Mostrando entradas con la etiqueta LiteraturaContemporánea. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta LiteraturaContemporánea. Mostrar todas las entradas

sábado, 29 de agosto de 2026

La Trastienda Autoral: "Revancha ( Romance - Drama - Venganza )"

 


Romance - Drama - Venganza

🔥
La Trastienda Autoral de: Revancha
por Rodriac Copen


El cuento "Revancha" lo escribí hace algunos años. En InkSpired tiene alrededor de 10.900 lecturas.

Este cuento tiene una idea bastante mejor de lo que parece a primera vista.

La superficie es casi un relato de infidelidad con venganza: trata de un marido que engaña a esposa, la esposa descubre la traición, consigue pruebas y prepara el contraataque. Pero hay una segunda historia debajo.

La verdadera estructura es: traición → dolor → investigación → venganza → complicidad → intimidad → posibilidad de una vida nueva.

Y el último giro es bueno porque reinterpreta todo lo anterior y da resignificado a una historia que podría haber sido común.

Alina comienza el cuento después de haber pasado una noche con Alphonse. Luego viene un flashback y retrocedemos para descubrir por qué ocurrió todo. Y al final volvemos prácticamente al mismo punto: Alina abandona silenciosamente la cama de Alphonse, exactamente como había abandonado la cama de él al principio.

Ese paralelismo me pareció probablemente lo más interesante del cuento.

Porque al principio el lector cree que está viendo las consecuencias de una aventura sexual.

Pero al final, descubre que quizás estamos viendo el nacimiento de algo diferente.

Y ahí queda una ambigüedad que me gusta: ¿Alina y Alphonse están enamorándose realmente o simplemente son dos personas heridas que encontraron refugio una en la otra?

El propio relato deja deliberadamente abierta esa posibilidad. Tan confuso e incierto como la vida misma.

Hay además algo bastante perverso en la venganza.

Alina pretende hacer justicia, pero su plan tiene una particularidad: no quiere simplemente descubrir la verdad; quiere que los otros sufran.

Ese toque de maldad está explicitado bastante temprano: quiere que Johann y Lena experimenten el mismo dolor que ella experimentó.

Y cuando finalmente ejecuta la venganza, no se limita a revelar la infidelidad. Alina y Alphonse organizan deliberadamente una situación humillante, exponer públicamente a los amantes y les hacen llegar las pruebas a sus conocidos.


Por ese detalle, quizá no deberías leer a Alina como una heroína.

Es mucho más interesante si la vemos como una mujer inteligente, herida, capaz de controlar sus emociones durante mucho tiempo... pero que también tiene una enorme capacidad para hacer daño cuando decide que alguien lo merece.

Y eso abre una pregunta estupenda para el lector ¿La venganza de Alina fue justa o simplemente fue otra forma de crueldad?

Ese es el verdadero motor para discutir el cuento.

Hay una ironía final cuando Johann y Lena destruyen dos matrimonios buscando una relación clandestina.

Alina y Alphonse encuentran una posible relación precisamente a consecuencia de la destrucción de esos dos matrimonios.

Es decir, los traidores provocan involuntariamente la aparición de una pareja que quizá termine siendo más auténtica que la anterior. Y digo más auténtica porque no parte de una mentira propia.

Desde ese punto de vista, es una nueva relación... pero honesta.

Y eso tiene algo de justicia poética.

Pero también algo de cinismo.

Y esa combinación —romance, sexo, traición, venganza y una pequeña dosis de justicia poética— encaja bastante bien con el tipo de historias que me gusta trabajar.



Mencionado en el Artículo:


 





 

 

 

 

 

 

 

🔹 Ir a la Sección "El Diario de Rodriac” 

🔹 Ir a la Portada de la Web

🔹 Ir a la Sección “Mapa del Sitio” 

🔹 Ir a la Sección “Novedades de Esta Web” 

 






🏷️ Tags:

#Revancha 
#Infidelidad 
#Venganza 
#Traición 
#Amor 
#Desamor 
#Parejas 
#Secretos 
#Engaño 
#Relaciones 
#Deseo 
#Pasión 
#Drama 
#Romance 
#Amistad 
#Mentiras 
#Justicia 
#Perdón 
#SegundasOportunidades 
#HistoriasDeAmor 
#Cuentos 
#RodriacCopen
#LaTrastiendaAutoral 


lunes, 16 de octubre de 2023

Cuento: Revancha

 


Romance - Drama - Venganza

🔥
Revancha
por Rodriac Copen


📌 Sinopsis:

Revancha cuenta la historia de Alina, una pianista austríaca cuya vida aparentemente perfecta se derrumba cuando descubre que su marido Johann mantiene una relación clandestina con Lena, su amiga de toda la vida. En lugar de enfrentarlos impulsivamente, Alina decide investigar, reunir pruebas y preparar cuidadosamente su respuesta.

Pero el descubrimiento de la verdad termina involucrando también a Alphonse, el marido de Lena, que hasta entonces ignoraba la traición. Los dos cónyuges engañados unen sus fuerzas y convierten el dolor de la infidelidad en una elaborada venganza.

Lo que comienza como una historia de engaño termina convirtiéndose en algo bastante más ambiguo: una historia sobre dos personas heridas que, al buscar revancha, descubren inesperadamente una nueva posibilidad para sus propias vidas


3.400 palabras
 Aproximadamente 17 minutos de lectura

 Lee aquí la Trastienda de este cuento 
.

 






 

 

 

 

 

 

 

🔹 Ir a la Sección "Cuentos de Amor y Drama” 

🔹 Ir a la Portada de la Web

🔹 Ir a la Sección “Mapa del Sitio” 

🔹 Ir a la Sección “Novedades de Esta Web” 

 






🏷️ Tags:

#Revancha 
#Infidelidad 
#Venganza 
#Traición 
#Amor 
#Desamor 
#Parejas 
#Secretos 
#Engaño 
#Relaciones 
#Deseo 
#Pasión 
#Drama 
#Romance 
#Amistad 
#Mentiras 
#Justicia 
#Perdón 
#SegundasOportunidades 
#HistoriasDeAmor 
#Cuentos 
#RodriacCopen
#LaTrastiendaAutoral 

martes, 29 de agosto de 2023

Historia: "Revancha ( Romance - Drama - Venganza )"

 



Romance - Drama - Venganza

🔥 La Trastienda Autoral: Revancha
por Rodriac Copen

 

 

Capítulo1. Alina

 

Alina vivía en la región montañosa de Salzkammergut, Austria, a las orillas del lago Hallstatt. La  bella mujer  había nacido muy cerca de allí, en Sankt Georgen im Attergau, que quedaba un poco más al norte. Pero en su juventud había conocido el lago y siempre le atrajo la vida tranquila y agradable de ese pintoresco pueblo, rodeado de pinos y montañas que parecía encapsular el valle.

Ahora estaba esperando relajada al camarero en el interior del salón de un pequeño café del pueblo. Estaba sentada en una cómoda mesita justo al lado de unos grandes ventanales. Era un día frío y húmedo. Desde su lugar podía observar el lago, cubierto de una mezcla  de neblina y una fina lluvia que caía mientras daba un tono melancólico al paisaje.

Parecía que la tristeza le había invadido su alma. Se sentía nostálgica y en la soledad del momento no dejaba de reflexionar. Absorta en sus pensamientos, apenas escuchó al mesero, que cortésmente le dejó una taza humeante de café acompañado de un par de bocadillos de chocolate. El hombre le dirigió una leve reverencia, y mostrando una suave sonrisa se alejó para dejarla nuevamente con sus pensamientos.

Calladamente decidió esperar a que las gotas dejaran de caer antes de partir a su trabajo. Pensó en la noche anterior, en la que su recato habitual se había visto desbordado por el deseo y la lujuria acumulados en las semanas que habían precedido al desenlace inesperado.

Había pasado la noche con Alphonse, el marido de su amiga de toda la vida, Lena. Sentía una mezcla de suciedad, desencanto y sobre todo, incomodidad. Tal vez a su amante ocasional le pasaba algo parecido. 

Pensó en los acontecimientos que le habían desbordado. Retrocedió a la mañana temprano, cuando el día había iniciado con un cielo claro y despejado. Completamente desnuda, se había despertado muy temprano, casi de madrugada. Había deslizado su cuerpo silenciosamente entre las sábanas para no despertar a Alphonse, se había duchado y, una vez cambiada, abandonó la casa. No dejó ninguna nota. Miró por unos instantes al hombre y supuso que  entendería. En todo caso, ya se verían más tarde o más temprano.

No tenía ninguna idea sobre lo que sucedería a partir de allí. En realidad, no le importaba demasiado. Alina estaba casada desde hacía muchos años con Johann. Se habían conocido con Lena en la época de estudiantes de facultad. Juntas, habían crecido y luego de conocerlos, se comprometieron con sus actuales maridos. Los cuatro se habían vuelto inseparables. Hasta ahora, pensó amargamente.

Un dejo de dolor le atravesó  el alma al entender que todo había cambiado en unos instantes para su pequeño universo de cuatro.

Tomó un sorbo de café mientras recordaba algunas escenas de la noche anterior. Le venían imágenes que al azar daban vueltas en sus pensamientos. No podía dejar de pensar en las caricias lascivas que se propinaron con Alphonse.  Nunca se lo habría imaginado en ese rol. Simplemente había sucedido. Se había asombrado tanto de las cosas que había hecho espontáneamente, que llegó a pensar en sí misma como en otra persona. Johann nunca le había hecho sentir lo que experimentó la noche anterior.

Sin quererlo ni planearlo, se estaba excitando nuevamente. Trató de pensar en otra cosa.

Lejos de mejorar, el clima había empeorado. Sintió la vibración de su teléfono. Miró el display y la foto de un sonriente Alphonse le invitaba a hablar. Ignoró al dispositivo sin molestarse en contestar. Seguramente tendrían mucho tiempo para hablar. Sólo que no quería hacerlo ahora. No deseaba sentirse presionada. Por ahora, tenía muchas cosas para pensar.

Le pareció que el camarero le observaba demasiado. Sonrió para sí misma. Una conciencia culpable era difícil de controlar. Pensó en lo difícil que podía ser llevar una doble vida. Las emociones que un alma transitaba mientras los acontecimientos y el azar precipitaban todo tipo de pensamientos. La fragilidad de la vida, los pequeños detalles que finalmente se descontrolaban para dejar pequeños indicios aquí y allá. La catarata de conclusiones que se generaban con esos minúsculos indicios cotidianos que terminaban destrozando tantas vidas.

Recordó los terremotos pasionales, los gritos histéricos y las escenas dantescas que no pudieron explotar. Y la sensación de impotencia y cólera que le había envenenado el alma. Experimentaba en carne propia el amargo sabor de los engaños y las heridas que tardarían un tiempo en cerrar. Todo eso había sido inevitable. Las cosas habían terminado explotando, mientras se rompía el armónico orden natural en el que vivía.

Ninguna mentira persiste indefinidamente. Puede parecer que el final está lejos y que tarda mucho tiempo en llegar. Pero como Alina había experimentado, todo llega. Y como la última parada de un viaje, todo camino llega a un final. Y así las vidas se terminan transformando.

Alina nunca pensó que acabaría siendo amante de Alphonse. Simplemente sucedió. Dos almas inmensamente solitarias y desdichadas se habían encontrado. Y ahora su conciencia no le dejaba en paz.

No se sentía sucia ¿Por qué debería sentirse así? Irónicamente su alma apenas podía sentir algo de culpa. Se preguntaba honestamente si deseaba enamorarse nuevamente. ¿O simplemente se había dejado llevar por un momento de lujuria?

Tendría que averiguarlo. Se habían producido muchas heridas hasta ahora como para lastimar también a su casual amante de una noche. Era por eso que no quería hablarle.

 

 

Capítulo2. Sospecha

 

Las sombras habían ganado nuevamente el cielo de la mañana.  Miró distraídamente el reloj y decidió que aún tenía tiempo para seguir disfrutando de su frugal desayuno. Podía ver a través delas ventanas cómo se había levantado una brisa y según veía las reacciones de la gente, pensó que la temperatura había disminuido. Pequeñas gotas de llovizna habían comenzado a caer.

Un poco más abajo, después de un pequeño jardín,  podía ver  la vereda detrás de una pequeña y grácil barandilla. La ventana que estaba junto a su mesa, estaba algo sobre elevada con respecto a la vereda. El jardín que se extendía entre la pared del café y la barandilla se veía bellamente alfombrado por césped. Desperdigadas aquí y allá podían verse cúmulos de flores multicolores que completaban un paisaje romántico y bucólico.

Las personas apresuraban sus pasos, tratando de soportar mejor las ráfagas de viento que los envolvían, en un intento de protegerse del agua y del frío.

Bebió un sorbo de café y tomó un pequeño bocado de chocolate. Le hubiera gustado tener  compañía porque sentía que la soledad le invadía. No era una sensación nueva.  Muy pocas amigas, un marido poco presente. Sí. Definitivamente su vida era solitaria.

Miró el reloj de su celular y pensó que era hora de partir a su trabajo. Se enfundó en su campera arrebujándose lo mejor que pudo. Volvió a sentir la vibración de la llamada de Alphonse. Volvió a ignorarlo con un dejo de fastidio. Le incomodaba que intentaran apresurar sus decisiones. Pensó en la noche de sexo. En las caricias. Y trató de ser comprensiva con la psicología masculina. De alguna manera, su amante pensaba que habían formalizado algún tipo de vínculo. Lo cierto es que para ella, sólo había sido sexo. Lujurioso probablemente, pero sólo sexo.

Todo era muy reciente y se negaba a comprometerse en una nueva relación.

Alina era una notable concertista y profesora de piano, además de poseer una gran belleza y un notable carisma. Enseñaba en un conservatorio local y solía alternar las clases con conciertos públicos y privados en diferentes localidades e instituciones del centro europeo.

A través de sus años de carrera, había logrado forjarse una reputación y su carácter alegre y amable le había permitido tener la simpatía de muchos colegas. Se involucraba con la comunidad y en varias ocasiones había ofrecido conciertos a beneficio de diversas instituciones.

Gran parte de su tiempo enseñaba en el conservatorio local y el resto del día se dedicaba a ensayar en su hermoso piano Blüthner, del que era una orgullosa propietaria. Había adquirido el instrumento con sus primeros ingresos, recién llegada a la ciudad. En su casa solía recibir a algunos estudiantes privados, deseosos de mejorar su técnica y lograr consejos para mejorar la calidad de sus interpretaciones.

Alina estaba casada con Johann, al que conocía desde su juventud.  La relación de ambos parecía lo suficientemente armónica como un cuento de hadas, pero toda esa imagen fantástica en algún momento se quebró de un modo que nunca nadie hubiera imaginado.

Desde unas semanas atrás, Alina comenzó a notar pequeñas señales que le indicaban que algo andaba mal en el matrimonio. Johann habitualmente llegaba tarde a casa del trabajo, pero últimamente se mostraba distante y alejado. Sus horarios ya no eran regulares y definitivamente  pasaba menos tiempo con ella.

Al principio pensó que podía ser sólo una fase o el estrés laboral por los proyectos que llevaba adelante, pero su intuición le decía que había algo más. La mirada de su esposo había perdido franqueza y diafanidad. Sonaba ridículo, lo sabía, pero no lograba acallar la alarma que resonaba en el interior de sus pensamientos.

Una tarde, venciendo sus objeciones mentales,  decidió seguir a Johann sin que él lo supiera. Lo vio entrar a un café y, sin pensarlo demasiado, decidió entrar detrás.  Allí, ocultos entre las sombras, observó a su esposo abrazar y besar a su amiga de toda la vida, Lena. La escena le había roto el corazón en mil pedazos. Al asumir lo que sucedía, las lágrimas cayeron silenciosamente mientras una sensación de rabia se apoderaba de su ser.

En lugar de confrontar a su esposo y a Lena en ese momento, Alina decidió guardar esa información y planear su venganza. Quería que ambos sintieran el mismo dolor que ella estaba sintiendo en ese momento.

Durante semanas se sumergió en la oscuridad de su despecho y comenzó a tramar un meticuloso plan. Investigó a través de internet los diversos medios que tenía para controlar el paradero de los amantes. Descubrió sus horarios, exploró sus debilidades y hurgó tratando de llegar a sus secretos más profundos. Investigando un poco por aquí y por allá, creyó entender que Alphonse, el marido de Lena, desconocía todo el asunto.

Llegó a considerar cuidadosamente hacerle partícipe del secreto, pero se convenció a sí misma de la necesidad de contar con más pruebas que un abrazo, un beso y un café. Así fue que terminó sumergiéndose en sus propias pasiones y descubrió nuevas habilidades que le ayudaron a continuar con un plan doloroso pero necesario.

 

 

Capítulo 3. Las pruebas

 

De alguna manera Alina trató de mantener la calma para saber qué acciones tomar. Sabía que quería confrontar a los amantes, pero en primer lugar no quería quedar expuesta como una loca. Sin pruebas, seguramente eso pasaría.

Tenía que manejar la situación fría y emocionalmente. Necesitaba darles un escarmiento. No sólo por rencor liso y llano, sino por la profunda decepción que había resultad o de la deslealtad de su esposo y su amiga de toda la vida. Podía llegar a entender un engaño de Johann, pero ¿con su amiga más cercana? ¿Qué clase de cerdo egoísta podía llegar a ese extremo?

Por supuesto sabía que Lena no era mejor. ¿Qué clase de perra se abría de piernas con el marido de una amiga de tantos años? Pensaba honestamente hablar con Alphonse, pero necesitaba pruebas contundentes. No podía llegar a él con chismes y suposiciones. Alina se caracterizaba por ser una persona analítica y práctica. Lo primero que necesitaba era controlar de alguna manera el derrotero de su esposo y Lena.

Lo primero que hizo fue comprar dos localizadores GPS a través de internet. Como dirección de entrega fijó su oficina en el conservatorio. Eso evitaría que su marido sospechara. Tuvo que esperar menos de veinticuatro horas. Con los dispositivos en su poder, esperó a estar sola y tranquila en casa para mirar unos videos de configuración. Pudo comprobar que no le generarían ninguna dificultad.

Al otro día se dirigió a un comercio para adquirir dos chips de telefonía celular, cuidándose muy bien de pagar con la tarjeta que Johann no podía controlar. Insertó cuidadosamente los chips en los rastreadores y esperó por la activación de los números. Activados los chips, verificó el contacto con los dispositivos mediante mensajes de texto.

Enviando un mensaje a cualquiera de los chip del rastreador, éstos le devolvían las coordenadas de su posición actual. Tenía la opción de contratar un servicio de seguimiento satelital para saber exactamente el destino de los amantes, pero por ahora eso era suficiente. Generalmente los encuentros amorosos, según pensaba, se producían mediante el quiebre de los horarios habituales de Johann.

Conocía bien los horarios de su esposo y no le fue difícil sonsacar los horarios de su ahora ex amiga mediante conversaciones cuidadosamente dirigidas. Conocía los horarios de trabajo de la perra y no fue difícil sacarle los horarios del gym y del salón de belleza al que solía asistir. Un par de llamadas a Alphonse fingiendo no encontrarla en la casa, le sirvieron para corroborar los dichos de Lena. No tenía certeza sobre si Lena decía la verdad y hablar con el marido le confirmó que al menos en eso, la mujer no le había mentido.

Colocar el rastreador en el auto de Johann fue ridículamente fácil. El idiota pensaba que tenía una mujer estúpida y relajado, no estaba alerta ni cuidaba sus movimientos. Si no calculaba mal, Alina pensó que esta situación llevaba alrededor de unos seis meses. 

Esperó paciente en la cama a que su esposo durmiera profundo y silenciosamente, se deslizó fuera de la cama, para ir hasta el garaje. Abrió el maletero y levantando la alfombra desde un borde, ubicó el rastreador debajo. Miró cuidadosamente y una vez satisfecha, cerró el maletero. Volvió al lado de su compañero.

Instalar el dispositivo en el auto de Lena no fue tan sencillo, pero tampoco demasiado complicado. Esperó hasta forzar un encuentro “casual” con Alphonse cuando éste salía de su oficina. Sabía que su trabajo le llevaba frecuentemente a realizar trámites externos. Con la excusa de inscribirse en un gimnasio, le preguntó al marido de Lena en dónde estacionaba su auto, fingiendo que pensaba ir al mismo gym y usar el mismo estacionamiento. Sin sospechar lo más mínimo, Alphonse le dio la información.

Hasta allí fue Alina. Usando su encantador carisma y armando una buena historia, terminó contratando un espacio de parking en el edificio, justo en el tercer piso, el mismo en donde Lena tenía el espacio para su vehículo. Pagó en efectivo y por supuesto, dio un nombre falso.

Lo que vino después de eso, fue fruto de una investigación relativamente sencilla. Johann al parecer, estaba tan confiado o tan excitado que no tenía imaginación para esforzarse demasiado inventando coartadas creíbles. Alina pudo comprobar que cada vez que su marido rompía la rutina, el horario coincidía con la hora de gym de su amiga. A través del seguimiento del GPS pudo comprobar que mientras Lena dejaba el auto en el estacionamiento, su marido entraba al edificio para pasarle a buscar discretamente.

Por las coordenadas vio que se dirigían a un hotel en las afueras de la ciudad. Después de una o dos horas, Johann dejaba nuevamente a Lena en el estacionamiento y ambos retornaban a sus casas. Esto sucedía entre una o dos veces por semana. Con razón el follón decía que estaba “cansado”. Fornicaba como conejo con su amiga y por supuesto, sólo le quedaban fuerzas para “cumplir” durante el fin de semana. Menuda mierda de persona.

Alphonse permanecía totalmente ajeno a estos horarios porque claro, Lena le hacía creer que estaba en el gimnasio cuando se revolcaba con Johann. Necesitaba pruebas. Consiguió una peluca y unos buenos anteojos. No tenía problemas económicos que le impidieran seguir con su plan. Contrató un utilitario por treinta días y lo pagó a través de su cuenta personal. Se aseguró que los vidrios estuvieran espejados.

Usando la cochera, se aseguró de llegar y aparcar en su espacio media hora antes que llegaran los amantes. Su perra amiga iba al gym los martes y los viernes. Los mismo días en los que su esposo “tenía problemas” para llegar a horario. Fotografió el momento en el que Johann se besaba en la boca con Lena. Esperó unos segundos y después los siguió. Llegó al hotel justo cuando la pareja estaba entrando en el auto de su esposo.

Siguió la rutina por dos o tres encuentros, lo suficiente como para reunir material fotográfico que mostrarle a Alphonse. Alina sabía que ahora vendría la parte dura. Y lo lamentaba por Alphonse, al que consideraba una buena persona.

 

 

Capítulo 4. Revancha

 

No fue fácil, pero Alphonse, igual que Alina, tenía algunos indicios que indicaban que algo no iba bien en su matrimonio. No estaban pasando por un buen momento.

Es cierto que no esperaba esta revelación. Y mucho menos los videos de sus pareja engañándolo.  Juntos pudieron seguir las coordenadas de los GPS y todos los movimientos de los amantes, constatando el horario y los días que se encontraban en el estacionamiento para ir a los hoteles que solían elegir para sus encuentros.

Permanecían en las habitaciones por alrededor de una hora y emprendían el regreso al estacionamiento. Desde allí partían cada uno a sus casas. La pianista tenía varias filmaciones que mostraban la entrada y salida de los hoteles y algunos videos de los besos que se daban. No tenían filmaciones dentro de las habitaciones, pero eso no era necesario. Había suficiente evidencia de muchos actos ocultos que indirectamente relataban los fragmentos que faltan de esa película bizarra y asquerosa.

Alphonse necesitó de uno o dos días para reponerse y empezar a pensar en qué haría al respecto. Le había afectado de igual modo que a Alina. Lo más doloroso era la deslealtad. Ambos podían entender una infidelidad, pero lo que hacía intolerable al acto en sí mismo, era el haberlo hecho frente a sus caras, fingiendo inocencia durante las veladas que habían pasado juntos. Las reuniones, las charlas, las sonrisas y el ambiente de amistad.

Todo eso había sido saboteado y mancillado por un par de irresponsables y habían vuelto intolerable la situación que en cierta forma los había herido como una afrenta.

La pianista había tenido más tiempo para reflexionar, y de cierto modo tenía un plan en mente para  tomarse revancha en esta traición. Los amantes habían dejado al descubierto un conjunto de heridas que necesitaban cicatrizar mientras las emociones y los sentimientos que habían despertado se enfriaban poco a poco.

La idea era sencilla. Alina y Alphonse forzaron una última cena de amigos con sus parejas. Fingieron haber pagado un viaje para los cuatro a un destino turístico por un fin de semana. Una salida conjunta a un destino de placer. La “sorpresa” era  que, después de cenar, debían ir al aeropuerto para embarcarse a su destino.

Cenaron, fingieron y al terminar la velada, Alphonse y Alina, que habían empaquetado todas las pertenencias de sus parejas en simples maletas, dejaron las valijas fuera de la casa con la excusa de esperar al taxi. Lena y Johann se mostraron perplejos cuando les cerraron las puertas en la cara. Y mucho más cuando los videos y las fotos llegaron a sus celulares exponiendo el juego de los desleales amantes.

Alina y Alphonse disfrutaron por unos momentos de su pequeño triunfo.

Por supuesto que eso no había terminado. Todos los amigos y los conocidos de ambas parejas terminaron recibiendo un mensaje y algunos videos que los pusieron en conocimiento de las novedades.

El resto de la noche, Alina y Alphonse hablaron como nunca lo habían hecho hasta entonces. La conversación necesariamente derivó en aspectos sentimentales. Consolaron mutuamente sus corazones destrozados. Y el comienzo de una relación que mezclaba empatía, compasión y sentimientos encontrados, fue girando lentamente a un modelo de consuelo que desde la ruptura les mostraba una nueva sensación de libertad.

Pasaron la noche juntos. A la mañana siguiente Alina había deslizado su cuerpo silenciosamente entre las sábanas para no despertar a Alphonse. Se duchó y, una vez cambiada, abandonó la casa sin dejar ninguna nota. Miró por unos instantes al hombre desnudo y supuso que  entendería. En todo caso, ya se verían más tarde o más temprano.

Probablemente sus vidas seguirían enlazadas en las manos del destino. Destino que les había unido prometiendo un futuro más venturoso que el pasado. El nuevo día hacía parecer la noche anterior muy, muy lejana.

 

FIN





 

 

 

 

 

 

 

🔹 Ir a la Sección "Cuentos de Amor y Drama” 

🔹 Ir a la Portada de la Web

🔹 Ir a la Sección “Mapa del Sitio” 

🔹 Ir a la Sección “Novedades de Esta Web” 

 






🏷️ Tags:

#Revancha 
#Infidelidad 
#Venganza 
#Traición 
#Amor 
#Desamor 
#Parejas 
#Secretos 
#Engaño 
#Relaciones 
#Deseo 
#Pasión 
#Drama 
#Romance 
#Amistad 
#Mentiras 
#Justicia 
#Perdón 
#SegundasOportunidades 
#HistoriasDeAmor 
#Cuentos 
#RodriacCopen