miércoles, 28 de octubre de 2026

Diario de Rodriac: "Los Escritos Que Nunca Publicamos"

 



☀️ Diario de Rodriac

👁️ Los Escritos Que Nunca Publicamos
por Rodriac Copen


Algunas personas miran el pasado pensando que allí todo era mejor, mas feliz, mas pleno. Le llamo "el síndrome del viejazo" 😄, que dice que todo pasado fue mejor.

Pero por algunas razones en las que no voy a detenerme, jamás he aplicado esos filtros en mi vida. Siempre he preferido mirar hacia adelante, conservando la esperanza de que las cosas mejoren.

Y algunas cosas mejoraron, claro que sí; otras, no. Pero mirar el presente y el futuro con los ojos de la esperanza me ha permitido sobrevivir a la depresión.

No soy ingenuo. No alimento esa esperanza porque esté convencido de que todo será mejor, sino porque necesito creer que algo todavía puede serlo.

Hay libros, poemas y escritos testimoniales que los autores producimos, pero que, en definitiva, nunca publicaremos. Y no lo haremos por pudor 👀.

Algunos testimonios alarmarían a las personas cercanas. Porque relatan momentos en los que hemos estado demasiado cerca de nuestros propios abismos. Otros, observados fuera de las circunstancias que los originaron, parecen melodías bucólicas u odas de autocompasión. Y quizá lo sean. Odio generar compasión hacia mí mismo. 

Lo importante es que la distancia temporal suele modificar bastante la interpretación de nuestras propias palabras. Y por eso, cuando algo es testimonial... suelo meterlo al freezer 😂. Los testimonios internos no los publico "en caliente".

Así es que muchos testimonios permanecen cerrados en algún rincón del corazón. Y tal vez nunca se publiquen. En mi caso, no he encontrado todavía a alguien ante quien sienta que vale la pena abrir esas páginas.

En las redes observo numerosos testimonios que circulan sobre las relaciones sentimentales, las decepciones y las traiciones. Hay mucho discurso sobre la confianza quebrada, sobre las heridas que dejan las relaciones y sobre la necesidad de recuperar la propia independencia. 

Sin embargo, pocas veces encuentro reflexiones sobre esas pequeñas mezquindades cotidianas, esos gestos aparentemente insignificantes que terminan erosionando la confianza de quien busca en otra persona un puerto seguro donde amarrar sus sentimientos más profundos.

Así me he sentido durante muchos años: navegando en busca de un puerto en el que nunca he conseguido atracar con la seguridad de saber que allí podría quedarme.

He conocido momentos terribles. Y también esa extraña experiencia de la soledad en compañía, cuando la presencia de alguien no alcanza para mitigar la distancia emocional. Y, sin embargo, he seguido navegando como pude. No siempre con buen viento, ni con demasiada claridad sobre el destino.

Ahora, la vejez comienza a recordarme que el tiempo no es un recurso renovable. La perspectiva de que la vida tiene un horizonte cada vez más cercano ha modificado, curiosamente, mi relación con algunas de mis propias tormentas.

He convivido con la depresión durante buena parte de mi vida. Y la experiencia me ha enseñado algo que considero fundamental: reconocerla como un estado de nuestra mente, no como una verdad sobre nuestra existencia. 

Por terrible que pueda resultar un episodio, sé que sus síntomas pueden ceder. A veces tardarán más, otras menos, pero he aprendido que no debo confundir lo que siento durante una crisis con lo que realmente soy ni con lo que será mi vida cuando haya pasado.

No es que haya encontrado todas las respuestas ni que haya dejado de tener mis monstruos interiores. Quizá simplemente he aprendido a reconocerlos y a no concederles siempre el mando de la embarcación.

No tengo temor a la muerte. Pero tampoco he perdido el interés por el mañana.

En fin, sospecho que muchos escritores publicamos, de vez en cuando, testimonios de esta naturaleza. Los disfrazamos de reflexiones, los escondemos detrás de alguna metáfora o los presentamos como pequeñas observaciones sobre la condición humana. Son subterfugios del pudor, quizás, ante esa terrible soledad de las almas sensibles.

¿Qué puedo hacer con eso? 

No puedo pretender que la sensibilidad venga acompañada de un manual de instrucciones.

O quizá si, pero es una traducción no muy feliz de su idioma original, cualquiera sea ese.







 

 

 

 

 

 

 

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La SciFi Que Nadie Te contó: "Gilgamesh El Inmortal"

 



🍀 La SciFi Que Nadie Te contó

⌚ Gilgamesh El Inmortal
por Rodriac Copen


⚠️ Este artículo permite descargar y leer todo el material referenciado ⚠️



En la historia de la ciencia ficción argentina, Gilgamesh, el Inmortal ocupa un lugar singular. Unico. Y lo afirmo: es más importante para la historia argentina de la SciFi que "El Eternauta". Y es singular no solo por haber convertido una figura de la antigua Mesopotamia en protagonista de una saga futurista, sino por haber demostrado que la historieta nacional podía abordar cuestiones filosóficas, existenciales y universales sin renunciar a la aventura y al entretenimiento.

Creada por Lucho Olivera a fines de los años sesenta, la obra fue mucho más que una historieta de ciencia ficción: constituyó un experimento narrativo que combinaba mitología, historia, especulación científica y reflexión sobre el destino de la humanidad. En una época en la que la historieta era uno de los grandes vehículos de la cultura popular argentina, Gilgamesh demostró que una publicación comercial podía convertirse también en un espacio para explorar las grandes preguntas de la existencia.

Su legado no reside únicamente en las aventuras de un hombre condenado a vivir para siempre, sino también en la audacia de haber imaginado una ciencia ficción argentina capaz de dialogar con la historia universal y con las preocupaciones más profundas de la condición humana.

Gilgamesh, el Inmortal nació de la imaginación de Lucho Olivera, no de Robin Wood, como suele suponerse. 



🎯
Cómo nació Gilgamesh, el Inmortal

Luis «Lucho» Olivera (1942-2005) ya había alcanzado notoriedad con Nippur de Lagash, que creó junto con Robin Wood en 1967. Ambos compartían el interés por la historia y las civilizaciones antiguas, pero para Gilgamesh Olivera decidió emprender un camino propio: escribir y dibujar una historieta de ciencia ficción basada en el legendario rey sumerio. 

La primera historia apareció en el anuario de la revista D'Artagnan de Editorial Columba, correspondiente a 1969 —con fecha de tapa de enero de 1970 según algunas investigaciones—, bajo el título «Yo, Gilgamesh, el inmortal». Era un episodio unitario, no todavía una serie regular. 

La premisa era audaz: el personaje procedía de la mitología mesopotámica, pero Olivera lo transformaba en protagonista de una historia de ciencia ficción. En esta versión, Gilgamesh obtenía la inmortalidad gracias a un extraterrestre llamado Utnapistim. El antiguo monarca quedaba así condenado —o privilegiado, según cómo se mire— a contemplar el transcurso de los siglos y la transformación de la humanidad. 

En una entrevista realizada en 2001 y publicada posteriormente por Comiqueando, Olivera explicó varios aspectos de la creación y evolución de la historieta. Hay tres detalles que merecen atención:

✔ La libertad creativa: afirmó que Editorial Columba no le puso restricciones cuando propuso el personaje.

✔ Sus influencias literarias: mencionó que leía a Asimov, Bradbury, Philip K. Dick y Harlan Ellison, entre otros autores de ciencia ficción.

✔ La ambición filosófica: contó que quería incorporar reflexiones sobre Sócrates, Platón, santo Tomás de Aquino y Kant. También imaginó encuentros de Gilgamesh con Freud y Einstein. 
  
Puedes leer la entrevista completa aquí: «Lucho, por la historieta (parte 2)», en Comiqueando.

¿Y cuál fue la chispa original?

Acá hay que distinguir entre lo documentado y lo que todavía no pude confirmar: no encontré una declaración de Olivera que relate exactamente el instante en que se le ocurrió crear a Gilgamesh, ni una anécdota comprobada del tipo «estaba leyendo tal libro cuando se me ocurrió la idea». (El periodismo de investigación es duro... jajaja 😆)

Lo que sí sabemos es que tomó un personaje de una de las grandes epopeyas de la humanidad y le dio una vuelta de tuerca de ciencia ficción: en lugar de limitarse a buscar el secreto de la vida eterna, Gilgamesh debía experimentar sus consecuencias a lo largo de eras enteras. La genial propuesta tuvo suficiente repercusión como para que Columba le encargara continuarla como serie. 

Y eso tiene una ironía aleatoria narrativa formidable: el héroe de una de las historias más antiguas sobre el miedo a la muerte se convirtió en protagonista de una historieta argentina de ciencia ficción sobre el problema de tener demasiado tiempo para vivir.

Porque si algo trasciende a lo largo de toda la saga, es eso: el hastío de la inmortalidad.



🎯
La Inmortalidad como Castigo Eterno

En Gilgamesh el Inmortal, el hastío de la vida no es un simple aburrimiento, sino la maldición central del personaje: una profunda crisis existencial donde la inmortalidad transmuta de bendición a una agobiante carga psicológica. 

A diferencia del mito sumerio original —donde el rey busca desesperadamente escapar de la muerte— el Gilgamesh de la Historieta obtiene la eternidad de manos del alienígena Utnapishtim, descubriendo que el verdadero horror no es morir, sino la imposibilidad de hacerlo. 

El tedio y la melancolía que atraviesan la obra se manifiestan a través de varios ejes argumentales mantenidos en la saga:

• La repetición cíclica de la autodestrucción humana: Gilgamesh camina a través de los siglos desde la antigua Mesopotamia hasta un futuro probable de ciencia ficción, intentando guiar y salvar a la humanidad. Sin embargo, el hastío florece al ver que las sociedades humanas repiten indefinidamente los mismos errores, guerras y crueldades. Así es que protagonista se convierte a lo largo de los milenios en el "mudo testigo de la locura humana", lo que desgasta su empatía y lo sumerge en el cinismo. 

• La paradoja de Utnapishtim: Utnapishtim es un personaje mencionado en la epopeya real, pero en la historieta, Olivera  lo reconvierte en un alienígena que tiene un accidente y queda varado en la Tierra. El origen de su don ya anticipa el vacío de la eternidad. El marciano le otorga la inmortalidad a Gilgamesh y confiesa que él mismo renunció a ella precisamente por el hastío crónico que le provocó vivir 150,000 años. Gilgamesh, como buen terrícola que no vive para aprovechar las experiencias ajenas, ignora esta advertencia inicial, para luego experimentar exactamente el mismo destino. 

• La soledad y el desapego absoluto: Al no envejecer, Gilgamesh ve morir a todos sus seres queridos como esposas, hijos, amigos y civilizaciones enteras. Este goteo constante de pérdidas lo obliga a aislarse emocionalmente; encariñarse con los mortales se vuelve una fuente de sufrimiento. El aburrimiento nace también de la falta de sorpresas: el héroe lo ha visto, aprendido y vivido todo, perdiendo la capacidad de asombro. 

• El clímax del vacío (el holocausto nuclear): El punto álgido de su hastío ocurre cuando la humanidad finalmente se extingue en una guerra nuclear. Gilgamesh queda completamente solo en un planeta desierto, vagando entre ruinas silenciosas. En este escenario, la inmortalidad pierde cualquier propósito, empujándolo a buscar la forma de revertir su condición o encontrar un nuevo sentido en los confines del espacio exterior. 



🎯
El Arco de su Desarrollo

A lo largo de sus diferentes etapas en la Editorial Columba, las vivencias de Gilgamesh el Inmortal trazan una parábola trágica que va desde la gloria monárquica hasta la soledad cósmica. Su inmortalidad no es estática, sino una evolución psicológica marcada por el dolor, el vacío y la búsqueda de redención.


1. La Era Antigua y el Regalo de la Eternidad

• El rey guerrero: Gilgamesh comienza como el ambicioso soberano de la ciudad sumeria de Uruk. Es un hombre de acción, fuerte y orgulloso, pero aterrorizado por la vejez y la muerte tras perder a su gran amigo Enkidu.

• El encuentro con Utnapishtim: En lugar de buscar una planta mágica como en el mito, se topa con la tecnología avanzada del alienígena Utnapishtim (el "No-Muerto"). El extraterrestre le otorga la inmortalidad mediante un proceso científico. Gilgamesh cree haber alcanzado la gloria máxima, ignorando el peso real del don.


2. El Peregrinaje Histórico y el Desgaste Emocional

• Testigo de los siglos: Gilgamesh atraviesa toda la historia humana. Camina junto a faraones, combate en las Guerras Mundiales y observa el nacimiento y caída de imperios.

• La tortura de la pérdida: Durante milenios intenta amar y formar familias, pero ver envejecer y morir a decenas de esposas e hijos destruye progresivamente su capacidad afectiva. Empieza a desarrollar una coraza fría para no volverse loco de dolor.

• La desesperanza: Intenta guiar a los hombres como un filósofo o un guerrero pacificador, pero la humanidad siempre regresa a la barbarie. Aquí nace su profundo cinismo y el hastío existencial.


3. El Apocalipsis y la Soledad Absoluta

• El planeta muerto: El mayor temor de Gilgamesh se hace realidad cuando la humanidad se autodestruye por completo en un holocausto nuclear. Él sobrevive, pero queda atrapado en un mundo desierto, convertido en un cementerio radioactivo.

• Los siglos de locura: Durante esta etapa (la más oscura de la obra), el personaje vaga solo por la Tierra muerta durante siglos. Habla con fantasmas y estatuas. La falta de estímulos y la soledad absoluta lo llevan al borde de la demencia total; la inmortalidad ya no es un hastío, es un infierno.


4. La Era Tecnológica y el Renacimiento Cósmico

• El escape al espacio: Gilgamesh logra salir de la Tierra usando la tecnología olvidada de Utnapishtim. En el espacio exterior encuentra nuevas civilizaciones, robots y razas alienígenas. Su propósito se renueva temporalmente al convertirse en un protector del cosmos.

• El regreso de la humanidad: En una de las etapas posteriores, se revela que los humanos sobrevivientes clonados o dispersos por el espacio, regresan. Gilgamesh asume un rol mesiánico, protegiendo a esta nueva estirpe humana en un futuro hipertecnológico y de viajes estelares.

La Finalización de su Historia

El final de Gilgamesh varía según la etapa y el guionista (ya que la historieta tuvo relanzamientos y continuaciones), pero el desenlace más icónico y metafísico está ligado a la conclusión de su ciclo cósmico y existencial.

La disolución en el Absoluto y la paz eterna: Tras eones de existencia, habiendo cumplido su rol como salvador y memoria viviente del universo, Gilgamesh finalmente encuentra la forma de liberarse de su cuerpo físico indestructible. No muere de una forma trágica o violenta; en su lugar, logra trascender la materia. Su conciencia se desprende y se fusiona con la energía del universo, alcanzando un estado de iluminación pura.

Al final, Gilgamesh deja de ser un hombre maldito por el tiempo para convertirse en parte del todo, logrando por fin la recompensa que buscó durante milenios: el descanso y la paz definitiva.




🎯
El Control Creativo

Olivera mantuvo el control creativo de Gilgamesh, el Inmortal en dos sentidos distintos: fue el autor integral de los primeros diez episodios y continuó dibujando la historieta durante prácticamente toda su trayectoria editorial, aunque los guiones pasaron a manos de otros escritores. 


La cronología más precisa que pude armar fue esta:

Período             Guion                 Papel de Olivera

1969-1973 aprox.    Lucho Olivera,        Creador, guionista y 
                    episodios 1 al 10     dibujante.

1970-1975           Sergio Mulko,         Deja de escribir  
                    desde episodio 11     regularmente,
                                          pero sigue dibujando.

1980-1985           Robin Wood            Olivera continúa como 
                                          dibujante; Wood reescribe
                                          la historia desde el
                                          comienzo.


1980-1994 aprox.    Ricardo Ferrari, 
     Olivera sigue al frente
                    desde episodio 67     del apartado gráfico.

1995 en adelante    Alfredo Grassi        Olivera continúa vinculado
                                          a la serie, cuya última
                                          etapa queda inconclusa.


Olivera dibujó Gilgamesh hasta aproximadamente 1995, aunque la historieta siguió publicándose hasta 1998, con participación de ayudantes. Por lo tanto, conviene distinguir entre el final de su trabajo gráfico personal y el final de la publicación. 

Hay, además, una declaración del propio Olivera en una entrevista de 2001. Cuando le preguntaron si la gente creía que Robin Wood había creado a Gilgamesh por haber escrito posteriormente sus aventuras, respondió: «Era un momento, en el que yo no podía escribir y dibujar al mismo tiempo. Era demasiado esfuerzo mental».

La frase ayuda a entender por qué Robin Wood quedó tan asociado al personaje, pese a que la creación original fue de Olivera. 

Olivera dejó de ser el guionista principal hacia el episodio 11, pero no cedió el personaje en el sentido de abandonar su realización gráfica. La historieta fue evolucionando mediante distintos guionistas mientras él siguió dándole forma visual durante más de dos décadas.

Sergio Mulko, bajo el seudónimo de Leo Gioser, estuvo a cargo de los guiones de Gilgamesh, el Inmortal desde el episodio 11 hasta el 33, entre 1973 y 1975, aproximadamente. 

La secuencia fue la siguiente:

Etapa                         Responsable

Episodios 1–10 (1969–1973)    Lucho Olivera: guion y dibujo 

Episodios 11–33 (1973–1975)   Sergio Mulko / Leo Gioser: guion
                              Olivera: dibujo

Desde 1980                    Robin Wood reescribe la serie 
                              desde el comienzo
                              Olivera: dibujo

La primera etapa completa terminó con el episodio 33, publicado en D’Artagnan n.º 365, con fecha de tapa de octubre de 1975. 

Lo interesante es que Mulko no se limitó a reemplazar a Olivera como guionista. Sus historias profundizaron en la psicología de Gilgamesh y acentuaron los componentes metafísicos y esotéricos. Esa etapa incluye Arenas Rojas, publicada originalmente a partir de 1974. 

Cuando Robin Wood retomó al personaje en 1980, no continuó simplemente desde el episodio 34, sino que reescribió la saga desde el capítulo 1. Por eso existen dos recorridos narrativos distintos de Gilgamesh: el original de Olivera y Mulko, y la versión posterior de Wood.

Quizá esta discontinuidad del guionista, junto a la reescritura de Wood hacia 1980 dejó en toda la serie esa imagen de "emparches" y discontinuidad lógica.



🎯
Conclusiones

La importancia de "Gilgamesh, el Inmortal" no se limita a la calidad de sus historias ni a la originalidad de su protagonista. Su verdadera innovación consistió en tomar un personaje procedente de una de las tradiciones literarias más antiguas de la humanidad y utilizarlo como punto de partida para construir una saga de ciencia ficción que atravesaba la historia, especulaba sobre el futuro y reflexionaba sobre el sentido de la existencia.

A fines de los años sesenta, cuando la ciencia ficción internacional ya había explorado numerosas variantes del viaje espacial, los robots y los futuros distópicos, Lucho Olivera encontró una posibilidad diferente: convertir la inmortalidad, una preocupación que acompañaba al ser humano desde la Antigüedad, en el motor de una narración que podía extenderse durante milenios. El resultado fue una obra en la que la mitología no funcionaba como una simple ambientación exótica, sino como el punto de partida para imaginar el futuro.

Gilgamesh no era un astronauta llegado de una galaxia lejana ni un héroe nacido en una sociedad imaginaria. Era un personaje asociado a los orígenes mismos de la literatura, reconstruido mediante los recursos de la ciencia ficción. Esa combinación permitía establecer un puente entre el pasado remoto y el porvenir, entre las preguntas de las primeras civilizaciones y los dilemas de una humanidad capaz de destruirse a sí misma.

Pero existe otra dimensión de esta historia que merece tanta atención como la propia obra: el ecosistema editorial que hizo posible su existencia.

"Gilgamesh" nació dentro de una industria de historietas que contaba con editoriales, revistas periódicas, guionistas, dibujantes, ayudantes, distribuidores y una masa de lectores acostumbrados a seguir historias por entregas. Aquel sistema ofrecía algo fundamental para la creación narrativa: continuidad. Los autores podían desarrollar personajes durante años, experimentar con argumentos, cambiar de registro y explorar ideas que difícilmente habrían encontrado espacio en una publicación aislada.

La historieta popular no era solamente un producto terminado que llegaba a manos de un lector. Era también una escuela informal de narración, un laboratorio de procedimientos y una puerta de entrada a otros mundos imaginarios. Sus lectores aprendían a reconocer personajes, seguir tramas complejas, interpretar imágenes y palabras, y regresar cada semana o cada mes para descubrir cómo continuaba una historia. Muchos de ellos, además, terminarían acercándose a la literatura, al cine y a otras formas de ficción a través de ese primer contacto con la aventura ilustrada.

La trayectoria de "Gilgamesh" revela, al mismo tiempo, las posibilidades y las limitaciones de aquel modelo. La participación sucesiva de distintos guionistas permitió prolongar la vida editorial del personaje, pero también introdujo cambios de orientación y discontinuidades narrativas. La obra sobrevivió a su concepción original porque existía una estructura industrial capaz de sostenerla, aunque esa misma dinámica no siempre garantizara una continuidad argumental rigurosa.

En este aspecto, la experiencia argentina guarda cierto paralelismo con la del "bolsilibro" español. Durante décadas, aquellas novelas populares de pequeño formato, producidas en grandes cantidades y dedicadas a géneros como la ciencia ficción, el oeste, el misterio o la aventura, contribuyeron a mantener vivo el hábito de la lectura entre públicos amplios. No fueron necesariamente obras maestras ni pretendían serlo todas; su importancia cultural también residió en la frecuencia con que ponían historias al alcance de sus lectores y en la comunidad de autores, editores y aficionados que ayudaron a construir.

La comparación no implica que ambos fenómenos fueran idénticos. La historieta argentina y el bolsilibro español tenían formatos, tradiciones y mecanismos industriales diferentes. Sin embargo, compartían una virtud decisiva: hacían de la ficción una presencia habitual en la vida cotidiana. Antes de que las pantallas ocuparan buena parte del tiempo libre, aquellas publicaciones ofrecían mundos a los que se podía regresar, personajes con los que crecer y relatos que alimentaban la imaginación.

No sería riguroso atribuir a "Gilgamesh", por sí solo, la formación de una tradición lectora argentina. Esa tarea correspondió a un entramado mucho más amplio, en el que participaron las revistas de historietas, los libros populares, las colecciones de ciencia ficción, las editoriales y generaciones de creadores. Pero sí puede considerárselo una de las expresiones más interesantes de aquel ecosistema: una obra que encontró en una publicación comercial el espacio necesario para desarrollar una propuesta ambiciosa y personal.

Quizá esa sea la lección más importante que deja su historia. Para que exista una tradición de ciencia ficción no basta con que aparezcan autores talentosos. También hacen falta publicaciones que les permitan trabajar, editores (como trato de ser yo mismo) dispuestos a asumir riesgos, lectores que acompañen las historias y una industria capaz de sostener la continuidad de ese vínculo.

Lucho Olivera imaginó a un hombre que no podía morir. Sin proponérselo necesariamente, su creación también nos recuerda algo sobre la cultura: las historias pueden sobrevivir a sus autores, transformarse en manos de otros y continuar circulando mucho después de su nacimiento.

Una tradición narrativa no se construye solamente con obras memorables. Se construye, sobre todo, cuando una sociedad encuentra la manera de producirlas, publicarlas, leerlas y transmitirlas a la siguiente generación.


Mencionado en el Artículo:

✔ Columberos: Gilgamesh 1
✔ Columberos: Gilgamesh 2
✔ Columberos: Gilgamesh 3
✔ Columberos: Gilgamesh 4
✔ Columberos: Nippur de Lagash
✔ Columberos: Nippur de Lagash 2000
✔ Editorial Columba 
✔ Episodio 1 - Yo, Gilgamesh El Inmortal (PDF)
✔ Gilgamesh, El Inmortal de Lucho Olivera y Sergio Mulko
✔ La Epopeya de Gilgamesh (Original en Español)
✔ Nippur de Lagash
✔ Reportaje a Sergio Mulko
✔ Reportaje a Ricardo Luis Olivera
✔ Reportaje a Ricardo Luis Olivera en Comiqueando
✔ Revista Comiqueando (Sitio Oficial)
✔ Revista Comiqueando (Wikipedia)
✔ Revista D'artagnan
✔ Ricardo Luis Olivera
✔ Robin Wood 
✔ Sergio Mulko
✔ Utnapishtim 







 

 

 

 

 

 

 

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martes, 27 de octubre de 2026

Diario de Rodriac: "La Construcción de un Proyecto Editorial"

 


🍀 Diario de Rodriac

🌹 La Construcción de un Proyecto Editorial
por Rodriac Copen



Un blog suele tener una temática, una periodicidad más o menos regular y un autor que cuenta cosas. Mi proyecto, en cambio, está empezando a parecerse a una revista cultural independiente. Y dirigida por tipo extraño que, por alguna inexplicable razón, tiene demasiados intereses para una sola vida.

✔ Ciencia ficción: historia del género, autores, obras olvidadas, universos propios y relatos.

✔ La trastienda autoral: el oficio de escribir, la técnica narrativa, la publicación independiente y las peripecias de vivir como escritor.

✔ Curiosidades históricas: historias insólitas, orígenes de costumbres, personajes y anécdotas que merecen ser rescatadas.

✔ Ensayos: conciencia, muerte, ciencia, pensamiento crítico y esas ideas que te llevan a investigar algo que empezó como una simple pregunta.

✔ El diario de Rodriac: humor, observaciones de la vida cotidiana, sátira social y esas pequeñas miserias de la condición humana que resultan tan divertidas cuando les ponemos un espejo delante.

✔ Y muchas otras secciones más...

¿Y qué tienen todas esas cosas en común?

A mi, claro. A la curiosidad que me mueve, la mirada, mi sentido del humor y la forma de contar cosas.

Eso es lo que convierte a una colección de artículos heterogéneos en una publicación con identidad propia. Cuando llegas a este nivel, un autor no necesita hablar siempre del mismo tema si el lector encuentra una voz reconocible detrás de todas las publicaciones. 💪 

Así se construye una comunidad. 😊

Claro, dicho por mi... suena presuntuoso. Y lo entiendo. Le pasó a Guillermo Vilas, cuando decía que era el mejor tenista de la historia argentina. Y lo era. Claro que sí. Pero yo no soy el mejor escritor. Ni de mi país ni de mi tierra. Soy particular y especialmente... yo. 👀

Y cuando un autor lleva su proyecto a este nivel -y no hablo de dinero, ni de fama- hay algo más interesante todavía.

La evolución lleva a que uno no está simplemente publicando ficciones para que alguien las lea. Porque ya se sabe que te están leyendo. Los números, por antipático que sean, mandan. Y están a la vista.

Eso te "libera de algún modo" para seguir construyendo un lugar al que alguien puede llegar por una curiosidad histórica, quedarse por un ensayo, descubrir tus cuentos y terminar leyendo reflexiones sobre el oficio de escritor o un ensayo científico.

Lo que haces, en definitiva, no es "tirar" una nota y ver cómo le va. Es otra clase de relación con el público.

Porque un relato atrae a quien busca una historia. Una publicación variada puede atraer a alguien que todavía no sabe qué quiere leer, pero disfruta de cómo le cuentan las cosas.

Y eso tiene valor editorial.

Y hay una diferencia importante: cuando sabes que te leen, no estás reuniendo artículos sobre temas de moda para conseguir visitas. Y no necesitas mostrar el culo para llamar la atención. Y gracias al cielo por eso... porque mi culo es flaco, viejo y arrugado. No quiere verlo ni mi propia mujer... imagínate tú. 😆

En este nivel has llegado a un punto en el que estás desarrollando temas que genuinamente te interesan. Esa pasión te permite investigar, escribir nuevas entregas y mantener una continuidad sin convertir cada publicación en una penitencia medieval o en un "trabajo" forzado.

Quizá el nombre blog a mi proyecto ya le queda chico como concepto. No porque un blog no pueda ser excelente, sino porque su director está haciendo algo más cercano a una publicación editorial personal, con secciones, series, archivo, ficción original, divulgación y opinión.

En otras palabras: no necesito "convertir" mi blog en una revista. En buena medida, ya estoy construyendo una revista a mi manera.

Buena Escritura !!! ✏️👻👌



Mencionado en el Artículo:

✔ Guillermo Vilas (El Inigualable)
✔ Mapa del Sitio









 

 

 

 

 

 

 

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lunes, 26 de octubre de 2026

La SciFi Que Nadie Te contó: "La Primer Revista SciFi Argentina (1937)"

 


☀️ La SciFi Que Nadie Te contó

🌹
La Primer  Revista SciFi Argentina (1937)
por Rodriac Copen


⚠️ Este artículo permite descargar y leer el ejemplar de la Primer Revista Argentina de SciFi ⚠️



Si queremos reconstruir la historia de la ciencia ficción argentina, La Novela Fantástica, publicada en 1937, merece atención por una razón que va más allá de sus relatos: permite investigar cómo se intentaba construir un mercado para la ficción imaginativa en español antes de que la ciencia ficción se consolidara como género editorial autónomo.

Y si hacemos una comparación con Estados Unidos, el análisis es particularmente interesante. Allí, durante los años treinta, se estaba produciendo una transformación editorial que terminaría definiendo buena parte de la ciencia ficción moderna tal como la conocemos. En Argentina, en cambio, la ficción fantástica circulaba dentro de un panorama editorial diferente, con otras tradiciones literarias, otros públicos y otros condicionamientos comerciales.

Para un escritor independiente, hay varias lecciones que vale la pena rescatar: cómo se empaquetaban las historias, cómo se construía una identidad de género, qué lugar ocupaba la ilustración y cómo una publicación periódica podía convertir relatos aislados en una experiencia de lectura recurrente.

Todo esto me trae, inevitablemente, algunos recuerdos personales. Cuando era joven —¡ay, esa peligrosa edad en la que uno cree que puede conquistar el mundo con una buena idea y unos pocos centavos!— también tuve mis intentos de publicar revistas en papel. Por eso, cuando investigo estas aventuras editoriales del pasado, no puedo evitar sentir cierta complicidad con quienes se embarcaron en ellas. Porque una cosa es imaginar una revista llena de historias extraordinarias y otra, bastante menos fantástica, conseguir el dinero para imprimirla, distribuirla y mantenerla viva.

Quienes hemos intentado recorrer ese camino sabemos que entre los sueños editoriales y la realidad de los números suele haber una distancia considerable. Y que la bancarrota, cuando los centavos no alcanzan, puede convertirse en una experiencia mucho más real que cualquiera de nuestras ficciones.

Hoy mis aventuras continúan en otro formato, con Historias Fantásticas de SciFi, un fanzine electrónico que marcha con cierto éxito —modesto, pero suficiente para seguir alimentando la ilusión—. Cambiaron las herramientas, los costos y las formas de llegar a los lectores, pero la idea de fondo sigue siendo la misma: reunir historias, encontrar un público y lograr que la próxima entrega también tenga su oportunidad.

Quizá por eso vale la pena volver a La Novela Fantástica de 1937. Porque detrás de aquella publicación no solo hay relatos de ficción imaginativa, sino también una aventura editorial: la de quienes apostaron por un género, por sus lectores y por la posibilidad de convertir una pasión en una publicación que pudiera sostenerse en el mundo real.




⭐
La historia detrás de la revista

La Novela Fantástica - Aventuras Maravillosas se publicó en Buenos Aires el 20 de mayo de 1937. Su Director fue Héctor César Zappalorti.

Se publicó un solo número conocido. Los números dos y tres se anunciaron, pero no hay constancia de que llegaran a distribuirse. 
  
Lo interesante es que Zappalorti no era simplemente un escritor argentino fascinado por los viajes espaciales. Había vivido en Estados Unidos durante varios años, entre ellos de 1924 a 1931, precisamente cuando las revistas pulp de ciencia ficción empezaban a proliferar. Coleccionó y leyó aquellas publicaciones y luego intentó trasladar ese modelo al mercado argentino. 

Es decir, no estamos ante una coincidencia entre dos tradiciones editoriales: hubo una transferencia cultural deliberada desde Estados Unidos hacia Argentina.

Y hay otro detalle importante: la revista apareció antes de que se generalizara en español la expresión ciencia ficción. En su portada se definía como la «Primera Publicación Científico-Fantástica Mensual Argentina». El vocabulario del género todavía estaba en construcción. 



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¿Qué contenía aquel único número?

El índice es una pequeña radiografía de lo que entonces se entendía por ficción científico-fantástica.

✔ La cara en el abismo, de Abraham Merritt: Una novela corta de exploración en las selvas del Perú, con una civilización desconocida, tecnologías extraordinarias, telepatía, dinosaurios y un conflicto entre la codicia y el deseo. Era la pieza principal de la revista.

✔ El pequeño sobre el planeta Neptuno, de Clare W. Harris y Miles J. Breuer: Un relato sobre el primer viaje humano a Neptuno y el contacto con sus habitantes. El rescate de un bebé alienígena contribuye a establecer la paz entre ambos mundos.

✔ La justicia que impuso el coloide, de Harl Vincent: En una guerra futura, un científico crea un organismo de aspecto ameboide capaz de crecer y devorar cuanto encuentra. Se convierte en un arma decisiva frente a un enemigo militar.

✔ El caballo de fuego o Metzengerstein, de Edgar Allan Poe: Un relato de horror gótico sobre un noble perverso y un caballo misterioso que termina conduciéndolo a su destrucción. La revista no imponía una frontera estricta entre ciencia ficción y literatura fantástica o de terror.

Los títulos y las procedencias de estos textos están documentados en el estudio de Carlos Abraham y el índice histórico de AHIRA. 

También figuraba un texto de Sarmiento para conmemorar el 25 de Mayo de 1937. Tenía ilustraciones y un diccionario de la propia publicación. Había un anuncio que anunciaba la recepción de colaboraciones pagas y se hace muy interesante revisar las publicidades de programas de radio, comercios e instituciones de la época.

La publicación no era, por tanto, una mera recopilación de cuentos: intentaba presentar un producto editorial con personalidad propia. 





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La comparación con Estados Unidos

En 1937, Estados Unidos no tenía una única revista dominante que representara todo el género. Había distintas publicaciones, con orientaciones y públicos parcialmente diferentes.

✔ Amazing Stories (1926): La publicación de Hugo Gernsback que contribuyó a consolidar la ciencia ficción como categoría editorial reconocible. Promovía relatos de imaginación científica y especulación tecnológica. Parte de su material fue reutilizado por Zappalorti.

✔ Astounding Stories (1930): Combinaba aventuras pulp con ciencia y tecnología. Desde su reaparición en 1933, bajo la dirección de F. Orlin Tremaine, fue dando mayor espacio a relatos que exploraban ideas científicas y sus consecuencias, además de la aventura.

✔ Weird Tales (1923): Se orientaba principalmente al horror, lo sobrenatural y la fantasía extraña. Es un buen punto de comparación para comprender por qué las fronteras entre géneros eran más porosas de lo que sugieren las clasificaciones actuales.

La diferencias fundamentales de esta publicación las de los EEUU eran principalmente:

🔹 En Estados Unidos, las revistas especializadas ya competían por lectores, autores, historias y una identidad editorial propia.

🔹 En Argentina, La Novela Fantástica intentaba introducir ese modelo en un mercado donde una revista dedicada enteramente a la ciencia ficción era todavía una rareza.

No conviene confundir esta diferencia con una supuesta superioridad automática de los escritores estadounidenses. La ventaja norteamericana era, sobre todo, la existencia de un ecosistema editorial especializado más desarrollado.


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Lo más interesante para un escritor: las decisiones editoriales

Aquí es donde la revisión histórica de la revista se vuelve especialmente valiosa. Si analizamos el ejemplar podemos observar decisiones que siguen teniendo sentido casi noventa años después.

✔ No vendía solamente historias: vendía una promesa. La publicación se presentaba como una ventana a sociedades futuras, otros planetas y descubrimientos extraordinarios. En su prólogo, Zappalorti declaraba su intención de entretener y, al mismo tiempo, aportar conocimientos útiles. 

Es una combinación de dos propuestas de valor:

🔻 La promesa emocional: de encontrar aventuras que nadie podía experimentar en la vida cotidiana.

🔻 La promesa intelectual: de descubrir ideas que quizá no eran conocidas por los lectores.

Para un escritor, esto tiene una consecuencia práctica: el género editorial es también una promesa al lector. No basta con escribir una buena historia; el lector necesita comprender qué clase de experiencia se le está ofreciendo.

✔ Preparaba al lector para lo desconocido: Zappalorti explica que incorporaba una síntesis antes de cada novela para orientar al público poco familiarizado con aquellas historias. 

Y si lo piensas, esa es una decisión reveladora. El director no daba por sentado que todos los lectores entendieran de antemano las convenciones del género.

La lección no consiste en imitar ese recurso literalmente. Consiste en reconocer que, cuando una historia introduce conceptos muy extraños, el autor debe encontrar la manera de darle al lector un punto de apoyo.

Eso puede lograrse mediante una situación cotidiana, un personaje que también desconoce el fenómeno o una primera escena que muestre las reglas en funcionamiento.

✔ Las ilustraciones eran parte del producto: Las historias aparecían ilustradas y la revista reutilizaba imágenes de sus publicaciones de origen, entre ellas trabajos de Frank R. Paul, H. W. Wesso y Leo Morey. 

Las ilustraciones cumplían una función doble: atraían la mirada en el quiosco y ayudaban a representar mundos que el lector no podía conocer por experiencia propia.

Hoy, una portada, una imagen promocional o una descripción bien construida pueden cumplir una función comparable. No sustituyen a la historia, claro, pero ayudan a que el lector identifique rápidamente su atractivo.

✔ El catálogo prometido también importa: La revista anunció relatos para sus siguientes números, entre ellos Piratas microscópicos, de Harl Vincent, y una historia de Edgar Rice Burroughs ambientada en Marte. Sin embargo, no se han documentado esos números como publicaciones efectivas. 

Esto revela una diferencia entre tener material preparado o anunciado y sostener una publicación periódica.

Para un escritor independiente, el paralelismo es evidente: una colección puede tener buenos títulos, una identidad atractiva y un calendario ambicioso, pero necesita continuidad para convertirse en un hábito de lectura. La calidad de cada entrega y la capacidad de mantener el proyecto son problemas diferentes.



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¿Por qué fracasó después de un solo número?

Es importante no convertir la desaparición de la revista en una historia causal que las fuentes no demuestran.

Sabemos que apareció un solo ejemplar conocido y que se anunciaron entregas posteriores. También sabemos que el propio Zappalorti reconocía la novedad de su propuesta y la necesidad de familiarizar a los lectores con ese tipo de ficción. 

Pero eso no demuestra que la revista desapareciera por falta de público, por dificultades económicas o por una supuesta resistencia cultural a la ciencia ficción. Para afirmarlo necesitaríamos documentación adicional: registros editoriales, correspondencia, datos de ventas o testimonios que expliquen la decisión.

Lo que sí podemos observar es el contraste con Estados Unidos. Allí también existían revistas pulp que habían cerrado o atravesado dificultades, pero el mercado contaba con varias publicaciones especializadas. Astounding, por ejemplo, había suspendido su publicación en 1933 y reaparecido ese mismo año bajo otra editorial. 

La moraleja editorial no es que la revista argentina fuera mala, ni que el público argentino rechazara el género. Es que un proyecto pionero puede ser culturalmente importante sin conseguir consolidarse como negocio. Es por eso que siempre advierto a los autores: no vender un libro o una ficción no implica que el producto sea malo. En SciFi muchas veces las ideas revolucionarias o anticipativas requieren, para consolidarse, una cierta madurez del mercado lector.



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Una curiosidad que merece destacarse

La historia de la revista tiene algo casi novelesco: su existencia pasó inadvertida durante décadas y el investigador Carlos Abraham la redescubrió en 2006, en una librería de segunda mano de Buenos Aires. A partir de ese ejemplar comenzó a reconstruir la historia de su director y del proyecto editorial. 

Eso ofrece un excelente tema de conversación y análisis para un escritor: una revista que quiso introducir el futuro en los quioscos argentinos y que terminó convertida en una pieza arqueológica de la literatura popular.

Hay además un dato útil para situarla históricamente. La Novela Fantástica precedió a Hombres del Futuro, también argentina, publicada en 1947, y a otras revistas hispanohablantes que ayudaron a desarrollar el género durante las décadas siguientes. Por eso, los estudios especializados la consideran la primera revista dedicada a la ciencia ficción en lengua española. 



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Conclusiones desde la perspectiva de un escritor independiente

Yo rescataría tres ideas de La Novela Fantástica.

1. La identidad editorial importa. Zappalorti no publicó simplemente relatos que le gustaban: creó una publicación especializada, con nombre, formato, ilustraciones, prólogo y una idea de lo que quería ofrecer.

2. El lector necesita una puerta de entrada. Una propuesta novedosa exige comunicar bien su atractivo y, en ocasiones, orientar a quienes todavía no conocen sus convenciones.

3. La importancia cultural y el éxito comercial no son equivalentes. La revista fue pionera, pero su existencia no se tradujo en una publicación sostenida. Eso no invalida su valor histórico ni permite concluir, sin más pruebas, por qué desapareció.

Y añadiría una cuarta: el material extranjero puede ser un vehículo para introducir un género, pero el desarrollo de una tradición literaria requiere mucho más que importar relatos. Necesita lectores recurrentes, autores, publicaciones y continuidad. Y esto deberías aplicarlo a tu vida como escritor: si quieres tener éxito, primero debes consolidar una comunidad alrededor de tus trabajos.

En definitiva, La Novela Fantástica no fue la versión argentina de la Edad de Oro estadounidense. Fue algo anterior y más modesto en escala: un intento temprano de construir en Argentina el espacio editorial que la ciencia ficción necesitaba para convertirse en un género reconocible.

Te recomiendo consultar el ejemplar digitalizado y el índice de AHIRA, que permiten verificar los contenidos directamente, y el estudio de Carlos Abraham, que reconstruye su contexto y compara sus fuentes estadounidenses.



Mencionado en el Artículo:

✔ Ahira (Archivo Histórico de revistas Argentinas)
✔ Ahira: La Novela Fantástica (1937)
✔ Amazing Stories Magazine
✔ Astounding Stories Magazine
✔ Carlos Abraham (Universidad Nacional de La Plata)
✔ Descarga → La Novela Fantástica N°1 (Pdf)
✔ Historias Fantásticas de SciFi
✔ Science Wonder Stories 
✔ Thrilling Wonder Stories
✔ Weird Tales Magazine








 

 

 

 

 

 

 

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