✨ Curiosidades Históricas
🔥 ¿Que Diablos Estoy Escribiendo?
por Rodriac Copen
⚠️ Al final del artículo encontrarás los links a las biografías, artículos y trabajos mencionados. ¡De nada! ⚠️
Los escritores solemos ser los menos objetivos al momento de evaluar nuestros propios trabajos.
Hay en la historia muchos ejemplos de obras que sus propios autores no supieron valorar correctamente... y terminaron por encontrar millones de lectores
Hay una pregunta recurrente que los escritores nos hacemos alguna vez que otra vez: «¿esto que he escrito será bueno?»
Y después viene un segundo cuestionamiento, incluso más difícil: «¿a la gente le gustará?»
El problema es que probablemente los escritores somos una de las personas menos indicadas para responder a esas preguntas.
No porque seamos incapaces de juzgar nuestros propios trabajos. Un escritor experimentado puede detectar problemas de estructura, personajes débiles, diálogos artificiales, capítulos que necesitan una revisión o cabos sueltos en una ficción.
El problema está en otra parte.
Porque los escritores sabemos cuánto tardamos en escribir nuestros trabajos. Recordamos las escenas que no funcionaban, los emparches que implementamos. Conocemos los capítulos que reescribimos varias veces. Recordamos las "ideas brillantes" que finalmente eliminamos. Sabemos qué personaje surgió de una experiencia personal y cuál nació simplemente porque necesitábamos llenar un agujero argumental.
Pero, sobre todo, carecemos de la distancia objetiva que tienen los lectores.
El lector abre el libro sin conocer nada de todo eso. No sabe cuánto costó escribirlo. No sabe qué partes desesperaron al autor. No sabe qué escena fue escrita a las tres de la mañana después de tres semanas de bloqueo.
Simplemente lee.
Y en ese acto, puede ocurrir algo extraordinario, como encontrar "algo" que el propio autor no sabía que estaba allí.
La historia de la literatura, del cine y de la música está llena de ejemplos de este tipo.
🎯 Pensé que no valía gran cosa, pero funcionó
Stephen King probablemente sea uno de los mejores ejemplos.
Cuando King comenzó a escribir "Carrie", no estaba convencido de que aquella historia tuviera futuro. Escribió apenas unas páginas y terminó tirándolas a la basura.
Pero su esposa, Tabitha, las encontró, las recuperó y las leyó. Y le dijo que continuara.
King contó posteriormente que ni siquiera le gustaba demasiado Carrie White, la protagonista, y que durante buena parte de la escritura no confiaba demasiado en el proyecto. [1]
Aquella novela que estuvo a punto de terminar en un cesto de papeles acabó convirtiéndose en su primera novela publicada y en el lanzamiento de una de las carreras literarias más importantes de la literatura popular contemporánea. [2]
Hay algo especialmente hermoso en esta historia.
King no necesitó que alguien le dijera que la novela era perfecta. Necesitó que alguien le dijera que había algo allí que merecía seguir existiendo.
Afortunadamente, tuvo una esposa que creyó en su trabajo. Yo nunca fui tan afortunado...jajaja 😀.
🎯 Era demasiado rara
Hoy "Una Arruga en el Tiempo" (A Wrinkle in Time) es un clásico de la literatura juvenil y de la ciencia ficción.
Pero cuando Madeleine L'Engle terminó el manuscrito, las editoriales no parecían saber qué hacer con él.
Recibió alrededor de 26 rechazos.
Porque era demasiado extraño. Y a ciencia cierta, nadie sabía en donde encajaba.
¿Era literatura infantil? ¿Era literatura adulta? ¿Era ciencia ficción? ¿Era fantasía? ¿Era una novela religiosa? ¿Y por qué la protagonista era una chica?
La dificultad para clasificarla se convirtió en uno de los obstáculos de su publicación. Finalmente Farrar, Straus & Giroux decidió apostar por ella. Un año después ganó la Medalla Newbery y terminó vendiendo millones de ejemplares. [3]
Y aquí aparece una de las grandes trampas del mercado, colega: que algo sea difícil de clasificar no significa que sea difícil de vender.
A veces lo "raro" significa exactamente lo contrario.
🎯 Lo escribí porque me gustaba la ciencia
Ya he hablado en otro artículo sobre Andy Weir (abajo tienes el link).
Como todos sabemos, hacerse "famoso" es algo azaroso e imposible de programar si eres escritor. Andy Weir no comenzó "The Martian" pensando en construir una carrera literaria internacional.
Era, esencialmente, un proyecto personal. Y fue publicando la novela capítulo a capítulo en Internet.
Los lectores (esa maravillosa comunidad que nos sigue como si fuéramos estrellas de rock) comenzaron a seguir la historia.
Y después le pidieron una versión electrónica. Weir terminó colocando el libro en Amazon por 99 centavos, el precio mínimo permitido en aquel momento.
El resultado fue espectacular: la edición Kindle llegó a vender unos 35.000 ejemplares en tres meses, antes de que la novela fuera adquirida por una editorial tradicional. [4]
Después llegó la película de Ridley Scott. Y Matt Damon. Y todo lo demás... mujeres y sexo desenfrenado...( ná... mentira jaja).
Lo interesante no es solamente que un libro autopublicado triunfara.
Es que el proceso fue exactamente inverso al que muchos escritores imaginamos.
Primero llegaron los lectores. Después llegó la industria.
Y cuidado con eso: ES EL PROCESO QUE ACONSEJO para los escritores que inician. CREAR UNA COMUNIDAD primero... las ventas después.
🎯 No sé si alguien querrá publicar esto
Dune era enorme: compleja, lenta de leer, política, ecológica, religiosa, filosófica. Y muy difícil de clasificar.
Herbert recibió aproximadamente una veintena de rechazos antes de encontrar editor. Finalmente la publicó Chilton, una compañía conocida principalmente por sus "manuales de reparación de automóviles". [5]
Es una de esas ironías que parecen inventadas por un guionista: una de las grandes epopeyas de la ciencia ficción apareció publicada por una editorial de manuales para reparar coches.
El mensaje para un escritor es magnífico: a veces no es que tu libro sea demasiado raro. Es que todavía no has encontrado quién sabe leerlo.
Lástima que las últimas versiones eligieron a Timothée Chalamet... un aniquilador serial de personajes interesantes.
🎯 Probablemente será un libro infantil más
El primer "Harry Potter" apareció en 1997 con una tirada inicial extraordinariamente pequeña para lo que vendría después.
Bloomsbury imprimió solamente 500 ejemplares de la primera edición en tapa dura, de los cuales unos 300 fueron destinados a bibliotecas. [6]
Por supuesto, no significa que Rowling pensara que había escrito un mal libro.
Pero sí demuestra algo: la industria no estaba preparada para el tamaño del fenómeno que tenía delante.
Nadie imprime 500 ejemplares pensando que acaba de crear una de las mayores franquicias culturales del planeta.
🎯 No quería escribir esto
Este caso es delicioso. El editor Thomas Niles le pidió a Louisa May Alcott que escribiera un libro para niñas.
Alcott no estaba particularmente interesada porque prefería escribir cuentos. Incluso anotó en su diario que no disfrutaba demasiado con aquel trabajo.
Los primeros capítulos tampoco parecían convencer demasiado a nadie.
Sin embargo, "Mujercitas (Little Women) terminó convirtiéndose en una de las obras fundamentales de la literatura estadounidense y mundial. [7]
Es decir: una obra que la autora escribió porque se lo pidió su editor terminó siendo mucho más importante que algunos de los proyectos que ella había elegido personalmente.
🎯 Mi libro más importante será otro
Fitzgerald esperaba bastante de "The Great Gatsby", pero las ventas iniciales fueron decepcionantes.
En 1925 vendió menos de 20.000 ejemplares durante sus primeros meses y no produjo el gran beneficio económico que Fitzgerald esperaba. [8]
El escritor murió en 1940 y no llegó a contemplar la dimensión de la transformación posterior.
Con el tiempo, "Gatsby" pasó de ser una decepción comercial a convertirse en uno de los grandes clásicos de la literatura estadounidense.
Y esto introduce una distinción importante: éxito comercial y éxito literario no son necesariamente la misma cosa.
Y tampoco ocurren necesariamente al mismo tiempo. Algunos trabajos requieren de más tiempo para llegar a "su público".
🎯 Quiero escribir algo que no parezca una novela de terror
Stephen King es conocido como maestro del terror, pero en "Different Seasons" quiso demostrar que podía escribir fuera de ese territorio.
Allí apareció "Rita Hayworth and Shawshank Redemption", una novela corta sobre un hombre encarcelado injustamente.
No era el King que muchos lectores esperaban. Y terminó convirtiéndose en una de sus historias más conocidas gracias a la película "The Shawshank Redemption". [9]
Lo interesante es que la obra cinematográfica acabó eclipsando incluso, en popularidad, a la novela corta original.
Esta es una gran lección: una obra secundaria para un autor puede convertirse en una obra central para el público.
🎯 ¿Qué demonios estoy escribiendo?
Kurt Vonnegut llevaba años intentando escribir sobre el bombardeo de Dresde, experiencia que había vivido durante la Segunda Guerra Mundial.
El resultado fue una novela extrañísima: guerra, humor negro, ciencia ficción, viajes temporales, trauma. Un protagonista que aparece atrapado en el tiempo.
Matadero Cinco (Slaughterhouse-Five) terminó siendo el primer bestseller de Vonnegut y permaneció 16 semanas en la lista de The New York Times. [10]
Lo que parecía una mezcla difícil de clasificar terminó convirtiéndose en un clásico antibélico.
🎯 La canción es demasiado larga
El fenómeno no pertenece solamente a los libros. Cuando Queen grabó "Bohemian Rhapsody", la canción duraba aproximadamente seis minutos y rompía todas las convenciones de un single pop.
La compañía discográfica quería recortarla. Mercury se negó.
La estructura tampoco era convencional: balada, ópera, rock y una nueva transición final.
El DJ Kenny Everett comenzó a reproducirla en la radio y la respuesta del público ayudó a demostrar que la canción podía funcionar tal como estaba. [11]
Hoy resulta difícil imaginar un mundo en el que alguien hubiera pensado: «Esta canción es demasiado rara para ser un éxito.»
🎯 Es una canción de ciencia ficción rara
David Bowie escribió Space Oddity inspirado en buena medida por 2001: A Space Odyssey, no simplemente por la llegada del hombre a la Luna, como se creyó posteriormente. [12]
El tema se convirtió en su primer gran éxito británico.
Pero durante un tiempo existió incluso el peligro de que quedara reducido a una especie de canción novedosa relacionada con el programa espacial.
La historia posterior demostró algo diferente. Major Tom terminó convirtiéndose en uno de los personajes musicales más reconocibles de Bowie.
La canción no solamente encontró público, encontró un lugar dentro de la identidad artística de su autor.
🎯 Esto es demasiado barato
Oren Peli rodó "Paranormal Activity" por aproximadamente 15.000 dólares.
No había una gran producción, ni estrellas, ni decorados espectaculares.
La película se apoyaba precisamente en lo contrario: una cámara doméstica, una casa y la imaginación del espectador.
Paramount terminó comprándola y convirtiéndola en un fenómeno mundial.
La película recaudó cerca de 194 millones de dólares según las cifras disponibles. [13]
Es uno de esos casos que deberían hacer pensar a cualquiera que está empezando: el presupuesto de una obra y su impacto cultural no mantienen necesariamente una relación proporcional.
🎯 Esto costó casi nada
Daniel Myrick y Eduardo Sánchez rodaron The Blair Witch Project con un presupuesto aproximado de 60.000 dólares.
La película terminó recaudando alrededor de 249 millones de dólares en todo el mundo. [14]
Pero hay algo más importante que las cifras: los realizadores descubrieron que el misterio podía ser parte del producto.
La campaña de Internet alimentó la idea de que aquello podía ser material documental real. El público empezó a participar en la construcción de la leyenda. Y allí aparece una característica que se repetiría después: el público no solamente consume una obra; puede ayudar a construirla.
🎯 La película no funcionó (1)
"The Princess Bride" no fue un gran éxito cinematográfico en su estreno.
Tuvo críticas positivas, pero un rendimiento comercial bastante modesto. Después llegó el VHS. Y ocurrió algo curioso.
La película empezó a encontrar espectadores que la veían una y otra vez. Frases, personajes y escenas comenzaron a circular entre generaciones.
Terminó convirtiéndose en una película de culto. [15]
La película no fracasó exactamente. Pero tampoco fue el fenómeno inmediato que podría haber esperado Hollywood. Su verdadero éxito llegó después.
🎯 No funcionó en los cines (2)
Los hermanos Coen ya eran directores reconocidos cuando hicieron "The Big Lebowski".
Por eso este caso es ligeramente diferente. No era una película hecha sin expectativas. Pero sí demuestra otra clase de error de predicción.
El público inicial no respondió como se esperaba. La película obtuvo unos 48 millones de dólares en todo el mundo, frente a un presupuesto de unos 15 millones. [16]
Pero con el tiempo apareció algo que nadie podía medir en marzo de 1998: el culto.
DVD, proyecciones, convenciones.
Hoy resulta difícil imaginar "The Big Lebowski" como una película que alguna vez decepcionó comercialmente.
🎯 No funcionó (3)
Mike Judge tampoco consiguió un gran éxito con "Office Space" en los cines.
La película recaudó aproximadamente 10,8 millones de dólares frente a un presupuesto de unos 10 millones. [17]
Pero después llegó el vídeo doméstico. Y luego Comedy Central. Y finalmente Internet.
Y entonces ocurrió algo maravilloso: la película encontró exactamente al público que necesitaba.
El fracaso inicial no había demostrado que la película fuera mala. Había demostrado que su público no estaba suficientemente concentrado en las salas de cine en aquel momento.
🎯 No era el libro que esperaba escribir
Cormac McCarthy era ya un escritor prestigioso cuando publicó "The Road".
Pero la novela tenía características poco comerciales: un mundo devastado, muy pocos personajes, un padre y un hijo, un paisaje postapocalíptico sin grandes escenas de acción.
Y, sin embargo, la novela encontró un público enorme. La selección del libro por el club de lectura de Oprah produjo un nuevo salto de ventas; antes de esa intervención llevaba unas 138.000 copias de tapa dura según Nielsen BookScan. [18]
Lo interesante es que una obra literaria de altísima exigencia consiguió cruzar una frontera que normalmente parece difícil de atravesar: la literatura de prestigio y el gran público.
🎯 La película que nadie esperaba que fuera importante
Aquí tenemos otro caso de una obra que demuestra que el momento de estreno no necesariamente determina el destino de una creación.
La película pasó relativamente desapercibida en los cines. Después llegó el vídeo doméstico. La televisión. Y después la masividad de internet.
Y lentamente se convirtió en una de las películas más queridas de las últimas décadas.
La paradoja resulta fascinante. Una historia que nació como una novela corta dentro de una colección de Stephen King terminó convirtiéndose en una película que para millones de espectadores es prácticamente una obra independiente. [19]
🎯 El problema de juzgar tu propia obra
Aquí llegamos a la cuestión verdaderamente interesante. ¿Por qué ocurre esto? ¿Por qué un escritor puede equivocarse tanto al valorar su propia obra?
Hay varias razones.
1. El escritor conoce los defectos
Cuando lees tu propio manuscrito, sabes dónde están los cadáveres. Sabes qué escena arreglaste a último momento. Sabes que ese diálogo nació porque no sabías cómo llevar la historia hasta el capítulo siguiente. Sabes que aquel personaje fue creado para solucionar un problema estructural. Pero eso no lo sabe el lector. Para él, todo forma parte de la experiencia.
2. Confundimos dificultad con valor
Un escritor puede pensar "esta novela me costó muchísimo". Pero el lector no sabe cuánto costó. Y en realidad tampoco le importa. El lector no compra tus horas de trabajo. Compra una experiencia.
Por eso una escena escrita en veinte minutos puede emocionar más que una escena trabajada durante tres meses. Y una novela escrita durante diez años puede resultar menos interesante que un cuento improvisado en una semana. El esfuerzo es importante para el autor. Pero no necesariamente para el lector.
3. Confundimos rareza con falta de público
Este es uno de los errores más frecuentes. Pensar que "algo es demasiado raro", o "no sé dónde ubicarlo", o el analisis del editor que dice "no pertenece exactamente a ningún género". La rareza puede ser un problema comercial. Pero también puede ser la razón por la que alguien recuerda una obra treinta años después.
🎯 El lector no compra lo que el escritor cree que está vendiendo
Este quizá sea el punto más importante. Tú, como escritor puedes pensar que has escrito una novela sobre inteligencia artificial. Pero puede que el lector lea tu ficción y diga "he leído una historia sobre la soledad".
Ya en otras notas he contado que la lectura no es una isla solitaria. Los lectores leen con todo el universo que les rodea: emociones, sentimientos, gustos, lecturas previas, cultura... etc
No existe el lector solitario que se abstrae de todo para leer tu trabajo. Involucra su propio mundo para tratar de entender lo que estás desarrollando. Y así y todo, tu envías un mensaje y el lector lee algo que puede ser completamente diferente.
🎯 El éxito tampoco es una propiedad exclusivamente literaria
Hay otra trampa. Cuando hablamos de "éxito" solemos mezclar cosas diferentes.
Un libro puede vender muchísimo y desaparecer de la memoria colectiva. Otro puede vender poco y convertirse en un clásico. Una película puede fracasar en taquilla y convertirse posteriormente en una obra de culto.
Una canción puede ser inicialmente considerada extraña y terminar definiendo la carrera de un músico. Un libro puede ser rechazado por veinte editoriales y encontrar finalmente millones de lectores. Y una obra puede incluso convertirse en algo completamente distinto de lo que su autor imaginaba.
Por eso quizá deberíamos distinguir al menos cuatro tipos de éxito: éxito comercial, éxito crítico, éxito cultural y éxito a largo plazo.
Y no siempre coinciden entre sí. Y en realidad, tampoco tienen por qué hacerlo.
🎯 La paradoja final
Quizá la conclusión más interesante de este artículo sea que un escritor necesita saber juzgar su obra, pero no debería confiar demasiado en su propia predicción sobre el futuro que le depara en el mercado.
Los autores debemos corregir, revisar, aprender de nuestros errores y aceptar las críticas leales y bienintencionadas.
Y debemos reconocer cuándo una historia no funciona. Pero no sabemos lo que sucederá en el futuro. Hay veces que los trabajos salen antes de que el mercado esté listo para ellos.
Hay una diferencia enorme entre decir que tu novela necesita trabajo, y decir esta novela nunca encontrará lectores. La primera afirmación puede ser cierta. La segunda es muchísimo más difícil de demostrar.
Porque nadie conoce todavía al lector que abrirá ese libro dentro de cinco años, ni al que lo descubrirá por casualidad. Tampoco al que lo recomendará. Ni al lector que encontrará precisamente en esa historia imperfecta algo que necesitaba leer.
Ya vimos que Stephen King tiró "Carrie" a la basura, Andy Weir publicó "The Martian" gratis. Frank Herbert recibió una montaña de rechazos antes de que una editorial de manuales de automóviles publicara "Dune". Madeleine L'Engle recibió 26 negativas por una novela que terminó ganando el Newbery.
The Great Gatsby decepcionó comercialmente. Office Space fracasó en los cines. The Princess Bride tuvo que esperar al VHS para explotar. The Big Lebowski necesitó años para encontrar a su público.
Y Bohemian Rhapsody tuvo que luchar contra la idea de que una canción de seis minutos y estructura operística era demasiado extraña para funcionar como single.
Todos estos casos tienen algo en común: alguien se equivocó al calcular el tamaño de su público.
A veces el escritor es el que se equivoca. Pero otras veces puede ser el editor, la discográfica. O todos ellos.
Y aquí aparece una idea que quizá convenga recordar cuando terminamos una novela y nos quedamos mirándola con esa mezcla de orgullo y espanto que conocemos tan bien los escritores: no sabemos qué libro hemos escrito hasta que alguien lo lee.
Podemos saber si está bien escrito, si funciona estructuralmente. Sabemos si hemos conseguido aquello que queríamos conseguir. Pero siempre habrán cosas que no podremos saber.
Y por cierto, no tenemos idea de como resonará ese libro dentro de la cabeza de un lector.
Y esa es precisamente la parte del arte que los artistas y los escritores no podemos controlar.
Quizá eso hace que escribir sea una actividad tan extraña. Porque a veces ponemos años de trabajo en construir algo y, cuando finalmente lo soltamos, el significado, el éxito y el destino de esa obra empiezan a depender de personas que nunca conoceremos.
Quizá, después de todo colega, eso que estás escribiendo te hará famoso... y aún no lo sabes 👀
Buena Escritura !!! ✍️😊🔥
Mencionado en el Artículo
[1] Stephen King | Transcript Now Online
[2] Nine masterworks that almost never happened | American Masters | PBS
[3] Madeleine L'Engle's 'A Wrinkle in Time' was rejected by publishers 26 times - The Washington Post
[4] The Martian (Weir novel)
[5] Frank Herbert's Epic Dune Series | Kirkus Reviews
[6] ROWLING, J. K. (b. 1965). Harry Potter and the Philosopher's Stone. London: Bloomsbury, 1997. | Christie's
[7] Little Women
[8] The Great Gatsby
[9] Stephen King | Different Seasons
[10] Slaughterhouse-Five
[11] Galileo! Galileo! How Freddie Mercury made Bohemian Rhapsody
[12] 2001: A Space Odyssey is fifty — David Bowie
[13] Paranormal Activity an Abnormal Success - CBS News
[14] The Blair Witch Project - Box Office Mojo
[15] The Princess Bride: William Goldman’s fantasy tale that became a classic of the VHS era | BFI
[16] The Big Lebowski - Box Office Mojo
[17] Office Space - Box Office Mojo
[18] Oprah Picks Cormac McCarthy's \"The Road\" - CBS News
[19] Rita Hayworth and Shawshank Redemption
Stephen King
👉 Carrie - Stephen King
Madeleine L'Engle
👉Una Arruga en el Tiempo - Madeleine L'Engle
Andy Weir
👉El Marciano - Andy Weir
👉La Fórmula del Éxito: The Martian
Frank Herbert
👉Dune - Frank Herbert
J.K.Rowling
👉Harry Potter - J.K.Rowling
Louisa May Alcott
👉Mujercitas - Louisa May Alcott
Francis Scott Fitzgerald
👉El Gran Gatsby - Francis Scott Fitzgerald
Kurt Vonnegut
👉Matadero Cinco - Kurt Vonnegut
Cormac McCarthy
👉La Carretera - Cormac McCarthy
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