- “¿La señora Kristensen tenía una agenda cargada? ¿Pasaba mucho tiempo en casa?”- Inquirió el detective Crettan. Tenía los horarios de la difunta en la carpeta de informes, pero el policía quería investigar un punto.

-“Ciertamente desde que tomó el cargo paraba poco tiempo en casa. Casi no la veía. Llegaba muy tarde.”- El viudo meneó la cabeza.

-“¿Y sus hijas?¿Veía más frecuentemente a sus hijas?”- Preguntó Sonja.

-“Lamentablemente ellas la veían menos que yo. Las chicas sólo pasan algún que otro fin de semana aquí y Frida casi siempre trabajaba o se reunía los fines de semana.”- Contestó el doctor. 

-“¿Tiene algún arma en casa, doctor?”- Preguntó Steve directamente. 

El informe de la autopsia indicaba que a Frida Kristensen le habían descerrajado un tiro en el pecho con una 9 milímetros desde una distancia de alrededor de un metro.

-“No. Nunca hemos tenido armas en esta casa”- Respondió el viudo precipitadamente.

Tanto a Steve como a Sonja veían algunos detalles que no terminaban de cerrar respecto al informe forense de la escena del crimen.

Sin cerraduras ni entradas forzadas en la casa donde se había cometido el crimen. La dueña de casa hermana de la víctima, era parapléjica y no podía abandonar la cama rápidamente bajo ningún aspecto. En la casa sólo pernoctaban ella y la doctora Kristensen en habitaciones separadas.

Quizá eso le había salvado la vida a la superviviente. Porque haber visto al asesino seguramente le habría costado la vida.

La principal hipótesis de Steve y Sonja era que el asesino conocía a Frida o a la hermana. En primer lugar no había forzamiento perimetral. Le habían dejado pasar o tenía acceso mediante una llave. Probablemente el asesino sabía de la discapacidad de la hermana y no le consideraba un riesgo potencial. 

Probablemente estaba familiarizado con la distribución de la casa lo suficiente como para ubicar las habitaciones. Finalmente se había podido acercar lo suficiente como para dispararle desde muy cerca.

La bala no le dio en el corazón, sino a un lado. No era experto: la mala puntería le hizo fallar un tiro directo. Por otro lado, un profesional probablemente le habría volado la cara para estar seguro. No así un conocido. Tal cual dicen los libros de psicología criminal, un conocido no te volará la cara dejándote destrozado.

Cuando Frida sobrevivió al disparo, intentó ganar la calle o llegar al teléfono arrastrándose por el piso. Allí su victimario le terminó rebanando el cuello con un cuchillo de la cocina. Tuvo tiempo de buscar el cuchillo y rematarla sin perderse en la casa y evitando ser vista por la hermana, que ya estaba despierta por el disparo y gritando a su hermana mayor.

La última pregunta para el viudo fue por puro formulismo.

-“¿Qué tal sus hábitos, doctor?”- Preguntó Steve distraídamente. –“¿Sale mucho de noche?”- El detective hizo la pregunta sin mirarle directamente, mientras simulaba escribir en una libreta de mano. 

-“Bueno suelo ir de cuando en cuando a tomar algo a algún bar para evitar aburrirme solo. Pero vuelvo antes de medianoche.”- Contestó el viudo.

Steve y Sonja habían hablado previamente con Dalgaard al respecto. Lo que no sabía Jonas Karlsen era que su esposa, al formar parte del gabinete de gobierno, estaba bajo custodia permanente del servicio secreto, así como sus familiares directos.

Y el servicio secreto les había entregado los informes de seguimiento a Crettan y Holten, que pertenecían a Seguridad Nacional. Esto no lo sabía la policía local. Y esos informes decían que Jonas Karlsen iba casi todas las noches al club de striptease “Appetitte”. Y muy seguido salía acompañado.

Sonja y Steve ahora se preguntaban por qué ocultaba Karlsen algo tan trivial como sus visitas al bar nudista. ¿Vergüenza u otro motivo?

Y lo más importante: ¿Qué estaba haciendo la custodia del servicio secreto de Frida Kristensen al momento del asesinato?

 



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Querida Mamá
por Rodriac Copen

 

Capítulo 6: El regente

 

Por la mañana la pareja despertaba con los primeros rayos del sol atravesando las ventanas. Sonja se levantó de la cama y se despojó de su ropa interior para encaminarse al baño. Abrió el agua de la ducha y aguardó algunos momentos antes de entrar. No le gustaba el agua muy fría.

Steve le miró en silencio disfrutando de la imagen de sus contorneadas piernas y la espléndida desnudez de su cuerpo. Estaba pensando cuando comenzó a sentir el murmullo del agua que imaginó cayendo sobre el cuerpo de la siquiatra que era su compañera en la investigación.

Unos momentos después, terminó de sacudirse la modorra de una plácida noche y se acercó a la puerta del baño. Comenzó a charlar con la rubia agente mientras veía su silueta dibujarse a través de la mampara del baño. Steve intentaba razonar sobre las posibles causas de la ineficacia del Servicio Secreto en este caso.

¿Podían haber descuidado de algún modo la vigilancia de la víctima? Desde que les habían asignado juntos al caso de Nordjordeid en Noruega, Steve encontraba fascinante el ejercicio de contrastar sus ideas con el modo de razonar de Sonja.

La analítica de la forense difería notoriamente de la suya propia. Steve Crettan se enfrascaba en los hechos y tendía a buscar motivaciones primarias, mientras que su pareja parecía apostar a muchas motivaciones subconscientes debido a su sólido pasado como siquiatra.

El caso ameritaba de un modo u otro, analizar y descartar pistas: un descuido deliberado, un simple error, una estrategia mal planteada.

En el interrogatorio del día anterior, los agentes del Servicio Secreto no habían sido convincentes. La doctora Frida Kristensen dormía en la casa de su hermana. Era la ministra de energía. Y el Servicio le había vigilado por tres años completos. Según su propio testimonio, nada les había alertado de algún problema potencial. Le controlaban desde un vehículo aparcado en la acera de enfrente a unos pocos metros.

La casa vigilada no era un punto habitual que frecuentara la víctima, por lo que no tenía incorporadas cámaras en su interior. Pero ellos sabían de antemano, con 48 horas de anticipación que Frida pasaría una o dos noches como huésped de su parapléjica hermana. Habían tenido tiempo más que suficiente para mandar un equipo e instalar un sistema de vigilancia por video. ¿Inoperancia, descuido, casualidad?

Steve era un agente suspicaz, que tendía a buscar una segunda lectura antes que a quedarse con la hipótesis más obvia.

-“¿Que sacas en conclusión del interrogatorio de ayer? ¿Qué impresión te han generado los agentes de la secreta?”- Preguntó Steve.

-“Si tomamos los hechos y el testimonio, parecería que fue un descuido”- Respondió Sonja mientras se lavaba el cabello debajo de la ducha.

-“Te has preguntado ¿Cómo es que puede pasar algo así?”- Inquirió el hombre.

-“A decir verdad, no lo veo consistente, Steve. Ayer no tenía casi ninguna idea, pero con el pasar de las horas, hay varias teorías conspirativas que se me cruzan por la cabeza. Pero lo más probable es que haya sido un descuido.”- Respondió la desnuda rubia.

-“¿Un descuido? ¿Cómo es posible? ¿Por qué lo dices?”- Steve se interesó en ese razonamiento.

-“Los servicios de inteligencia suelen estar muy saturados. A veces, los agentes de alto valor tienen que vigilar a sospechosos de casos importantes. mismo tiempo. Es fácil que en casos rutinarios sean asignados los menos calificados.”- Sonja era práctica en ese planteo.

-“Pero la doctora Kristensen era un potencial objetivo de alto perfil. No entiendo cómo no le prestaron más atención.”- Dijo Crettan.

-“De ahí las teorías conspirativas que me rondan por la cabeza, Steve. Tal vez los agentes estaban cansados o distraídos. O quizás les dieron instrucciones erróneas. Lo cierto es que no me parecieron los más listos del Servicio Secreto.”- Sonja terminó de ducharse y abrió la mampara dejando ver su cuerpo desnudo.-“Pásame la toalla, querido.”-

Steve le acercó una toalla, con la que comenzó secarse el cuerpo. Mientras tanto, continuó con su razonamiento:

-“No creo que los agentes estén involucrados. Creo que no son los más aptos. Y creo que fueron convenientemente asignados justamente por eso.”- Steve no pudo dejar de apreciar el cuerpo de la joven mientras se secaba la suave piel de su abdomen.

Steve se espabiló moviendo la cabeza de un modo peculiar mientras decía:

-“Apuestas a un nivel alto. A una orden de arriba.”-No le preguntaba a la hermosa Sonja. Simplemente afirmaba lo que él también intuía.

-“Me temo que  a partir de ahora deberemos manejarnos con cuidado.”- Terminó afirmando Crettan mientras la rubia le dejaba la ducha disponible.

Un par de días más tarde, Steve y Sonja desayunaban en el departamento que compartían juntos.  La cocina era de mediano tamaño, acogedora y con paredes pintadas de un color blanco cálido. El suelo estaba cubierto de baldosas de madera, que brillaban con la luz del sol que se filtraba por la ventana.

Estaban sentados en la mesa uno frente al otro. La mujer de cabello largo y castaño claro, casi rubio, llevaba una blusa rosa que cubría con un traje entallado de color gris ceniza. Steve, de cabello oscuro y corto, estaba vestido con una camisa blanca y una corbata fina anudada delicadamente.

Ambos estaban sumergidos en sus propios pensamientos. En el centro de la mesa había una bandeja con café, tostadas, huevos y fruta. La siquiatra acababa de servirse una taza de café, mientras el hombre estaba cortando una tostada cuando recibieron instrucciones a través de un mensaje de texto. El jefe les esperaba en la oficina.

La ventana que daba al frente del edificio, dejaba ver la arboleda y el parque de enfrente, con grandes espacios verdes. Un par de días más tarde, Steve y Sonja desayunaban en el departamento que compartían juntos.  La cocina era de mediano tamaño, acogedora y con paredes pintadas de un color blanco cálido. El suelo estaba cubierto de baldosas de madera, que brillaban con la luz del sol que se filtraba por la ventana.

Estaban sentados en la mesa uno frente al otro. La mujer de cabello largo y castaño claro, casi rubio, llevaba una blusa rosa que cubría con un traje entallado de color gris ceniza. Steve, de cabello oscuro y corto, estaba vestido con una camisa blanca y una corbata fina anudada delicadamente.

Ambos estaban sumergidos en sus propios pensamientos. En el centro de la mesa había una bandeja con café, tostadas, huevos y fruta. La siquiatra acababa de servirse una taza de café, mientras el hombre estaba cortando una tostada cuando recibieron instrucciones a través de un mensaje de texto. El jefe les esperaba en la oficina.

La ventana que daba al frente del edificio, dejaba ver la arboleda y el parque de enfrente, con grandes espacios verdes. La gente empezaba a llenar las veredas mientras se veían algunos perros corretear disfrutando de la libertad.

Mientras los amantes se hablaban tocando algunos temas personales, reían disfrutando de la mutua compañía. Antes de salir la mujer se inclinó para darle al hombre un beso en la mejilla.

Después de algunos minutos de viaje, llegaron al buró principal en el edificio de oficinas del equipo. Era un edificio de estilo gubernamental en donde Seguridad Nacional tenía el cuartel central de Dinamarca.

Les estaba esperando un hombre maduro, de aspecto serio y decidido. Era Nikolai Wessermann, jefe del equipo. Solían llamarle el Regente.

-“Bien, ¿qué tienen para decirme?”- Inquirió el Regente.

-“En base a los hechos que investigamos, hemos elaborado algunas hipótesis por separado. Y llegamos a las mismas conclusiones. Hay ciertos puntos que nos hacen pensar que el asesinato fue programado desde dentro del sistema.”- Steve hizo referencia a que los mismos que debían proteger a la abogada asesinada podían haber facilitado su entrega.

-“No es la primera vez que escucho esta teoría de la conspiración sobre un control en las sombras fuera del gobierno.”- Nikolai endureció sus expresiones.

-“Hemos encontrado algunos datos que parecen confirmarla.”- La blonda Sonja intervino para reafirmar los dichos de su compañero.

-“¿Qué datos?”- Preguntó el Regente.

-“Hemos descubierto que varias personas influyentes, como políticos, empresarios y líderes ecoambientalistas, tienen demasiadas coincidencias que los vinculan entre sí.”- La afirmación de la teniente Holten reflejaba las investigaciones de las últimas cuarenta y ocho horas.

-“También hemos encontrado evidencia que algunas de estas personas se reúnen en secreto para discutir asuntos de importancia global.”- Comentó Crettan.

-“Esto es muy inquietante. ¿Pueden corroborar esos rumores? ¿O ya dejaron de serlo? ¿Hay pruebas?“- Se interesó el jefe Wessermann.

-“No podemos saberlo con certeza, pero los datos que hemos encontrado son muy convincentes.”- Steve no parecía querer dar más información que la estrictamente necesaria.

-“Creemos que es posible que esta élite esté utilizando su poder para controlar las decisiones del gobierno y a personas influyentes de la sociedad.”- Completó algo más Sonja.

-“¿Para qué fines?”- El Regente se mostraba interesado.

-“Es difícil decirlo con certeza, pero podría ser para obtener beneficios económicos, políticos… incluso ideológicos.”- Steve no quería sumergirse en el mundo de la especulación. Sentía que faltaba más investigación profunda.

-“Algunas acciones podrían ser para mantener el statu quo y evitar que se produzcan cambios repentinos en el mundo.”- Sonja fue cuidadosa en sus palabras.

-“Esto es muy grave. Si esta teoría es cierta, significa que estamos ante una amenaza que intenta controlar la democracia y la libertad.”- El jefe Nikolai se puso de pie.

-“Sí, señor. Hay evidencia que los agentes encargados de proteger a Frida fueron deliberadamente elegidos por su escaso entrenamiento. Además les dieron instrucciones débiles y poco específicas. Fue muy evidente. Es por eso que hemos decidido investigar a fondo.”- Crettan no parecía demasiado perturbado por las implicancias.

-“Bien, continúen con su investigación. Quiero saber toda la verdad sobre esta élite. Sólo reportarán en mi despacho.”- El jefe Wessermann despidió a los agentes con un gesto.

-“Sí, señor.”- Sonja y Steve respondieron al unísono.

Los agentes salieron de la oficina mientras el jefe quedó pensativo.

-“Si algo de esto es cierto, todos estamos en serio peligro.”- Susurró el Regente en voz alta.



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Querida Mamá
por Rodriac Copen

 

Capítulo 7: Interrogatorios

 

Sten y Greta eran un par de jóvenes típicos que estudiaban en la universidad, por lo que su estadía en casa era bastante limitada desde hacía unos dos años, que habían ingresado a la casa de estudios. Aún les quedaban un par de años para terminar sus estudios.

Los dos jóvenes se notaban molestos por el interrogatorio y doloridos. Los miembros de la seguridad nacional Steve Crettan y la doctora Sonja Holten no notaban nada extraño en sus reacciones, habida cuenta que habían perdido a su querida madre recientemente.

A través del interrogatorio al que los estaban sometiendo los investigadores, no parecían congeniar muy bien con su padre, el catedrático Jonas Karlsen.

La pareja de detectives no había querido llevarlos a una sala de interrogatorio y habían optado por acudir a la tranquilidad de su propio hogar para charlar un poco más relajadamente con los jóvenes. En ese momento, el doctor Karlsen estaba dando clases.

Los adolescentes estaban sentados en una pequeña mesa frente a los dos policías. Después de las preguntas iniciales, pensadas no tanto en investigar el caso, sino en romper el frío hablando sobre sus actividades habituales y la relación entre los familiares, llegó el momento de investigar algunos temas puntuales:

-"Ahora, si nos lo permiten, nos gustaría hablar con ustedes sobre su madre"-Inició Crettan.

-"¿Mi madre? ¿Qué pasa con ella? ¿Acaso somos sospechosos?"- Los ojos oscuros de Sten parecieron encenderse.

-"No, para nada. Sabemos que no la veían mucho, pero así y todo queríamos hacerles algunas preguntas."-Suavizó Sonja.


-"Sí, es verdad. Nuestra madre trabajaba mucho."- A Greta se le escaparon un par de lágrimas. Era comprensible.

-"¿Y cómo se llevaban con ella?"- Steve trató de preguntarlo con suavidad.

-"Bien, supongo."- Sten era algo difícil de interrogar. Usaba muy pocas palabras y parecía de ánimo retraído.

-"Sí, era una buena madre. Pero habría querido pasar más tiempo con ella."- Greta parecía dolida.

-"¿Por qué lo dices?"-Se interesó Steve.

-"Desde que consiguió ese puesto en el gobierno... pasaba poco tiempo en casa. Casi no la veíamos cuando veníamos. Tampoco papá."- Greta se secó algunas lágrimas que le resbalaban por la mejilla.

-"¿Y qué tal era la relación entre sus padres?"- Sonja soltó la pregunta distraídamente.

-"Era... fría."-Contestó Sten.

-"No se llevaban muy bien."-Confirmó Greta.

-"¿Pueden contarnos más sobre eso?"- Sonja trató de que su frase fuera relajada.

-"No mucho. Siempre estaban discutiendo."- Greta subió los hombros quitando la importancia de sus palabras.

-"Mi padre muchas noches se acostaba a dormir porque se cansaba de esperar por ella a la noche."- Sten terminó explicando las palabras de su hermana

-"Mi madre era muy independiente."-Terminó Greta 

-"¿Alguna vez vieron a sus padres discutir físicamente?"-Preguntó Sonja.

-"No, nunca."-Dijo Greta.

-"No, nunca."-Confirmó casi al mismo tiempo Sten

-"¿Y alguna vez escucharon a sus padres hablar de divorcio?"-Quiso saber Crettan.

-"No, nunca."- La pareja contestó al unísono mientras movían negativamente sus cabezas.

-"De acuerdo. Gracias por su colaboración."- Steve terminó el interrogatorio después de preguntarle silenciosamente a Sonja si quería saber algo más.

-"¿Eso es todo?"-Preguntó Sten.

-"Sí, por ahora."- Dijo la rubia siquiatra Sonja mientras la pareja de policía se levantaba de la mesa para dirigirse a la puerta.

Antes de salir, Steve Crettan guiado por un impuso preguntó:

-"Su padre dijo que no habían armas en la casa. ¿Ustedes pueden corroborarlo?"-

-"Si es verdad, no la hay."-Dijo Sten.

-"Pero tú practicas tiro en la universidad. ¿No lo haces cuando vienes a tu casa?"- Insistió el detective.

-"Así es. Pero cuando quiero practicar le pido el arma a mi tío, el hermano de papá"- Ni los gestos corporales ni la voz de Sten mostraban incomodidad mientras respondía.

Una vez solos en el auto, Sonja preguntó a su compañero:

-"¿Qué te parece?"-

-"Parecen sinceros. Pero ahora no estoy seguro. Tendremos que buscar al hermano del doctor Karlsen. Por lo de la pistola"- Steve no se mostraba convencido con la situación en general.

-"Sí, a mí también. Tendremos que averiguar el calibre de esa pistola"- Concluyó Sonja

Luego de interrogar a los adolescentes, se dirigieron a un edificio gubernamental del distrito gubernamental. El agente que se encargaba de coordinar las custodias se llamaba Frederic Hansen. Había sido el encargado de asignar a la custodia de la difunta doctora Kristensen y su familia.

El agente del gobierno, de unos 40 años, estaba sentado en un pequeño escritorio, con pocos papeles a la vista. Una computadora y un par de teléfonos celulares parecían ser su improvisado sistema de comunicación. Frente a él, la pareja de policías formada por Sonja Holten y Steve Crettan, permanecían sentados.

Sonja estaba en ese momento llevando el hilo de la conversación: 

-“Agente, ¿Podría explicarnos cómo es que se hace la selección de los efectivos asignados a las custodias?”-

-“Bueno… tenemos un protocolo que seguimos con rigurosidad”- Respondió Hansen.

-“La noche del asesinato de Frida Kristensen ¿Porqué fueron asignados los agentes? Tenemos entendido que eran agentes novatos y recién ingresados”- Intervino Steve.

-“No entiendo a qué se refieren.”-Contestó el agente con evidente nerviosismo.

-“No nos mienta. Tenemos acceso a todos los expedientes. Sabemos que eran novatos.”- Medió Sonja.

-“Sí, es cierto, lo eran. Pero eran buenos novatos.”- Frederic Hansen intentaba mantener ocupadas sus manos. Se le notaba cierto nivel de nerviosismo.

-“¿Buenos agentes? No tenían ni un año de servicio. Y tenían que proteger a una ministra de primera línea”- Esta vez fue Steve Crettan en que hizo la observación.

Hansen se ponía más nervioso al notar que las preguntas venían de los dos agentes que estaban investigando la muerte de la ministra.

-“No los habría enviado a esa misión si no pensara que estaban preparados. No parecía haber peligro inminente.”-Respondió nervioso.

-“Pero repasando las asignaciones, hasta el día anterior les había asignado a otros agentes con más de 10 años de experiencia.”-Objetó Sonja sin darle respiro. 

-“Habían otras prioridades. Y la doctora Kristensen estaría en una locación segura. ¡Era la casa de su propia hermana! No pensé que habría algún peligro inminente.”-

-“Eso es lo que nos preocupa. En seguridad no suelen haber cambios de planes”- Dijo Sonja.

-“¿Sabe lo que pienso?”-Inquirió Steve con cara de póker-“Usted es un hombre experimentado y no creo que tome decisiones al azar. ¿Alguien le sugirió estos nombres para esa noche?”- 

El agente se quedó callado, sin saber qué decir. Mientras movía negativamente la cabeza.

-“¿Hay algo más que pueda decirnos?”- Sonja lanzaba las frases mientras fingía escribir en una libreta de mano. -“Esto será una mancha importante en su foja de servicios.”-

-“Lo sé.”- Dijo Hansen.

-“Podemos protegerlo.”- El tono de voz de Steve había bajado notoriamente al decir esta última frase.

-“Lo dudo mucho, agente. El destino de Frida Kristensen estaba marcado.”-Los ojos y la expresión de Frederic Hansen parecían sinceros.

-“¿Qué quieres decir con eso? Lo estamos escuchando.”- Respondió Steve mientras él apagaba el grabador y con un gesto le indicó a Sonja que hiciera lo mismo.

Ese gesto de confianza pareció darla más confianza al agente de seguridad.

-“Soy un agente del gobierno, pero no todas las órdenes vienen de mis superiores. Hay ministros y puestos altos que envían directivas ineludibles. Hay una cadena de mandos no oficial que interviene en algunos casos.”- El tono de voz de Hansen era casi inaudible.

Los agentes cruzaron sus miradas brevemente.

-“¿Un línea de mando secreta?”-Preguntó Steve Crettan.

-“La línea ha existido desde siempre, y ha estado manipulando muchos acontecimientos para su propio beneficio. No sólo aquí. En el mundo entero.”-Replicó el jefe de custodios.

-“¿Y qué es lo que quieren?”- Preguntó Sonja.


-“Yo sólo soy un operador de gobierno. Puedo sacar alguna conclusión aquí y allá.”- Hansen se sacó un par de gotas de sudor de la frente.-”Sólo se que a veces una voz que no conozco viene por una linea de gobierno que no permite objeciones. ”-

-“¿Y usted cómo lo sabe?”- Fue Sonja Holten la que preguntó

-“Porque todos los que trabajamos para el gobierno tenemos que obedecerles.”- Hansen miraba hacia todos lados buscando indicios que le indicaran cerrar su boca.

Los agentes trataban de procesar la información. Sonja preguntó:

-“¿Y por qué nos está confesando todo esto?”-

El tono íntimo de la conversación parecía darle confianza a Hansen, que respondió:

-“Porque con su visita ya estoy en la mira. Puedo ser el próximo blanco. Y también me he cansado de mentir y manipular.”- Finalmente pareció descansar y relajarse.

Steve Crettan salió de la habitación para comunicarse con Nikolai Wessermann, el Regente. Tras un breve intercambio, regresó a la habitación. Le entregó al jefe de custodios un localizador mientras decía:

-“Téngalo consigo de día y de noche. Puede que le vaya la vida en ello.”- Crettan terminó diciendo –“A partir de ahora el servicio de seguridad le estará custodiando.”-



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por Rodriac Copen

 

Capítulo 8: Emergencia

 

Kendra Fergusson, la voluptuosa estriper del bar “Appetitte”, estaba sentada frente al escritorio de su jefe, revisando absorta los mensajes de su celular. Klass Hunziker, el jefe local, entró a la oficina acompañado de Gunnar Holm.

-"¿Cómo está, Kendra? ¿Hay novedades que pueda contarnos?"- Preguntó Klass.

-"Sí bueno... hay algunas novedades."- Respondió nerviosamente la escultural morena. -"Como bien sabe, seduje a Jonas Karlsen por el tema de la eliminación de Frida Kristensen. Hasta ahí la operación se desarrolló bien."- Su mirada se cruzó con Gunnar Holm, que asintió tranquilamente.

Gunnar Holm era un empleado gubernamental de alto rango. Trabajaba como segundo al mando de Kaitlyn Nørgaard, secretaria de asuntos exteriores de Noruega. También era su actual esposo. Había sido el encargado de neutralizar al primer marido de Kaitlyn y ocupar su lugar en el matrimonio para tener un control completo de las actividades de la funcionaria de gobierno.

El joven Gunnar Holm era el que había advertido a Klass Hunziker del acercamiento de Frida Kristensen a Kaitlyn Nørgaard por los asuntos medioambientales. Y en definitiva también era el responsable de planificar la eliminación de la doctora Kristensen mediante la manipulación sexual sobre su esposo, Jonas Karlsen.

A Kendra Fergusson le había sido encomendada la tarea de seducir sexualmente a Karlsen para lograr que el viejo profesor académico quitara del medio a Frida, con la promesa implícita de formar una nueva familia con la estriper del "Appetitte".

-"Y por lo que deduzco... ¿hay algún tipo de problema?"- Inquirió el flemático jefe Hunziker.

-"Si bueno... el plan era que Gunnar manipulara al jefe de custodios y controlara los nexos ante la obvia investigación policial..."- Dijo Kendra.

-"Así lo hice. El jefe de custodios no dirá nada sobre la guardia de esa noche."- Gunnar Holm se mostró algo molesto por lo que parecía ser una observación sobre su trabajo. Era muy meticuloso y creía haber controlado todo el asunto.

-"Bueno, no puedo decirte exactamente qué pasó. Pero anoche en el club fui interrogada por una pareja de detectives que me relacionaron con Karlsen. Sabían de nuestra relación. Sabían que me acuesto con él. Incluso saben del departamento que tenemos."- Kendra no quería confrontar a Gunnar, pero era evidente que estaba intranquila y no estaba cómoda con ello.

-"¿Estás seguro que el custodio no dijo nada?"- Hunziker preguntó directamente el joven Gunnar.

-"Él sabe bien que su vida y la de su familia penden de un hilo"- Gunnar estaba seguro al respecto. –“No dirá nada”-

-"¿El custodio te conoce personalmente?"- Hunziker siguió indagando.

-"No. Para él soy una voz distorsionada en el teléfono"- Gunnar parecía categórico. Kendra intervino:

-"Si el jefe de la custodia no habló ¿Cómo llegaron a mí los detectives? ¿Por la custodia que seguía a Karlsen? ¿Quizá fueron ellos?"- Kendra estaba insegura.

-“Mira… quizá hicieron un seguimiento de las videocámaras con la policía local”- Gunnar se mostraba seguro. –“O alguna de tus amiguitas del bar te delató. Y si fuera así ¿Qué importa? Tú no disparaste el arma. A lo sumo te apuntarán como la puta de Jonas Karlsen, pero no serás acusada de asesinato.”-

-“Es cierto. Para la policía debe ser un asesinato planeado por un vejete que quiso eliminar a su esposa.”- Klass Hunziker era pragmático como siempre. –“Lo importante es que no sospechen que la idea provino de nosotros, ni del interés que tenemos en eliminar el contacto entre Kristensen y la secretaria Nørgaard”-

-“Ni Miroslav ni Vesela dejaron mucho espacio de maniobra en la última reunión.” – Dijo el jefe Klaas refiriéndose a las visita de los representantes del Dominio. –“Espero que no te equivoques, Gunnar. En esto apostamos nuestras cabezas.”- Sentenció el austríaco mientras meneaba la cabeza en un acto de impotencia.

Mientras tanto, en la oficina central de la Seguridad Nacional, Steve Crettan y Sonja Holten, los investigadores a cargo del asesinato de Frida Kristensen discutían las últimas novedades del caso.

Sonja inició la conversación:

-“He estado investigando los movimientos financieros de Karlsen. He descubierto que ha realizado una serie de transacciones desde las cuentas de su difunta esposa a cuentas societarias que no son de su propiedad”- La siquiatra mostraba una cara que intentaba especular al respecto.

-“Eso es importante. Podría indicar que están tratando de ocultar algo. Deberíamos investigar todos sus estados financieros.”- Steve se veía alerta al respecto.

-“Lo hice en parte. Karlsen está agobiado de deudas que son impagables con sus ingresos. La muerte de su esposa, que proviene de una familia rica, le resultó muy conveniente. Además, he descubierto que algunos de sus acreedores tienen vínculos con políticos de alto nivel en varios países.”- Sonja realmente había trabajado intensamente en las últimas horas. 

-“Esto es grave. Mientras te enfrascabas para averiguar eso que dices, interrogué al hermano del profesor Karlsen. Me dijo que la famosa pistola 9 mm se la prestó al profesor un par de semanas antes del asesinato.”- Steve hacía referencia a que Frida Kristensen había sido ultimada con disparos de una 9 mm.

-“Y no todo queda ahí. Los videos de seguridad durante la noche del asesinato, en la casa de la hermana de Frida Kristensen… fueron borrados. No podemos ver quién entró o salió de la casa.”- Steve Crettan cerró los labios demostrando un sentimiento de furia.

-“Está lo del encubrimiento de los custodios y la orden de arriba para asignar novatos inexpertos…”- Sonja dejó inconclusa la frase.

-“Y el nidito de amor del doctor con la estriper…¿Kendra se llamaba? ¿Por qué el departamento está a nombre de una sociedad? Sin contrato de alquiler está prácticamente cedido a esa prostituta. Todo es muy extraño. Esa sociedad es tan secreta que no puedo rastrear el dueño real del apartamento”- El agente expresó la frustración crispando sus manos.

-“Todo pinta mal. El arma en manos de Karlsen. Sus encuentros sexuales con una stripper. Los videos de seguridad borrados de las cámaras en el domicilio de la hermana.”- La rubia siquiatra concordaba en todo con su compañero –“Todo apunta a que fue Karlsen el que mató a su esposa. Creo que ese asunto está resuelto. Lo que me preocupa es quién estuvo ajustando los hilos para matar a Frida Kristensen. Alguen manipuló muy bien al esposo.”- Concluyó Sonja.

- "Veremos que sale de esto. Algo está podrido en Dinamarca"- Cerró Steve Crettan, de la Seguridad Nacional.



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por Rodriac Copen

 

Capítulo 9: Conspiracion

 

-“Los forenses han cerrado el cerco alrededor del Dr. Karlsen, Steve.”- La voz de Sonja recibió a Crettan cuando entraba a la oficina.

-“¿Qué encontraron?”-Preguntó interesado el detective.

-“Una bala 9 mm. Las estrías coinciden con las balas extraídas del cadáver de la ministra Frida Kristensen”- La rubia siquiatra se detuvo apenas un momento para reflexionar y continuó. –“Y el hermano de Karlsen dice que le prestó una 9 mm a su sobrino para que practicara tiro. Fue unos 15 días antes del crimen”- La detective terminó de ojear el informe, pero ya había transmitido lo más importante. 

Steve Crettan respondió:

-“Libera una orden de arresto autorizada por algún juez. Descubrí que Kristensen tenía una póliza de seguro por un par de millones y al parecer, su esposo está ahogado en deudas.”- El detective seguía pensativo.

-“Hemos resuelto el caso, Steve. A pesar de no encontrar la pistola, tenemos dos balas salidas del arma homicida que estuvo en esa casa, los encuentros sexuales de Karlsen con la estriper, las deudas, el seguro… Simplemente lo tenemos.”- Sonja daba por zanjado el asunto.

-“No me preocupa eso ahora, Sonja. Había una señal de alarma que sonaba en mi cerebro sobre el departamento en donde la estriper se acostaba con el marido de Kristensen.”- Steve tenía una expresión de profunda reflexión.

-“Pertenece a una sociedad anónima. ¿Y a que no sabes quién figura entre esos nombres?”- Preguntó el investigador a su pareja

Sonja levantó las cejas con gesto de resignación:

-“No imagino quién puede ser…”- Respondió

-“Un tal Gunnar Holm. Es el secretario de confianza y al mismo tiempo esposo de Kaitlyn Nørgaard, que trabaja en el Ministerio de Asuntos Exteriores”- Disparó Crettan.

-“¡Vaya! Un alto funcionario de gobierno dueño de un departamento de citas. No parece muy apropiado.”- Sonjapresentía que las noticias no habían acabado.

-“Efectivamente no lo es. ¿Pero sabes qué es más intrigante? Cómo llegó a la cama de Nørgaard. Durante una reunión de Bilderberg de hace un par de años, explotó un escándalo que involucró al exesposo de Kaitlyn Nørgaard, y a la referente medioambiental Eda Meyer.

La cuestión es que el esposo de Nørgaard fue declarado demente y encerrado de por vida en un psiquiátrico. Eda Meyer fue secuestrada y casi le matan. Uno de sus captores se parece mucho a Gunnar Holm. Y el que investigó el caso es un policía que resultó ser esposo de la Striper Kendra. Y para terminar, otro miembro de la sociedad que explota el departamento de putas es miembro del grupo de Bilderberg. Se llama Klass Hunziker”- Steve Crettan se notaba sumamente preocupado.

-“Demasiadas coincidencias que giran en torno a muy pocas personas. Y personas muy importantes, Sonja. Estamos sentados en una bomba a punto de explotar”- El detective se notaba preocupado - “Tal como van las cosas, debemos movernos con mucho cuidado”-

-“Suena mucho peor de lo que nos dijo el jefe de custodios, Steve. Es por eso que estaba aterrado”- Sonja coincidió con el juicio de su compañero.

-“Es tan delicado que no sé si decirle a nuestro jefe Wessermann. No sé si hay canales seguros para manejar esto. Me temo que ni Wessermann puede protegernos”- El panorama sonaba sombrío.

Entre ambos detectives, estaban descubriendo una madeja oculta y enquistada dentro del gobierno central. Algunos miembros de alto rango parecían formar parte de una organización encargada de regir los destinos políticos de las naciones desarrolladas. Y al mismo tiempo formaban parte de una organización supranacional con ramificaciones en todo el mundo.

La agenda de Eda Meyer giraba sobre la crisis del calentamiento global y anticipaba la crisis mundial de alimentos y agua que se avecinaba según los informes de los investigadores independientes.

La clave de la trama parecía girar alrededor de Kaitlyn Nørgaard y, según veían los detectives, cualquier intento de llevar esa agenda al Ministerio del Interior, era cortado de raíz. 

Eda Meyer aún estaba viva por poco. Rolt Borup, el exmarido de Nørgaard permanecía silenciado en un psiquiátrico de por vida. La ministra Frida Kristensen había sido asesinada por su marido a instancias de una estriper que tenía encuentros sexuales en un departamento que pertenecía a un funcionario de alto perfil como Gunnar Holm.

Al rastrear cada pista y desentrañar cada ruta de la investigación, la pareja de detectives encontraba una red de intrigas que se tejía en las sombras.

Evidentemente se estaba filtrando información confidencial a un grupo desconocido que buscaba desestabilizar el gobierno. Pero lo más alarmante era que posiblemente el entregador se acostaba con Kaitlyn Nørgaard, una funcionaria clave del Ministerio del Exterior y que se perfilaba como una futura posible Secretaria de Gobierno.

Con el tiempo corriendo en su contra, Steve y Sonja se propusieron exponer la verdad y desenmascarar la red de espías y manipulación que contaminaba al gobierno central.

Debían hacerlo antes que el plan de sabotaje llegara a su punto culminante, cualquiera fuera éste.

Las conexiones develaban una verdadera organización criminal que buscaba instaurar el caos para sus propios fines. La tensión aumentaría a medida que se acercaran al núcleo de la conspiración.

 


 

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Querida Mamá
por Rodriac Copen

 

Capítulo 10: Atentado


Steve y Sonja estaban desayunando en la cocina de la casa que alquilaban en los suburbios de Copenague, en Hellerup.

Era una mañana tranquila en la que el sol brillaba sobre los edificios y las calles empezaban a llenarse de autos y gente que comenzaban la rutina diaria.

La casa de los detectives estaba retirada de la acera. La ventana, atravesada por los primeros rayos del sol de la mañana, dejaba ver un jardín bien cuidado. El perímetro exterior estaba rodeado de un muro cubierto con una frondosa enredadera que no dejaba ver los ladrillos de la pared.

Del otro lado de la calle, un edificio de cuatro o cinco pisos, dejaba ver un par de filas de ventanas.

Sonja estaba preparándose una tostada con mermelada mientras compartía las conclusiones sobre las investigaciones que la pareja había hecho el día anterior. El cálido aroma del café, el suave murmullo de a algún ave escondida en el jardín les rodeaba. Podían oír un suave murmullo que provenía de la gente que transitaba por la acera.

El detective Crettan y Sonja Holten disfrutaban del ambiente relajado cuando, de repente, Steve se tensó al máximo. El hombre se precipitó rápidamente sobre la mujer para arrollarla y tirarla contra el piso.

La quietud de la mañana fue interrumpida por el sonido de un disparo que resonó rompiendo el vidrio de la ventana. La luz de una mira láser jugueteaba contra la pared de la cocina. La joven gritó aturdida con el cuerpo de Steve sobre ella. El detective había alcanzado a ver la mira láser que apuntaba a la mujer desde el piso superior del edificio de enfrente.

Steve gritó una maldición, le preguntó rápidamente si estaba bien y, ante la respuesta aturdida de Sonja Holten que afirmaba estar bien, el detective se levantó del suelo mientras desenfundaba su pistola, abría la puerta y salía de la casa para buscar al perpetrador del atentado.

La adrenalina subió al máximo en un instante. Sus instintos entrenados lo alertaron y evitó salir precipitadamente ante el peligro inminente. Apenas se asomó por el marco de la puerta, el sonido apagado de una nueva bala disparada con silenciador le llegó a los oídos, mientras un golpe seco en el marco de la puerta hacía saltar pedazos de madera. 

Se asomó rápidamente sin pensarlo demasiado. Vio una tenue luz roja en la ventana del edificio que tenía adelante. Calculó mentalmente unos sesenta metros. Sabía que su 9 mm tenía un alcance efectivo de 50 a 90 metros, por lo que pensó que podía darle al atacante.

El problema era tener los cinco segundos libres que necesitaba para apuntar adecuadamente. Le gritó a Sonja, que permanecía agazapada y fuera de la mira del asesino, que tomara una banqueta y la arrojara a través de la ventana del frente.

Sin discutir ni preguntar, la entrenada agente lo hizo de inmediato.

Steve reaccionó como el rayo saltando a la abertura de la puerta y con una rodilla en el piso apuntó lo más rápido que pudo mientras sonaba el disparo que buscaba la ventana. Sin titubear, disparó una andanada de cuatro disparos en dos segundos contra la ventana en la que se escondía el atacante.

Inmediatamente después se arrojó rápidamente a su derecha buscando salir de la mira en caso de fallar. Mientras caía pesadamente al piso pudo ver el láser del rifle que perdía estabilidad y apuntaba hacia arriba y la derecha, lo que era un indicio de que al menos el agresor había sido herido. 

Se levantó como un rayo mientras el caos se había desatado entre los transeúntes, que huían en todas direcciones. Por el rabillo del ojo pudo ver que Sonja estaba telefoneando. Seguramente llamaba refuerzos mientras sacaba su pistola de la cartera que estaba colgada en el perchero de la cocina.

No la esperó. Corrió frenéticamente atravesando la calle, disparó dos balas para romper el vidrio de la puerta del edificio y subió frenéticamente los cuatro pisos. Calculó mentalmente la distancia para elegir la puerta del departamento en donde estaba el agresor.

De una patada derribó la puerta que se astilló en la cerradura. El departamento estaba vacío de muebles. Frente a la ventana que daba a la calle, estaba el cadáver del agresor. Había sido alcanzado en el cuello. Ambas manos mantenían un gesto inútil que intentaba evitar la pérdida de sangre. El rostro del hombre tenía una mezcla de asombro y terror. No le conocía.

En un par de segundos pudo sentir que Sonja llegaba para ayudarle. Se detuvo detrás de él, jadeando. A la derecha del occiso estaba el rifle con la mira. Un par de casquillos completaban el desolador panorama. 

Aún aturdida por la experiencia, Sonja le preguntó:

-"¿Estás bien?"- Mientras revisaba el cuerpo del hombre, asegurándose de que no estuviera herido. 

-"No lo sé."- Respondió Crettan.

Sonja encontró un rasguño en el hombro derecho del hombre. La primer bala, destinada a ella, le había terminado acertando. Temblando ligeramente, Sonja le agradeció: 

-"Gracias por salvarme, Steve."-

-"Antes a mí que a ti, querida."-Respondió el hombre. Sonja Holten sabía que lo decía en serio

El detective le sonrió un instante y rápidamente se dirigió hacia el atacante fallecido. Mientras le tomaba el pulso en el cuello, le enderezó la cara para mirarlo fijamente.

Crettan murmuró unas palabras apenas audibles:

-"No saben con quién se están metiendo."- No pudo reconocer el rostro, aunque apostaría todo a que era un viejo conocido del trío que formaban Gunnar Holm, Klass Hunziker y la seductora Kendra.

Las sirenas de los refuerzos resonaron en la calle. No habían transcurrido más de cinco o seis minutos desde la tranquilidad del desayuno con Sonja y el caos actual. 

Después de asegurarse de que la situación estaba bajo control, Steve sacó su teléfono y llamó a Wessermann, su supervisor. Describió la situación y proporcionó detalles sobre el atentado. Mientras llegaba la ayuda al departamento, sacó una foto del rostro del asesino antes que llegara el equipo forense. No había forma de saber si el cadáver sería cambiado o desechado de alguna manera. No estaba dispuesto a correr riesgos.

Pensó en la valentía de Sonja y en cómo había reaccionado protegiéndose y siguiendo sus instrucciones. El entrenamiento les había salvado. A estas alturas, Steve sabía que sin Sonja estaría perdido.

El forense y sus ayudantes llegaron unos instantes después del equipo de emergencia, y la pareja de detectives entregaron la escena a las autoridades correspondientes. La amenaza había sido neutralizada, pero el incidente dejó una marca en la mente de los dos agentes.

En los días que siguieron, la investigación reveló un complot más grande de lo que nadie hubiera imaginado. El atacante no sólo era parte de una red criminal que la policía local había estado investigando durante meses. Tal como lo habían pensado, era parte de la sociedad propietaria del departamento de Kendra.

El tranquilo desayuno aparentemente normal en la pequeña casa que habitaban con Sonja se había convertido en el escenario de un enfrentamiento crucial.

El acto de valentía de Steve y la cooperación entre ambos agentes no solo les había salvado, sino que también permitió exponer la profundidad de una conspiración altamente peligrosa.

FIN


 

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