viernes, 23 de enero de 2026

Laboratorio de Rodriac: "La propiedad intelectual no es un escudo - Leccion #9"

 



Laboratorio de Rodriac - Leccion #9

La propiedad intelectual no es un escudo
por Rodriac Copen


Una advertencia honesta para autores incipientes.

Registrar una obra en los organismos de propiedad intelectual de cada país es una práctica recomendable. Ordena, documenta, deja constancia de la autoría y fecha de la creación. Sin embargo, déjame decirlo sin rodeos: no es una protección real contra la mala fe, sino apenas una barrera básica.

La propiedad intelectual funciona como una cerradura.

Sirve para mantener alejada a la gente honesta.

Pero no detiene a quien está decidido a entrar.



La ilusión de la seguridad

Muchos autores creen que registrar una historia, un guion o un concepto los protege del robo. En la práctica, lo único que garantiza es poder decir “esto lo escribí yo antes”. Y eso solo tiene valor si se llega a un juicio, algo que rara vez ocurre en condiciones justas.

Hoy, robar ideas es más fácil que nunca. No porque falten leyes, sino porque el sistema no protege ideas, protege formas. Y la diferencia entre una idea y su forma es el espacio perfecto para el abuso.



Cómo se roba sin “robar”

El mecanismo es simple y bien conocido:

  • Se toma una idea potente.
  • Se reformula.
  • Se cambia el contexto, el género, los nombres.
  • Se reescriben situaciones.
  • Se “actualiza” el enfoque (hoy incluso con ayuda de IA).
  • Y aparece una obra “nueva”, legalmente irreprochable.


El corazón del concepto sigue ahí, pero ya no es reconocible a nivel jurídico.
Es importante que te des cuenta que el sistema no está roto: funciona exactamente así.




El problema no es la ley, es el poder

Cuando un autor decide ir a juicio, entra en un terreno desigual.

No se enfrenta a una búsqueda objetiva de la verdad, sino a una larga guerra de desgaste.

Cuanto más exitoso, famoso o poderoso es el productor, gerente o la empresa involucrada:

  • más recursos financieros tiene,
  • mejores abogados puede pagar,
  • más tiempo puede estirar el proceso.


Muchos abogados no actúan como defensores del derecho, sino como sicarios judiciales: su función no es tener razón, sino cansar al adversario.

Y claro que sí, existen jueces corruptos.

Pero también jueces ignorantes en materia creativa... o incompetentes.

Y jueces saturados o funcionales al poder económico.

No siempre hay mala fe individual, pero el resultado suele ser el mismo para los autores perjudicados.


No todos son delincuentes (pero el sistema los favorece)

Esto es importante aclararlo: no todos los productores, editores o creadores exitosos son ladrones. Hay gente honesta, profesional y ética. Mucha. Quizá no lo parece, pero la hay.

El problema no es la existencia de personas honestas, sino que el sistema permite que quien no lo es salga impune, especialmente si tiene poder, dinero o las dos cosas.

La ingenuidad es creer que el talento, la razón o el registro en la propiedad intelectual bastan para defender una obra.



Personajes, patentes y control

Algo similar ocurre con el patentamiento de personajes y franquicias. Herramientas que nacieron para proteger creadores terminan usándose para:

  • controlar actores,
  • silenciar autores,
  • blindar marcas,
  • concentrar regalías.


La propiedad intelectual protege mucho mejor al que ya tiene estructura que al que la crea desde abajo.

Hay muchos ejemplos de "autores de personajes" que se aprovecharon de la necesidad de los actores que crearon las caracterizaciones para patentar personajes y obtener beneficios por el uso de los mismos.



Entonces, ¿vale la pena registrar una obra?

Sí. Pero sin fantasías.

Registrar una obra:

  • no impide que alguien quiera robártela,
  • tampoco garantiza que el sistema te hará justicia,
  • ni podrás nivelar la balanza de poder ante un robo.


Sirve como documento. Nada más.

Creer que es un escudo es una ilusión peligrosa.



Una advertencia, no un llamado al cinismo

Este texto no busca desalentar la creación ni promover la paranoia. Todo lo contrario. Busca algo más sano para ti: lucidez.

Crear sabiendo cómo funciona realmente el sistema.

Saber que pagando el registro de tu obra... quizá lo único que sea es una pérdida de dinero.

Porque las formas de robo actuales... pueden burlar fácilmente el espíritu de la ley. Incluso con complicidad de los miembros de la justicia.

Comparte tus obras con criterio.

Entendiendo que el talento no siempre gana.

Y que la protección legal es una herramienta limitada, no una garantía moral.

El mundo creativo no es un acuario de peces de colores.

Es un ecosistema desigual, donde conviene nadar con los ojos abiertos.


Si quieres ver otros enfoques de la propiedad intelectual, te dejo estos otros artículos que escribí al respecto:



 ¡Buena escritura! 🚀✍️

 

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jueves, 22 de enero de 2026

Conversaciones Imposibles: "Pileta, Calor y Malas Decisiones - EP#14"

 



Conversaciones Imposibles - Episiodio #14 (Humor)


Pileta, Calor y Malas Decisiones
por Rodriac Copen


Estábamos con Juana en casa sufriendo esa mezcla de temperaturas tan típica de Mendoza, que no sabés si se debe al verano, al Zonda o a una venganza personal del clima. De ese calor que te hace pensar que todo lo que se hace es un esfuerzo innecesario y estresante.

Mirando descaradamente el traste de mi jermu, le propuse a Juana simplificar el atuendo pasando a vestir absolutamente nada y, como segunda opción, usar ropa más adecuada... como por ejemplo trajes de baño aptos para irnos a piletear ferozmente.

Después de quedarnos alegremente como Adán y Eva en invierno (sin hojas a la vista), intenté por todos los medios posibles manotear las curvas de Juana, pero su táctica evasiva fue tan eficiente que no logré rozarle ni un cacho de piel. Se movía con la destreza de alguien entrenado para sobrevivir en territorio hostil, esquivándome como Rambo en la selva, convencida de que cualquier contacto podía terminar en un ataque sorpresa devastador.

Sabiendo que el calor aplastaba, agarré la heladerita de camping, le puse hielo, coca, fernet, un par de birras y nos mandamos al fondo del terreno, buscando desesperadamente la pileta.

Chupando como terneros mamones, nos dirigimos al agua y, sin fingir buenas costumbres, nos zampamos de cabeza, haciendo un alarde de flotabilidad celulítica.

Después de un rato de furiosa dedicación natatoria, nos tranquilizamos un poco, ya aliviados del calor, cada uno con su vaso de gaseosa mezclada con algún brebaje cordobés. Los perros iban y venían, mojando todo lo que no debería mojarse, como los sánguches de mortadela.

La manguera quedó tirada como prueba que alguien intentó en algún momento ordenar heroicamente, pero fracasó en ese territorio incivilizado que es nuestra casa.

Juana se quejó diciendo:

—"Esto no es una pileta. Es una tregua climática."—

—"Como nuestra política exterior: calor, agua y cero responsabilidad."— le respondí.

Juana continuó razonando:

—"Esta gaseosa tiene un gusto sospechoso."—

Yo, que me hacía el boludo para embriagarla y bajarle las defensas en un ataque libidinoso, respondí:

—"Puede ser, che."— restándole importancia con displicencia fingida.

A la gurisa le pegaba relojeadas sin disimular demasiado. El bikini ajustado de Juana me volvió imposible la tarde.

Juana, que se resistía a mis insinuaciones babosas, me dijo:

—"Si vas a seguir mirándome así, avisame y me preparo psicológicamente."—

Le respondí, elegantemente ofendido:

—"No estoy mirando. Más bien aprecio el contexto."—

Juana dudó de mi caballerosidad y retrucó:

—"Parece que el contexto se te cayó de la cara y me quedó entre las tetas."—

No la noté muy ofendida, así que me acerqué un poco, haciéndome el salame. Lo suficiente como para que pareciera casual y no una maniobra calculada.

Dije melosamente:

—"Se me ocurrió una idea."—

Mientras tanto intenté manotearle el trasero.

Juana me esquivó metódicamente y respondió:

—"Me preocupa el tono de tu idea."—

—"Un juego."— le propuse —"Un juego de roles."—

Juana apoyó el vaso en el borde de la pileta. Eso ya era una señal.

—"¿Qué tipo de roles?"— preguntó, entre intrigada y sonriente.

—"No sé... nada complejo. Yo soy el enfermito, vos la enfermera con calor... el resto se imagina solo."—

Juana se rió y respondió:

—"Imposible. Necesito referencias. ¿Realismo? ¿Romanticismo tardío? ¿Algo posmoderno con culpa?"—

Le dije, riendo:

—"Pará, loca... la idea es garchar, no montar una obra de teatro. ¿Te das cuenta de que estás analizando personajes y lo único que hay que hacer es desvestirse rápido como Dios manda?"—

Juana hizo un mohín:

—"Es para motivarme."—

—"Mi motivación ya está a mil con ese trajecito que te pusiste"— le dije.

Juana sonrió ampliamente:

—"Pero yo necesito preparación. Soy una chica tímida."—

Me reí como cómplice de un crimen:

—"De tímida, anoche no tenías nada..."—

Nos reímos los dos. Los perros, alertados por el buen momento, se acercaron como si esto fuera parte del plan. En medio de la distracción me moví muy cerquita de Juana.

—"No empieces..."— dijo. No sonaba muy convencida.

—"No empecé."—respondí —"Apenas aflojé una hipótesis."—

En un movimiento rápido, el nudo del bikini cedió con precisión sospechosa.

—"¡Rodriac!"— gritó.

Cuando estaba a punto de lograr la tan deseada victoria, Juana salió corriendo por el jardín, riéndose mientras intentaba mantener el corpiño en su lugar, esquivando perros y una reposera traicionera.

—"¡Esto no estaba pactado!"— me gritó.

—"La improvisación nunca se pacta."— le respondí, mientras la encerraba.

Los perros se enredaron entre nuestras piernas. Había agua, gritos, risas, un vaso que cayó y una tanga que casi se desliza.

Terminamos los cuatro en la pileta, chapoteando como chicos sin permiso.

Un momento después logré atraparla. Respiraciones fuertes. Sol. La tarde.

—"Bueno... admito que improvisar tiene su encanto."— dijo Juana.

—"¿Viste? A veces hay que pensar menos."
 dije mientras le robaba un beso.

Los perros se sacudían el agua.

Terminamos en las reposeras, con un par de cervezas... y tomados de la mano.


 FIN

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Laboratorio de Rodriac: "Escritura Eficaz III - Lección #8"

 


Taller de Escritores

 

Laboratorio #8 - Escritura Eficaz III

Capítulos, Diálogos y Emociones

por Rodriac Copen

 

Los capítulos (en novelas, cuentos y narraciones) deben adaptarse para ser leídos en períodos breves de tiempo.

Y no por capricho o moda, sino por el ritmo cerebral de tus lectores.

En mi experiencia como editor y escritor, veo que el cerebro moderno lee en trayectos de viajes, en pausas laborales, en interrupciones o en esperas (de atención médica, turnos de trámites, etc.). Y todo esto se lo debemos a los smartphones (o celulares).

Muchas personas han reemplazado los libros por EBooks reader o Tablets. Pero muchísimos más todavía, directamente usan los celulares como lectores de libros. Sin ir más lejos, yo mismo tengo alrededor de 15 libros en mi celular... y los voy leyendo de tanto en tanto en breves brechas de tiempo, en días libres, en vacaciones... en fin... cuando puedo. Apuesto a que a tí te pasa lo mismo.

No sé si te has enterado, pero yo, que tengo una editorial, te lo digo: el libro en papel ha dejado de ser el medio dominante de lectura masiva. Se seguirá usando, claro, pero NO MASIVAMENTE.

Como ahora las lecturas o los períodos de tiempo de los que dispone una persona son muy acotados, se hace necesario el uso de capítulos cortos. Novelas que clásicamente constaban de 300 páginas hoy tienen muchas más dificultades para ser leídas de forma continua.

Los capítulos cortos actualmente le generan al lector la sensación de avance, facilitándole la sensación de “me falta un rato para terminar el capítulo y cierro”, aumentando también la continuidad emocional del lector que permite hacer que se identifique con tu obra.

Un capítulo hoy puede ser una escena, una decisión, una conversación o una revelación mínima.

No hay reglas.



📌 No importa la longitud, importa que cierres con una tensión.

 

Y esa tensión permitirá la sensación de "estar enganchado" que hace que tu lector no abandone.

Además de los capítulos breves, puedes aprovechar otros trucos "sucios" como los diálogos.

Si los trabajas bien, los diálogos hacen trampa a tu favor (y por eso funcionan).

El diálogo moderno no explica: actúa como un facilitador y condensador de ideas, además de hacer más dinámica la idea de la lectura en sí misma.

 

Mira como una idea clásica se trasmitía en forma de narrativa explicativa:

"Estaban nerviosos porque sabían que el plan podía fallar y que eso tendría consecuencias graves."

Diálogo actual que condensa ideas:

—¿Seguro que esto va a funcionar?— preguntó nervioso

—No.

—Entonces hazlo rápido para comprobar si sirve o no.

 

Quizá tienes la misma cantidad de palabras, pero en tres líneas: muestras que hay miedo, urgencia y riesgo.

Al mismo tiempo, se rompe la dinámica que yo llamo "clase magistral" del escritor que explica todo a una forma más envolvente, en donde tu escribes una parte y el lector completa el resto.

Y cuando el lector completa... se involucra y al mismo tiempo la historia es más dinámica, porque le permite salir del lugar pasivo que antes ocupaban los lectores.

Durante siglos, la literatura fue concebida como un monólogo del autor. El lector escuchaba. Hoy, el lector participa.

 

Ejemplos de lo que no deberías hacer ahora

Esto no lo digo desde una postura académica, sino desde mi experiencia como lector, editor y escritor contemporáneo. Te daré algunas muestras de "clásicos" de la "vieja escuela" de escritores que validan lo que digo. Estos autores son gigantes de la literatura, pero su estilo responde a un lector del siglo XIX: paciente, pasivo y dispuesto a leer lento, durante mucho tiempo (no había internet, tv ni vida moderna) y sin urgencias. El lector actual no es peor: es distinto.

 

Típicos escritores del tipo "pared de letras":

📖 Fiódor Dostoyevski (Crimen y castigo, Los hermanos Karamázov): Escribe párrafos de una página o más, inserta monólogos interiores interminables, hay ideas reiteradas desde múltiples ángulos, deja poco espacio para que el lector “complete” el sentido. Dostoyevski no confía en el silencio ni en la elipsis: lo explica todo, lo repite y lo subraya.

📖 Marcel Proust (En busca del tiempo perdido): es un ejemplo extremo, porque una sola frase puede ocupar media página, hace observaciones microscópicas sobre estados emocionales con cero dinamismo narrativo. Cuando se lee, el lector no avanza: se hunde.

📖 Thomas Mann (La montaña mágica, Muerte en Venecia): muestra una densidad intelectual excesiva, genera reflexiones constantes que interrumpen la acción, es un narrador omnipresente y explicativo. Su narración es tan densa que no deja respirar al texto para dar lugar a que el lector piense o razone.

📖 Honoré de Balzac (La comedia humana): hace descripciones exhaustivas de ambientes, ropa, linajes, escribe páginas enteras antes de que ocurra algo. Es tan descriptivo que el lector moderno siente que no necesita que le describan cada mueble para entender una escena.

📖 Víctor Hugo (Los miserables): puede citarse como el ejemplo perfecto de "pared de palabras", porque genera capítulos completos sobre cloacas, historia de París o batallas, incluyendo digresiones que rompen el ritmo. Escribe como si el lector no tuviera prisa. Y en su momento, eso podía ser cierto, pero hoy la tiene.

📖 León Tolstói (Guerra y paz, Anna Karénina): genera narraciones densas, extensas y reflexivas. Es típico que explique el mundo; el escritor moderno debe sugerirlo.

 

Desde la mirada actual, esos escritores producían obras para lectores con tiempos y estímulos radicalmente distintos a los actuales. Volvían a casa después de la jornada laboral y a veces conversaban, pero otras veces debían llenar algunas horas hasta la cena y el momento de dormir. Sin radio, sin televisión sin celulares ni internet, no conocían el mundo. Muchas veces vivían y morían en la misma locación, sin saber lo que era viajar, sin conocer otras culturas. El mundo era limitado y completamente desconocido.

Estos escritores no eran terribles ni pésimos comunicadores: escribían para un mundo que ya no existe. Entiende que mi apreciación NO ES DESPECTIVA. Es DESCRIPTIVA.

Fueron escritores que produjeron obras para un mundo diferente. Incluso algunos escritores de los años 60, 70 y aún los 80, que no he mencionado, envejecieron mal. No todos, pero muchos... si. Te dejo el trabajo de buscarlos. Y de ser honesto contigo mismo.

No porque seas escritor tienes la obligación de ser erudito y haber leído todo. A mi Borges, por ejemplo, me impresiona por la imaginación, la fertilidad y la anticipación en la creación de géneros literarios. Pero leerlo a veces en lo personal, me da la impresión de un escritor cuyo vocabulario se ha despegado tanto de lo cotidiano o normal, que no escribe para todos. Solo para una elite de lectores cultos.

Eso último es lo que debes evitar con tus escritos... si quieres ser leído, por supuesto.

 

Para terminar, hablemos de las EMOCIONES

Si hay una regla de oro para los escritores modernos, es la de saber mostrar emociones sin nombrarlas.

 

Te daré un ejemplo de escritura emocional antigua:

> Ella estaba triste, decepcionada y sentía un profundo dolor interior.

En escritura emocional moderna, se debería expresar:

> Ella asintió.

> Dijo que estaba bien.

> Rompió el vaso al lavarlo.

 

En esas líneas el escritor no declara la emoción, que se filtra por las acciones de los protagonistas.

El impacto es mayor porque el lector la descubre solo. Pero... ¿ a qué se debe esto ? Bueno, ten en cuenta que desde los años 40, 50 y en adelante, la televisión y el cine fueron los reyes del entretenimiento.

El entretenimiento multimedia invadió el mundo, y el público no solo lo disfrutó... gradualmente fue auto instruyéndose en lo que es el mundo de la representación teatral, la comunicación actoral visual, la entonación vocal de emociones, estados y situaciones. La gesticulación empezó con el cine mudo, pero la incorporación de voces, sonidos y efectos especiales, terminaron modificando las habilidades perceptivas de la gente.

Hasta llegar al lector moderno, que también sigue evolucionando.

Estos consejos de escritura que lees, seguramente serán obsoletos en pocos años. Sería ingenuo de tu parte si no lo admitieras.

Todos los escritores (de cualquier época), están en permanente evolución. Y esa evolución implica saber leer a los lectores de tu época para evitar ser ignorado.

La escritura moderna no elimina la profundidad de sus contenidos. La disimula.

Antes, los escritores usaban párrafos extensos, explicaciones frontales y contextos históricos explícitos. Ahora requiere de información incrustada en los diálogos, un mundo revelado por decisiones de los personajes, una historia sugerida por silencios y reacciones.

El lector moderno no busca descripciones perfectas en tus escritos. Busca reconocerse a sí mismo, identificarse con tus personajes. Los personajes que dudan, se contradicen, se equivocan y que no tienen discursos brillantes todo el tiempo... son humanos.

Tú no te identificaría nunca con superman. ¿Acaso puedes volar? ¿Puedes salvar al mundo?

Ten en cuenta que la imperfección de lo cotidiano genera empatía. La solemnidad, genera distancia.

 

Conclusiones de estas tres notas sobre escritura eficaz

La escritura moderna no es más pobre. No creas que todo lo pasado fue mejor. Ese es un pensamiento de viejos (y te lo dice un viejo). Lo mejor está por llegar. Lo más interesante de la vida está en el futuro. La escritura moderna debe ser menos literaria, menos clásica y más contemporánea.

Y si te vuelves futurista, sufrirás lo que sufrió Borges, un adelantado en su tiempo, un incomprendido que terminó siendo juzgado por pares que no estaban preparados para entender lo que estaba ofreciendo: un género demasiado adelantado a su tiempo. ( Te invito a leer mi nota sobre Borges )

Tu escritura debe ser más consciente del lector, más rítmica, más participativa

Estas no son reglas eternas ni verdades absolutas. Son observaciones surgidas de escribir, leer y editar en este tiempo.

El escritor ya no debe decirlo todo. Como autor, debes diseñar espacios para que el lector entre. Y cuando lo haga... la historia debe pertenecerle también. Porque la historia, una vez que sale de tu cabeza y llega al mundo, ya no es solo tuya.

 

 ¡Buena escritura! 🚀✍️

 

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miércoles, 21 de enero de 2026

Cuento: "Anclas Invisibles (Saga Steve Crettan y Sonja Holten)"

 



Saga de Steve Crettan & Sonja Holten

Anclas Invisibles
por Rodriac Copen

SciFi - Thriller Psicológico - Romance
 

Sinopsis:


En un futuro cercano, donde la humanidad ha colonizado el espacio pero no ha resuelto sus pulsiones más básicas, una serie de altos funcionarios internacionales cae en desgracia de forma inexplicable: suicidios pulcros, traiciones sin motivo aparente, sabotajes ejecutados con precisión íntima. No hay amenazas, no hay chantajes visibles. Solo decisiones que nadie parece reconocer como propias.

Los agentes de Seguridad Nacional Steve Crettan y Sonja Holten son convocados para investigar lo que pronto deja de parecer una conspiración política y empieza a revelar algo más inquietante: un patrón emocional. Deseo, culpa y ambición amplificados hasta erosionar la voluntad individual.

La investigación los conduce hasta Orpheus Division, el brazo clandestino de la Confederación Boreal, una alianza residual de poder que no controla mentes por la fuerza, sino mediante seducción, sugestión y anclas humanas inconscientes. Cuando el ataque deja de ser abstracto y se vuelve personal, Steve y Sonja descubren que nadie es inmune, y que incluso la libertad puede ser utilizada como arma.

Anclas Invisibles es un thriller noir de espionaje y control mental, donde la violencia es breve, el sexo es tensión y el enemigo no busca dominar territorios, sino decidir por otros cuándo rendirse.





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